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Siete trucos para que los niños se vayan a la cama temprano

Colchones viscoelásticos Colchonclub
Colchones viscoelásticos Colchonclub

Hacer que los más pequeños reúnan las horas de sueño recomendadas no es tarea difícil, si sabes cómo.

Cada día, en muchísimos hogares, el momento después de la cena se convierte en uno de los más complicados. Los padres quieren que sus hijos vayan a dormir para descansar como es debido y poder reemprender la actividad al día siguiente con las pilas bien cargadas. Sin embargo, por más que lo intentan, estos se niegan a conciliar el sueño.

Es un fenómeno tremendamente común y que, en numerosas ocasiones, trae a más de un padre y una madre de cabeza. Los niños no quieren parar, siguen descubriendo cosas en un mundo que se abre ante ellos y su afán por conocer más y más, por seguir jugando y disfrutando de lo que les rodea hace que no quieran pisar el pedal de freno para meterse en la cama.

¿Es entonces una batalla perdida querer que vayan a la cama temprano? En absoluto. Solo hay que saber cómo actuar y proceder para que el plantear la idea de ir a la cama no sea una pelea. Hay que saber bien y conocer todos los factores que pueden entrar en juego, porque no es solo el cansancio lo que influye, también son importantes elementos como la decoración, las condiciones térmicas de la habitación y otros tantos elementos.

Por eso, para padres tanto primerizos como aquellos que, a pesar de tanto tiempo, todavía no logran hacer que los niños se vayan temprano a la cama, traemos siete trucos bastante interesantes y, sobre todo, efectivos. Siguiéndolos todos se puede conseguir sin problema alguno que no solo accedan a irse a dormir, sino que además lo pidan para descansar debidamente.

El punto de partida es muy fácil: crear un hábito. Si se consigue, el resto ya cae por su propio peso y las complicaciones desaparecen por completo.

Primer paso, la cama

Un punto fundamental en todo esto es conseguir que la cama sea un lugar totalmente cómodo y adecuado para el pequeño. Para conseguirlo, lo mejor es acudir a marcas de confianza y productos de calidad. Los colchones viscoelásticos ColchonClub son una muy buena propuesta para conseguir que el niño se relaje totalmente cuando esté entre las sábanas.

Una decoración que les atraiga

¿Y si se ambienta el cuarto con algo que apasione a los pequeños? No es recomendable combinar colores y figuras que lo sobreestimulen, aunque jugar bien con las paletas de colores e incluso los elementos decorativos de la habitación ayudan. Unas fundas de cojines bonitos, un edredón que le guste, alguna figura en el cuarto… Todo ayuda.

El ambiente es importante

Las condiciones de temperatura y humedad también pueden influir sobremanera, sobre todo si estamos en épocas del año bastante extremas en este sentido (invierno o verano, por ejemplo). Una buena forma de conseguir lo mejor es con instalaciones o productos especializados, desde humidificadores de bebé hasta radiadores, ventiladores o climatizadores.

¿Qué tal una historia?

Un consejo muy antiguo pero tremendamente eficaz. Los padres también pueden, y deben, ser partícipes del momento previo al sueño y ayudar a los niños a caer en los brazos de Morfeo. Un método muy sencillo para hacerlo es tener cuentos infantiles con los que narrarles todo tipo de historias para que, poco a poco, se relajen más y acaben cerrando los párpados hasta la hora de despertarse.

El deporte ayuda

Si no hay esfuerzo físico no hay cansancio, si no hay cansancio no hay necesidad de descansar, ergo, no hay sueño. Deja que los niños corran, que jueguen al aire libre o que practiquen algún deporte, sea por actividad extraescolar o con sus amigos, si es posible. La actividad es buena para fortalecer su organismo y desarrollar todo tipo de habilidades, pero también para que, al llegar la noche, caigan rendidos en la cama.

Las cenas, mejor ligeras

No es nada recomendable que las cenas sean copiosas, ya que el complicado proceso de digestión puede perjudicar a la calidad del sueño. Para esto, la mejor idea es acudir siempre a alimentos ligeros, a ser posible variados (no hay que perder nunca los buenos hábitos alimenticios), pero nunca sobrepasarse con las cantidades. Puede ser un factor doblemente negativo: empeora sus condiciones de salud por el posible sobrepeso y, además, les complica conciliar el sueño

Crear un hábito

El objetivo final con todo esto es que el niño comience a tener el hábito de dormir a una hora determinada. Si se establece y se persevera, poco a poco será su propio cuerpo el que reclame descanso al llegar el momento que ha ido asociando a él. No es una tarea complicada, pero requiere de paciencia y constancia. En menos tiempo del que imaginas, tendrás a tu pequeño, o tus pequeños, durmiendo plácidamente a una hora perfecta.

Siete trucos para que los niños se vayan a la cama temprano