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Vale mucho más la maña que la fuerza

Imagen de las Olimpíadas Rurais de Chantada. TOÑO PARGA
Imagen de las Olimpíadas Rurais de Chantada. TOÑO PARGA

Los chantadeses retaron a sus vecinos a medir sus fuerzas en las Olimpíadas Rurais, que celebraron su décimo aniversario

AL IGUAL que en la antigua Grecia, siete equipos quisieron coronarse en Chantada como los campeones de las Olimpíadas Rurais, que este jueves celebraron su décima edición. El viejo Campo da Feira reunió a multitud de personas que quisieron ver en acción a los deportistas.

En total fueron 35 los valientes que probaron suerte y que no le tuvieron miedo a las pruebas que dispusieron los organizadores. Y eso que algunas pusieron en un aprieto a más de uno porque tenían su complicación.

El equipo Bacari's Team reconoció que la rivalidad había sido muy alta y que hubo "moitos piques cos dos outros equipos". Estos olímpicos, señalaban que habían practicado bastante ya que su meta era conseguir el primer puesto, ya que como buenos deportistas reconocen que "sempre hai que aspirar á vitoria".

Pero no solo ellos querían ganar, sino que por ejemplo los integrantes del Portaspingotes, que ya llevaban unas olimpiadas a sus espaldas, decían que ellos también venían dispuestos a ganar. Aunque no perdieron de vista otro de sus objetivos, la diversión. Ya que como señaló Adrián, "todo o que é facer a mona dásenos ben".

En medio del público había personas que ya habían probado suerte en las Olimpíadas Rurais y que este año veían los toros desde la barrera, como Patricia. Esta veterana apuntó: "Fai falta maña. A forza axuda, pero non é o único".

CUATRO RETOS.  La organización dispuso cuatro especialidades para comprobar el nivel de los participantes en esta exigente prueba combinada de destrezas rurales.

El primer ejercicio consistía en una yinkana con varios retos. Por ejemplo, los "deportistas" debían resolver un puzzle que les permitía empezar una carrera en donde dos miembros del equipo iban atados por una pierna. Estos le daban el relevo a las carreras de sacos, donde más de uno acabó por los suelos queriendo llegar a la meta antes que sus rivales.

Como en toda buena olimpiada rural, en Chantada hubo lanzamiento de sacos. Aquí la competición fue más desigual, porque hubo lanzamientos que llegaron hasta los cinco metros y otros que no llegaron a los dos.

Así llegó el turno del pato mareado, que como su nombre indica hizo que los olímpicos tuvieran bastantes problemas de equilibro y que a la hora de apuntar a la diana ( la segunda parte de la prueba) los dardos acabaran desviados o sencillamente no tuvieran fuerza para clavarse en la diana.

Y como la olimpiada tenía que ser rural entró en escena una carretilla en la última prueba. ¿Para qué se usó? Pues al igual que en la Fórmula 1 los vehículos tuvieron que entrar en boxes para cambiar la rueda de su monoplaza. Y de nuevo, la prueba se desniveló porque aflojar tuercas, cambiar una rueda y volver a apretar tuercas no fue tan sencillo como parecía en un principio.

Con la tabla de resultados en mano los organizadores dieron a conocer los ganadores, que se llevaron el aplauso del público.

Vale mucho más la maña que la fuerza
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