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Barcelona es poderosa

Placeta de Milans en el Barri de L'Antic Palau Reial Menor, en Barcelona
Placeta de Milans en el Barri de L'Antic Palau Reial Menor, en Barcelona
La capital catalana posee muchos más espacios de interés que los mostrados a los turistas que visitan la ciudad

Barcelona posee muchos más espacios de interés que los mostrados a los turistas que visitan la ciudad —la Sagrada Familia, las casas modernistas, la Rambla o la catedral—, una visión que han ampliado el arquitecto Josep M. Montaner y el fotógrafo Pepe Navarro con el libro Barcelona, espais singulars.

En una entrevista con Efe, Josep M. Montaner, que es también regidor del distrito de Sant Martí, señala que su idea inicial era la de mostrar a los propios barceloneses que en su ciudad "hay centenares de espacios que tienen un valor singular por su historia, su arquitectura o su ubicación", y darles así "una visión o una imagen nueva de Barcelona más allá de los tópicos".

Esta publicación sirve también como guía para los muchos visitantes y viajeros que se acercan cada semana a la ciudad condal y que desean escapar del circuito turístico y de los espacios más masificados, en busca de los rincones de autenticidad que esconde Barcelona. "Barcelona es una de las ciudades más fotografiadas y publicadas del mundo, ¿pero es posible narrar una Barcelona plena de historia y viva de creatividad fuera de los estereotipos y de las imágenes repetidas hasta el infinito? Una Barcelona en la que no predominen las imágenes de las obras de Gaudí, de la Rambla, de la catedral, el estadio del Barça, la torre Agbar o de otros hitos que parecen ineludibles", se reta Montaner en la introducción del libro.

A este proyecto se sumó, una vez iniciado, la escritora y antropóloga Isabel Aparici, que aporta "unas explicaciones más literarias y poéticas de los espacios que comenta", mientras que las de Montaner tienen "una visión más arquitectónica, por lo que el libro contiene un doble registro que se complementa", asegura el autor.

Montaner indica que inicialmente trabajaron con una lista de unos 200 espacios, que luego se redujeron a 150 y que al final quedaron en unos 75, en "un proceso de selección que ha sido difícil, pero que muestra la variedad y riqueza de Barcelona", y que prácticamente garantiza "con todos los edificios que salen, por mucho que se conozca la ciudad, que nadie los haya visitado todos".

De este modo, en Barcelona, espais singulars (editorial Comanegra), aparecen la Estación de Francia, el edificio de Correos, el Pati Llimona, la Torre del Reloj, la Casa de les Aigües —la imagen que ilustra la portada de este suplemento muestra una vista interior de su torre— e incluso la batería antiaérea del Turó de la Rovira, dentro del capítulo de infraestructuras.

LAS EDADES DE LA CIUDAD. Otra de las clasificaciones que emplea Montaner para acercarse a Barcelona es la cronológica. En función del tiempo histórico, el arquitecto rescata los monasterios de Montserrat y Pedralbes, la colegiata de Santa Anna, el claustro de la catedral y la basílica de la Mercè, en un capítulo dedicado a la espiritualidad.

El recorrido a través de las edades de Barcelona se centra en los edificios públicos e institucionales del Renacimiento y el Barroco y ofrece como inmuebles más destacados los cementerios de los barrios de Poblenou, Montjuïc y Fossar de la Pedrera, la Llotja (lonja de pescado) gótica y neoclásica, el castillo de Montjuïc y la Ciutadella y la Casa Muñoz Ramonet.

De las épocas neoclásica y modernista —que no se evita completamente a pesar de ser el principal foco turístico de la ciudad— se recomienda un recorrido por los palacios y casonas neoclásicos, por uno de los edificios con soportales mandados construir a finales del siglo XVIII por el millonario Josep Xifré Casals y por las más conocidas casas de la Pedrera, de Sayrach y Montserrat.

Josep Montaner ha elegido de la ciudad contemporánea espacios humildes como los barrios de casas baratas, ejemplo de un tiempo en el que se quiso dignificar las condiciones de vida de las clases trabajadoras, y también los habitáculos para pescadores de la Barceloneta, que recuerdan el carácter primigenio de esta zona de la ciudad ahora tomada por los visitantes y por los apartamentos turísticos.

La Casa Bloc construida durante la Segunda República en el distrito de Sant Andreu y el icónico edificio Mitre diseñado por el arquitecto Barba Corsini a finales de los cincuenta del siglo pasado hablan de distintos modelos urbanos, que se completan con tres islas de la Vila Olímpica y las novísimas edificaciones para personas mayores de Glòries.

LA TIENDA DECANA. El libro se detiene brevemente en algunos históricos comercios, como la Cerería Subirà, decana de las tiendas de Barcelona, que han resistido el signo de los tiempos y continúan pese a los incrementos de alquileres que "devoran" estos establecimientos, más allá de los intentos de protección municipal.

Los capítulos que ordenan los edificios por su actividad recuperan las Atarazanas, la sede del Gremi de Velers o Casa de la Seda y los Lavaderos de Horta, como espacios de trabajo, mientras la sede la fundación Tàpies, los recintos de Can Felipa y Fabra i Coats o la antigua fábrica Casarramona, actual sede de CaixaForum, se presentan como ejemplos de arquitectura industrial remodelada. Asimismo, Barcelona, espais singulars ofrece recursos pensados para los ojos más curiosos, como una relación de boticas y farmacias singulares que merecen la pena una visita.

Frente a espacios comerciales tan masificados como La Boqueria, al viajero que desea moverse fuera de las corrientes humanas más caudalosas se le da la opción de acercarse al Mercat de Santa Caterina, un espacio moderno bajo un tejado ondulado y colorista levantado en el lugar que ocupaba el antiguo convento de Santa Caterina en el barrio del mismo nombre, en la Ciutat Vella. Este mercado cuenta con puestos de alimentación y restauración y distribuye comida a domicilio para toda la ciudad.

Como espacios culturales singulares se han seleccionado el teatro Principal de las Ramblas, la Biblioteca Arús, la fundación Joan Miró o el centro Can Framis, entre otros, y dentro del ámbito sanitario, el antiguo hospital de Sant Pau, en la actualidad sede de diversas entidades y organizaciones, el hospital Clínic, el Observatorio Fabra y el nuevo Parque de Investigación Biomédica comparten protagonismo con la Reial Acadèmia de Ciències i Arts.

Entre los espacios dedicados a la enseñanza, se muestra la sede histórica de la Universitat de Barcelona, el convento de Sant Agustí el Vell o el Depósito de Aguas de la Ciudadela, reconvertido en la actualidad en la biblioteca de la Universitat Pompeu Fabra.

El volumen concluye con un capítulo dedicado a los espacios naturales, y destacan aquí el parque de Collserola, el Laberinto de Horta, el Jardín Botánico, los parques centrales de populosos distritos como el Clot o Nou Barris —con tanta población lucense y gallega que celebran sus fiestas de San Froilán todos los meses de octubre— o los jardines de la Villa Amelia.

Montaner avanza que, si la obra tiene buena acogida, la intención es traducirla al castellano y al inglés "para que quienes vengan de fuera tengan un libro que les dé una visión no tan turística y conozcan la historia más real y popular de Barcelona", y lo que es y ha sido la forma de vida de los barceloneses relacionada con el trabajo, la enseñanza o la investigación.

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