Cristina Pato: "Sin apoyos, el futuro de la música está en manos del público"

La música gallega acude al Festival del Mundo Celta de Ortigueira por tercera vez
La gaiteira Cristina Pato
photo_camera La gaiteira Cristina Pato

Sólo las puntas de su larga melena se mantienen verdes. Quizás como señal del crecimiento personal y profesional, pero siempre manteniendo la esencia de su música basada en la gaita, el jazz y la música clásica. Este fin de semana deleitó a los miles de personas que se agolpaban delante del escenario del Festival del Mundo Celta de Ortigueira. Cristina Pato nos atiende en un receso de la riega de sus tomates, otro indicio de lo importante que es para ella su tierra y sus raíces.

P.- En mayo publicó su último disco Latina. Creo que latina no es la palabra con la que sus seguidores la definirían. ¿Qué encontramos en este trabajo con un título tan inesperado?

R.- Latina nació del complejo significado de la palabra latina en Estados Unidos, donde resido actualmente. Por alguna razón en los medios siempre se ha hablado de la gallega o europea Cristina Pato pero resulta que en Estados Unidos se me llama "la latina". Entonces empecé a explorar las connotaciones positivas de la palabra. Latina viene del latín, viene de Italia igual que tarantela que es una pieza de 6x8 como la muiñeira. Mi padre fue emigrante y vivió en Venezuela. Sabía tocar con un no sé qué que había aprendido en sus años en aquel país. Entonces empecé a tirar de ritmos latinos basados en el 6x8. En definitiva, para mí, está todo conectado y este disco es un homenaje a las raíces de mi familia.

P.- ¿Tiene pensado realizar una gira para presentar este disco?

R.- Tengo varios conciertos de Latina en Estados Unidos. Este disco está grabado con músicos de allí entre los que se encuentra un contrabajista especialista en latin jazz. Ojalá algún día pudiera traer a la banda desde allá y así hacer directos del disco pero por el momento es muy difícil. Con Rústica, otro disco publicado hace unos meses si que hicimos una gira presentación en abril.

P.- Sharon Shannon, con la que compartió cartel en Ortigueira, afirma que la música tradicional está en su punto más alto. ¿Usted cómo ve el presente y el futuro de la música popular gallega?

R.- Es una moneda con dos caras. Si lo miras desde el punto de vista de la calidad de los músicos, por supuesto que el balance es muy positivo. Si lo miras desde la parte económica o de programaciones no. En el boom de la gaita a finales de los 90, llegué a tener 50 fechas en verano en España. Este año tengo dos. Aún así, no me siento desafortunada. La realidad es que son como olas que van y que vienen. Ahora, el futuro de la música está en las manos del público ya que se acabaron los apoyos institucionales. Antes publicabas un disco y podías calcular cuánto podría durar tu vida profesional con respecto a ese disco. Ahora es imposible.

P.- ¿La situación de la música en América es mejor que aquí?

R.- El mercado americano es diferente. Cuando llegué a los Estados Unidos en el 2004, me sentí muy orgullosa de cómo se sostenía la industria cultural. Había música y otras disciplinas artísticas en los colegios. Es un circuito cultural apoyado por las instituciones y basado en la filantropía, en el apoyo del público. En España no se le da el valor que se merece a lo intangible.

P.- ¿Qué opinión le merece que el IVA aplicado a productos o eventos culturales sea del 21%?

R.- Como decía no podemos fijarnos en lo tangible de la cultura. Hay que entender que los valores que se transmiten a través de las artes son universales. Al subir los precios de las entradas se recorta el acceso del público a estos valores. Además por ejemplo, de una entrada de 10?, entre el IVA y los gastos de gestión al artista o al grupo le queda una ganancia de 1 o 2?. Si lo multiplicas por un aforo de 400 personas y lo divides entre los cuatro miembros de una banda y su equipo, las cuentas no salen. En Galicia, es increíble la cantidad de musicazos que están haciendo trabajos brutales de forma voluntaria.

P.- Tras esta situación en la industria cultural, ¿se plantea volver a medio plazo a Galicia?

R.- Es una buena pregunta. La verdad es que me encuentro en la crisis de la media vida. Tengo 35 años y empiezo a pensar en fijar mi vida en un sitio. Hay retos que emprendes y que a veces no han salido como he querido. Mi intención cuando llegué a Nueva York era regresar pero me quedé porque las cosas me iban bien y quiero estirar el instrumento todo lo posible. Conseguí colocar la gaita en la clásica y quiero seguir intentando colocar el instrumento donde se merece. Galicia es el lugar desde donde hago mis giras de verano y mi madre y mis tomates están aquí.

P.- Hace residencias en universidades americanas de gran prestigio como Harvard o Princeton. Forma parte también del Silk Road Project, un conjunto de educación, artes y emprendimiento.

R.- Silk Road Project me cambió la vida allí. A través de este proyecto vi el valor de las artes en la sociedad y aprendí que el talento es una responsabilidad. A partir de ahí comencé a colaborar con Harvard y desarrollamos el proyecto de emprendedores culturales que me abrieron las puertas al resto de residencias universitarias que hago por allí. Las universidades tienen sus propios centros de arte y auditorios y allí puedo hacer de mi trabajo algo sostenible.

P.- ¿Qué temas trata en sus conferencias?

R.- Intento crear un programa específico para cada universidad o college. Pero las bases son la identidad cultural, las artes y educación conectada a diferentes disciplinas y el mundo emprendedor que está relacionado con el primer pilar de la identidad cultural.

P.- ¿No es su primera vez en Ortigueira?

R.- No, creo que esta es la tercera. La primera en 1999, la segunda en 2010 y esta fue la tercera vez. Fui con un cuarteto formado por Paco Charlín en el bajo, Roberto Comesaña en el acordeón y Miguel Cabana a la batería. A lo largo de mi carrera he aprendido muchas lenguas musicales y he hecho un concierto adaptado a este Festival.

P.- ¿Qué es lo que más le gusta del Festival del Mundo Celta?

R.- Lo más bonito de Ortigueira es la sensación de comunidad que crea. El hecho de haberse mantenido durante 31 años con un público tan heterogéneo es genial. Van desde los abuelitos que ven las pruebas de sonido, hasta aquellos que vienen simplemente por acampar en un entorno natural incomparable. Este Festival es único, no todos los festivales tienen esa combinación de factores y para mí fue un honor haber tocado de nuevo allí.

P.- Usted también tiene su propio festival- foro. Aclárenos qué abarca Galician Connection.

R.- La idea es no tenerlo claro. Todos los artistas tenemos algo de emprendedores culturales. El fin es unir músicos de diferentes disciplinas y ver que hay más cosas que nos unen de las que nos separan. El festival se centraba cada año en un tema diferente pero la educación será probablemente el eje principal de las próximas ediciones. Es complicado sacar un festival así adelante en el que confluyen artistas y educadores, pero lo acabas haciendo porque la pasión es lo más importante en las artes. Este año estamos dándole una vuelta al formato para acercarlo más a las instituciones académicas. No consideramos que la "A" de artes sea menos importante que la "C" de ciencias.

P.- Ha sido aclamada por el New York Times como "una virtuosa explosión de energía" y por The Wall Street Journal como "uno de los maestros vivos de la gaita". ¿Cómo gestiona estos halagos?

R.- Se agradecen. Son como una palmadita en la espalda para seguir adelante. Pero hay que tener en cuenta que son críticas de un momento concreto y si quieres seguir recibiéndolas, tienes que seguir estando en activo. Lo que más me motiva de Nueva York es que tienes que estar constantemente intentando ser la mejor. Pero las críticas positivas y negativas, las meto en un cajoncito y me olvido de ellas porque también pueden hacer mucho daño.

P.- ¿No cansa eso de vivir en una sociedad que parece que siempre pide la excelencia?

R.- Si. Cuando llegué con 25 años tenía la energía a tope pero ahora el cuerpo empieza a bajar y canalizo la energía de diferente forma, siempre pensando en las consecuencias de mi trabajo y en si va a tener calado.

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