"No es que me guste la polémica, aprendí a convivir con ella. Forma parte de quién soy"

El cómico vigués Miguel Lago desembarca el próximo viernes, a las 21.00 horas, en el Gustavo Freire con Lago Comedy Club, un show que promete sacar carcajadas a raudales y no dejar a nadie indiferente. Un monólogo a la altura del gallego que, controvertido e irreverente en proporciones idénticas, no se achanta ante nada y, aún más importante, ante nadie
Miguel Lago. MARIO FERNÁNDEZ
photo_camera Miguel Lago. MARIO FERNÁNDEZ

De pequeño quería ser futbolista y pensó hasta en dedicarse a la canción. La vida de Miguel Lago (Vigo, 1981) ha sido una travesía de experiencias que, aunque en un principio no apuntaban al humor, acabaron llevándolo a la que hoy es su pasión. También filólogo, escritor y, sobre todo, "gallego", así se define el cómico que recala en el auditorio Gustavo Freire con el show Lago Comedy Club.

Es gallego, pero lleva casi dos décadas en Madrid. ¿No siente la morriña?
Siempre. De hecho, yo sigo leyendo el Faro de Vigo todas las mañanas. Está en mis favoritos del iPad y es prensa que repaso. Sigo muy pendiente de Galicia. La echo de menos, sobre todo el mar. Los que hemos nacido con mar lo vamos a echar de menos siempre.

Ya que en Vigo comenzó todo, ¿de dónde le viene lo de hacer reír? ¿De pequeño era el típico bromista?
Ahora miro hacia atrás y veo que sí, no era payasete pero sí que metía chistes.

¿Ya soñaba con ser cómico?
Yo quería ser futbolista a toda costa. Siempre he soñado con ser futbolista y cantante. Y Dios no me dio ninguno de los dos dones, con lo cual a los 18 años llegó el humor a mi vida y hasta hoy.

Y llegó hasta El Club de la Comedia. ¿Buscaba la fama?
No, yo siempre he buscado trabajar y ser feliz con lo que hago. Es lo que he buscado. La fama viene después y se tienen picos de popularidad: hay momentos que tienes más y donde tienes menos. Pero llevo 24 años seguidos trabajando, entonces ese es el éxito.

Pero terminó la carrera de Filología. ¿Se planteó ejercer en algún momento?
No, porque yo paralelamente a la universidad ya estaba haciendo monólogos. Ya me había independizado haciendo comedia. Yo he sido profesional del humor desde el primer día. A mí me vino muy bien porque las clases aburridas eran un buen lugar para escribir bromas. Y además, quería ser licenciado universitario como soy.

¿Esa parte filóloga le sale cuando escribe los guiones?
Totalmente, a mí me ha venido muy bien la carrera para escribir. Me ha venido de lujo. Creo que tengo los estudios perfectos para aquello a lo que me dedico. Niños, estudiad.

Una vez se definió como uno de los cómicos más libres de España. ¿Sigue pensando igual?
Lo pienso yo y lo piensa toda España. Dime, por favor, un cómico al que se le dé más la tabarra por las bromas que hace a izquierda y a derecha. Dime uno. Tengo un guardia jurado detrás todo el día y esa es la demostración de lo libre que soy. Porque pese a los intentos para que me calle, yo no me callo.

Confiese, ¿le gusta cabrear a los ofendiditos?
Me gusta ser libre y me gusta hablar en libertad. Y el que se enfade, que se enfade. No es que me guste la polémica, es que he aprendido a convivir con ella. Forma parte de quien soy. Yo soy más majo que las pesetas, entonces no me preocupo.

Hace unas semanas contó que Luis Rubiales le pedía 50.000 euros por tres minutos de chistes. ¿Esa es una de las consecuencias?
Bueno, fíjate, pues sí, me han puesto una demanda. El 3 de julio es el juicio y veremos quién tiene la razón. Yo creo en el ejercicio de la libertad de expresión y de la creación artística. Entonces, al relatar todo lo publicado en clave de humor, pues ya se verá que ahí no hay delito ni falta. De todas maneras, viendo quién es el denunciante no haré más declaraciones.

Usted va al límite en un momento en el que parece que todos quieren ponerle límites al humor.
La obligación del cómico es señalar al rey desnudo. Y eso es lo que yo hago. Es cierto que yo tengo la habilidad de meter el dedito y entonces eso molesta. Pero insisto: "Eche o que hai".

Con Risto le llamaban rojo y con Pablo Motos, facha. ¿Cómo se lo toma?
Con humor. Yo sé lo que soy y lo que pienso y nunca he sido rojo ni he sido facha. Y como sigo siendo el mismo, estoy muy tranquilo. De verdad, muy tranquilo. Porque parece que si opinas algo distinto al Gobierno eres un fascista y cuando gobernaba la derecha, lo mismo al contrario. Es que es muy viejo ya.

Margallo fue al estreno de su show, Cifuentes también. Y presumió de amistad con Alberto Garzón. ¿Es usted un punto de unión entre ideologías?
Es que el humor une, no separa. Yo no pido el carné a nadie que viene a verme. El humor es transversal y yo tengo amigos de izquierdas y amigos de derechas. Que la ideología no nos impida sentarnos juntos un domingo a comer una paella. Esa es mi frase. 

"Decidimos adoptar a nuestro hijo porque teníamos mucho amor familiar que dar"

Ha reiterado en varias ocasiones lo importante que es la familia. Con tres hijos biológicos, su mujer y usted deciden adoptar a un niño en la República Dominicana. ¿Por qué deciden dar este paso? ¿Cómo fue el proceso?
Uy, eso es muy largo, cariño, vamos a otra cosa que tenemos que terminar. Decidimos aumentar la familia porque nos gustan mucho los niños y teníamos mucho amor familiar que dar. Por eso decidimos aumentarla.

Regresaron el verano pasado con él a su país de origen, ¿no?
Claro, volvimos. Nosotros ahora todos los años vamos a la República Dominicana un par de veces porque estamos enamorados de la isla.

Y además, crearon la Fundación Miguel Lago con el objetivo de proporcionar escolarización a los niños.
Eso nos abrió los ojos a una realidad. Como ya no vamos a tener más hijos, pues vamos a tener muchos ahijados. Hemos abierto una escuela para 35 niños a los que damos el desayuno y una primera educación [en Consuelo, en San Pedro de Macorís]. Los pequeños tienen entre 3 y 6 años. Se llama Palmeras en la Nieve y pertenece a la Fundación Miguel Lago.