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RECONVERSIÓN FINANCIERA

"No rural quitan servizos, quen vai querer vivir aquí?"

Luis López Castaño en su hogar de Piñeiro. PORTO
Luis López Castaño en su hogar de Piñeiro. PORTO
Ve "imprescindible" disponer de una oficina, pues ahora deben desplazarse a A Pobra

El municipio de O Páramo perdió en noviembre del pasado año su única entidad bancaria, una agencia del Banco Pastor. Tras un tiempo cerrada, ahora abre los martes, de 12.00 a 14.00 horas, un tiempo que no es suficiente para los parameses, como Luis López Castaño. Este vecino de la parroquia de Piñeiro critica la pérdida de servicios en el municipio, como la entidad bancaria. "O Páramo está envellecido e, ademais, quítannos servizos, quen vai querer vir para aquí?", se pregunta.

El paramés, ya jubilado, considera que en lugar de cerrar instalaciones, como la agencia, deberían abrirlas para "que veña a xente para O Páramo". "Tiñan que deixarnos os servizos, que é o que máis se necesita, sobre todo, para a xente maior. No rural xa non temos nada e se nos quitan o pouco que temos...", se queja Luis López.

Las personas de edad avanzada son las que sufren "máis complicacións" para acudir, por ejemplo, al banco, indica. Ahora se ven obligados a desplazarse a A Pobra de San Xiao, en el vecino ayuntamiento de Láncara (localidad ubicada a unos siete kilómetros de la capitalidad paramesa). Para este jubilado y los demás vecinos era "imprescindible contar cunha oficina no concello, nótase que falta". "Arranxabamos cousas alí", dice.

Pone de ejemplo cuando tienen que acudir a la cooperativa de O Páramo. Antes podían realizar el pago en la entidad que había, mientras que ahora tienen que acudir a una de A Pobra. "Ías por algo e xa facías no Páramo o pago", apunta.

La agencia se encontraba en el campo de la feria, donde también se ubica la casa consistorial, el centro de salud o el colegio. Los vecinos aprovechaban que iban al médico o a realizar trámites administrativos al Ayuntamiento y acudían al banco. "Alí estaba a un paso. Agora imos ao médico ao Páramo e despois temos que ir á Pobra para cobrar a xubilación ou arranxar algo", señala.

Los vecinos también acuden a la capitalidad para ir, por ejemplo, a la feria (el 10 y el 25 de cada mes). "Se ias á feira comer o polbo aproveitabas a viaxe e ías ao banco", añade.

DESPLAZAMIENTOS. Para desplazarse hasta a A Pobra de San Xiao precisan disponer de coche, la ayuda de alguien o un taxi. "Eu estou mal das pernas, pero aínda conduzo. Se non fora así teriamos que buscar a alguén que nos levara. No Páramo tampouco temos taxi, hai que chamar ao da Pobra e pode que cando o avises esté ocupado", cuenta mientras lamenta, junto a su esposa y su hermana, que "xa non hai nin autobús no concello do Páramo".

Para este vecino tener una oficina en el municipio era "moi necesario" para llevar a cabo cualquier trámite. "Usábase para todo e agora para todo temos que desprazarnos, hai que ir á Pobra", insiste.

En la actualidad con las nuevas tecnologías se pueden realizar muchos trámites a través de las plataformas digitales de los bancos, aunque Luis López Castaño reconoce que "a xente maior non nos manexamos con internet". "Nós xa nin o temos na casa porque non sabemos usalo. Para nós utilizalo é complicadísimo, esas cousas hai que aprendelas de novos e daquela non o había", indica.

"Ter que ir a Meira a sacar cartos claro que nos inflúe"

Durante años compaginaba el negocio familiar con la corresponsalía del Banesto

"Son dos veciños con máis antigüidade de por aquí", no duda en afirmar José Antonio Ares desde su casa de O Chao do Pousadoiro, en Ribeira de Piquín. Un lugar, como tantos otros, azotado por la despoblación y por la consecuente ausencia de servicios. Desde 2015, los ribeiregos se tienen que desplazar a otros municipios colindantes para hacer sus operaciones bancarias básicas, al tener que cesar su actividad el último agente bancario del concello, dependiente de la oficina del Banco Santander de Lugo.

"Ter que ir a Meira para sacar cartos claro que nos repercutiu moito, porque a xente vai cobrar e de paso tamén compra alí", apunta Ares, quien durante 52 años vivió en primera persona el papel de corresponsal —más tarde denominado colaborador—, y lo compaginaba con la ferretería familiar que montaron sus padres, Jesús y Dolores, en el año 45.

Desde el mostrador del negocio o desde la sala de su casa, José Antonio por veces "pagaba pensións ou captaba efectivo que logo ía para as oficinas de Lugo". También cobraba la seguridad social, "algo importante" porque si no tendrían que ir a Meira, "coma agora", dice con resignación. En otras ocasiones, José Antonio atendía el "negocio mixto, porque nun sitio pequeno tes que ofrecer algo de todo". Esencia que se mantiene, ahora en otras manos.

"Ao principio os veciños botaron moito en falta ter aquí o banco, especialmente os maiores e os pensionistas, que agora teñen que botar man do taxi ou dalguén con coche", añade un hombre que reconoce que la relación con los clientes "era moito máis próxima", porque "ao fin eran veciños ou amigos". A ellos los atendía "a calquera hora", otro de los beneficios de trabajar en casa.

Dejó su puesto en la firma bancaria cuando esta fue absorbida por el Banco Santander. El principio del fin de este servicio en el concello de Ribeira de Piquín, donde llegó a haber "catro corresponsalías", también en las parroquias.

José Antonio reitera la petición general de sus vecinos. "A xente agradecería que se abrira unha oficina aquí, porque traballo haino —cuando cerró contaba con 150 clientes habituales—", expone, a pesar de la agonía por la que está pasando esta zona eminentemente rural: "Neste concello estamos morrendo e nenos non nacen". Y tan solo sobreviven un centro de salud y un puñado de negocios: Casa Horacio, el bar Santa Comba, un estanco, una panadería, una farmacia y la ferretería Casa Louro. ¿El futuro? "Unicamente no sector forestal e no turismo", dice uno de los vecinos "máis antigos" de Ribeira de Piquín —el concello se separó de Meira en 1935 y él nació un año antes—.

A sus 85 años, José Antonio Ares aún guarda un atisbo de esperanza para el lugar que lo vio nacer y que él mismo también vio surgir. "No Chao non había nada, empezaron a facerse as casas cando veu a estrada", recuerda, al tiempo que lamenta el desgaste de un concello que, como tantos otros, cierra casas y le cierran servicios.

"No rural quitan servizos, quen vai querer vivir aquí?"
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