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"Guardo las cartas de rechazo que recibí de las editoriales, son parte en el camino"

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Dolores Redondo. EP

Dolores Redondeo se coló en la vida de lectores de todo el mundo con la exitosa ‘Trilogía del Baztán’ y puso en el mapa a la Ribeira Sacra con ‘Todo esto te daré’. Redondo sigue dando vida a historias porque la escritura es su pasión 

Antes de aprender a leer Dolores Redondo (San Sebastián,1969) ya amaba la escritura. Tras muchos años de sacrificio es una de las autoras más cotizadas y ha sido galardonada con un premio Planeta por ‘Todo esto te daré’, novela ambientada en la Ribeira Sacra, una zona de la que se quedó prendada y que acaba de ser declarada Reserva de la Biosfera.

Sus novelas han sido traducidas a nada menos que 36 idiomas. ¿Qué es lo universal en su obra?

Las historias que se mueven en un ámbito pequeño hablan de aspectos propios y a la vez universales. En ‘Los privilegios del ángel’ menciono el luto y el duelo. En el ‘Baztán’ aparecen conceptos antiguos porque bebe de la mitología vasca. Yo descubrí que esos mitos tenían eco en otras culturas y aunque no recibían el mismo nombre eran exactamente iguales. Eso demuestra que el ser humano ha buscado formas de defenderse de lo que le da miedo, y el dolor y las emociones son los mismos en cada rincón del planeta. Si se tocan esos aspectos es fácil comunicar y esa es la base de mis obras.

Este año ha reeditado su primera novela, ‘Los privilegios del ángel’. ¿Por qué decidió recuperarla?

Fue a petición de los lectores. Esa obra salió hace diez años con una editorial pequeña y estaba en el limbo. Muchos lectores sabían que tenía una novela anterior y me reclamaban poder leerla pero los derechos estaban cedidos a la editorial por la que firmé inicialmente y he tenido que esperar hasta que los he recuperado.

En plena pandemia se encontraba escribiendo una nueva historia, pero tuvo que dejarla a medias….

Efectivamente, estaba con una novela y hubo un momento en el que me di cuenta de que lo que ocurría fuera le afectaba. Entonces hice un nuevo planteamiento y empecé otro libro del que, de momento, no puedo adelantar nada. Lo que es verdad es que siempre estoy escribiendo. En el momento en que termino una obra ya empiezo la siguiente, me gusta tener ese cordón umbilical con la escritura porque la amo.

Sus personajes femeninos son siempre fuertes e independientes, reflejo de las sociedades matriarcales del norte. Amaia Salazar es un claro ejemplo de eso.

Han de serlo por fuerza porque son muchas mujeres las que se sienten identificadas con alguien como Amaia, fuerte e independiente, pero también frágil y vulnerable. No busco reflejar a una supermujer, sino a una valiente. La valentía es también afrontar lo que nos depara la vida cuando estamos llenas de dudas. Ese es el espíritu de las mujeres de mi familia como mi abuela gallega, que se vino desde Galicia a trabajar al País Vasco con una niña colgando del regazo y nada más, y salió adelante. Estoy segura de que había muchos días en que no sabía lo que le iba a deparar el futuro y, sin embargo, los afrontaba con fuerza y valentía, ese es el espíritu.

¿Se imaginaba cómo iba a cambiar su vida cuando empezó a escribir la ‘Trilogía del Baztán’?

Siembre soñé con alcanzar el éxito y lo que ha pasado ha sido maravilloso, pero ha habido situaciones en las que me he visto inmersa que no había llegado a imaginar: como estar en el rodaje de una de mis películas, asistir a una ‘premiere’ en Madrid, recibir el Planeta o acudir a la Casa Real. Cuando me veo allí tengo que pellizcarme. Siempre lanzo un mensaje para los emprendedores: hay que soñar con el éxito. Todas las cosas que ha logrado nuestra especie, desde que hay luz en las calles como fantaseó Tesla, pasando por la Torre Eiffel o esos hermosos viñedos de la Ribeira Sacra que fueron llevados por el ser humano a la montaña, todo fue un sueño primero. Una ilusión de alguien que cuando no había nada ahí lo imaginó. Creo que es importante lanzar este mensaje de suéñalo, proyéctalo y piensa a lo grande.

De repente su nombre empieza a sonar en todos los sitios… ¿Cómo llevó el salto a la fama?

Lo llevé bien porque estaba preparada. Cuando ‘El guardián invisible’ empezó a tener éxito yo ya había notado lo que es poner las ilusiones en algo y que no vaya a ningún lado. Llevaba muchos años intentándolo, muchas editoriales me habían rechazado, de hecho guardo todas y cada una de las cartas de rechazo que recibí porque me parece que son parte en el camino con el que te puedes topar en el ascenso. Creo que es importante centrarse en continuar en el momento en que empiezan a llegar los primeros frutos del trabajo. Yo saqué las tres novelas en dos años, un tiempo bastante corto porque no paré nunca. Me supuso estar muy concentrada y esa es la fórmula, cuando estás en plena escalada hay que continuar, el escalador que se para es el que se queda congelado, hay que seguir siempre hacia delante.

El premio Planeta fue otro sueño cumplido. Ganó este galardón con ‘Todo esto te daré’, novela ambientada en la Ribeira Saca. Fue su hermana quien le descubrió este rincón de la geografía lucense...

Le estaré eternamente agradecida por descubrirme este lugar. Mi familia gallega procede de la costa, unos son de Corme y otros de Sanxenxo, y esa era la zona que yo conocía. Cuando descubrí Ribeira Sacra me sentí mal por no haberla conocido antes, y como yo, mucha gente. Me invitaban a ver los fiordos noruegos y yo decía: «Tenemos unos fiordos maravillosos en el corazón de Galicia». Es mucho más que paisaje, reúne todo: la iluminación, los efectos especiales que son esas lluvias, la niebla o el sol que hace resplandecer todo. Pero su valor más importante es esa gente que la sostuvo cuando la Ribeira Sacra era un lugar sin explorar y las cosas se hacían simplemente por puro amor. Cuando ves allí la huella de los siglos en las construcciones y en las montañas te conmueve muchísimo.

¿Cómo describiría sus primeras impresiones?

Estaba sorprendida y sobrepasada por su belleza. No entendía por qué no se hablaba de esa joya. Di un paseo en barco y me quedé con la boca abierta, echaba fotos con el móvil sin parar y me dije: «Tengo que volver cuanto antes». Me sentía impresionada y con infinidad de sensaciones.

Se quedó tan maravillada que escogió esta zona para su obra, una obra que describió como un homenaje a su gente. ¿Cómo es la gente de la Ribeira Sacra?

Por supuesto, de hecho llamé Heroica a la bodega en homenaje a su viticultura. Cuando miras a todas partes ves que hay una fusión de la fuerza de la tierra con el trabajo del hombre y la mujer que ha estado allí durante siglos. En la novela digo que parece que el paisaje por fin ha sido domado por el hombre, pero es al revés, es el paisaje el que tiene atado al hombre con lazos de sangre y de amor por su tierra, una fusión perfecta.

Hizo muchas más excursiones en solitario… ¿Qué rincones la dejaron más impresionada?

Muchísimas, y sigo haciéndolas. En el puente del Pilar estaré ahí otra vez. Es un territorio muy amplio y especial que cada vez me descubre cosas nuevas.

La ‘Trilogía del Baztán’ y ‘Todo esto te daré’ tienen en común la rudeza del lugar en el que transcurren. ¿Hay similitudes entre ambos?

Sí, los dos personajes tienen la necesidad de huir de la zona, pero deciden quedarse porque el lugar les va seduciendo con su magia natural y terminan amando un entorno que intentaron odiar por sus circunstancias personales.

Su obra ha puesto a la Ribeira Sacra en el foco turístico como ya sucedió con Baztán. ¿Lo esperaba?

Me lo esperaba porque el fenómeno Baztán ya había sido un boom. Tengo miles de mensajes de personas que me dan las gracias por descubrirles Ribeira Sacra, pero el mérito es de la gente de allí que recibe a los turistas con los brazos abiertos. Es cierto que escribí ‘Todo esto te daré’ intentando plasmar la sensación de que nos estábamos perdiendo algo extraordinario y la necesidad de ir a descubrirlo.

La comarca acaba de ser declarada Reserva de la Biosfera. ¿Cómo valora esta distinción usted, que es embajadora de esta tierra?

La Ribeira Sacra es Reserva de la Biosfera por derecho, da igual que no la hubieran nombrado porque lo ha sido siempre. Estoy satisfecha de que se reconozca porque es justo y creo que es un paso más para que sea reconocida como Patrimonio Mundial por la Unesco, cuando llegue ese día brindaré también con vino de la Ribeira Sacra.

Usted siempre apoyó la candidatura de la Unesco siempre que los cambios no afecten a la identidad del entorno. ¿Sigue pensándolo?

Me parece importante que se entienda que no se puede perder la identidad propia. Las personas no van buscando comida basura ni grandes hoteles o carreteras amplias. No facilitemos tanto las cosas que perdamos la esencia. La gente visita la Ribeira Sacra para vivir una experiencia que pasa por el esfuerzo, la tranquilidad o la soledad, para disfrutar del paisaje. Eso no se construye, se siente. Tenemos que saber por qué hemos gustado y no perdamos nuestro sello, que es lo que somos.

"He escrito con mis hijos alrededor y Bob Esponja de fondo"

¿Cuántos años lleva Dolores Redondo imaginando historias?

Toda la vida, era una gran lectora de cuentos en la infancia e incluso cuando no sabía leer me los recitaban y yo me imaginaba mis propias versiones.

Se formó en Derecho y en cocina pero siempre quiso escribir.

Me pasó algo que les ocurrirá a muchos de los que lean esto, que tienen una gran pasión pero hay que tener un modo de llevar las lentejas a casa. Es honesto hacerlo como sea.

Dijo en una ocasión que tiene un restaurante clandestino en casa, ¿lo conserva?

(Risas) Sí, es un restaurante clandestino en el que no se paga y en el que los comensales son amigos o familia. Adoro cocinar por lo que implica elaborar algo solo por el hecho de satisfacer a los demás. Creo que es algo que tienen en común la literatura y la cocina: lleva mucho tiempo elaborarlo, lo trabajas con mucho cariño y luego se lo comen en un momento.

Supongo que tendrá vinos de la Ribeira Sacra...

Por supuesto que tengo vino de la Ribeira Sacra, no podía ser de otro modo.

En el ámbito más personal, su padre era de Sanxenxo y era marinero. ¿Cómo recuerda esa infancia?

Recuerdo esa infancia como emocionante. Mi padre se iba al mar y viajaba mucho y cuando era pequeña me parecía estupendo. Sin embargo, cuando me hice mayor me di cuenta del sacrificio que implicaba aquello. Descubrí que había gente que se dejaba la vida en el agua, fui consciente de que a veces deaparecían los barcos y dejaban huérfanas a familias, entendí por qué las mujeres vestían de luto... Llegó un momento en el que aquello que nos daba de comer y tenía su lado bonito también tenía su parte horrible. Siento mucho respeto por los que trabajan duro y aman su trabajo. Mi padre está ahora jubilado pero su gran amor sigue siendo el mar y lo respeta como si fuese el mismísimo Dios.

¿Reconoce rasgos de madurez literaria en sus novelas?

Considero que a lo largo de los años mi forma de escribir ha sido muy parecida, pero del mismo modo en que ha cambiado mi forma de enfrentarme a la vida desde que tenía 16 años hasta ahora con 52, eso se tiene que plasmar en mi forma de escribir. Espero que sea notable en mis obras ese dominio de la escritura y que independientemente de lo que cuente y de la profundidad de la historia sea siempre muy accesible leerme.

Ha publicado en 8 años seis novelas, entre ellas un Planeta. ¿Redondo no descansa nunca?

(Risas) Hay momentos en los que tengo que descansar como cualquier ser humano, pero sí es verdad que en relativamente poco tiempo he publicado seis novelas, aunque te aseguro que hay autores que producen más.

¿Necesita aislarse para escribir?

Mi ideal para escribir es estar sola y en silencio, aunque también me inspiro cuando voy de copiloto en el coche observando el paisaje. Pero la escritura te permite hacerla en cualquier sitio: en el tren, avión... intentando sacar zumo al tiempo. También he escrito con mis hijos pequeños correteando alrededor y con Bob Esponja de fondo.

¿Qué libro recomendaría?

‘Pequeño teatro’, de Ana María Matute, fue la obra que me puso en paz con mi origen. Cuando deseaba ser escritora pensaba que el lugar del que procedía no tenía los encantos para ser escenario de una novela. Y con este libro, que ocurre en una pequeña zona de costa, entendí que cualquier sitio por rudo que sea y aparentemente aburrido tiene debajo grandes pasiones que mueven a la gente a seguir luchando por su vida allí.

¿Y su comida favorita?

El pulpo o un buen plato de jamón nunca faltan en mis celebraciones familiares. Me gustan las cosas sencillas.

"Guardo las cartas de rechazo que recibí de las editoriales, son...
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