Sin rastro de dos octogenarios en la provincia de Lugo

José Luis Iglesias falta de su casa de Friol desde el 4 de septiembre y en Carballedo tampoco hay pistas sobre el paradero de José Luis González
Uno de los dispositivos de búsqueda del anciano desaparecido en Friol. EP
photo_camera Uno de los dispositivos de búsqueda del anciano desaparecido en Friol. EP

Con el caso de Ángel Esteban Ruano felizmente resuelto, en la provincia todavía se mantiene el misterio sobre el paradero de otros dos desaparecidos sobre los que no hay noticias desde el pasado mes de septiembre.

El primero de estos casos es el de José Luis Iglesias, un octogenario que falta desde el 4 de septiembre de su casa de Friol. Su búsqueda movilizó a numerosos efectivos —Guardia Civil, Protección Civil, GES de Friol y dispositivos facilitados por la Axencia Galega de Emerxencias (Axega)— y los vecinos se organizaron durante meses en sucesivas batidas para intentar dar con su paradero. Incluso se llegó a ofrecer una recompensa de 6.000 euros por su hallazgo pero todo resultó infructuoso.

De la esperanza de encontrarlo con vida —su vehículo había aparecido aparcado en una pista forestal de Carballo e incluso hubo quien creyó haberlo visto días después de su desaparición en la zona de Condes— se fue pasando a la angustia por no lograr encontrarlo, "pensamos que se desorientou, pero buscámolo por toda a zona e non conseguimos atopalo", explicaba un familiar cuando estaba a punto de cumplirse un mes de su desaparición.

El día que se le echó de falta, José Luis Iglesias vestía una chaqueta negra y pantalones de color marrón.

CARBALLEDO. Apenas tres semanas después de la desaparición de este vecino de Friol, el 26 de septiembre saltaba la alarma en Carballedo cuando José Luis González, de 79 años, no regresaba a la casa familiar después de haber salido con sus ovejas a un prado cercano.

Su familia, desolada, aseguraba casi un mes de su desaparición que ya no les quedaban "piedras por mover". Y es que desde el momento en que saltara la alarma se organizó un amplio dispositivo de búsqueda formado por decenas de vecinos, una unidad de perros, un helicóptero de la Guardia Civil y el equipo de drones de la Axega. Además, cuando se dejaron de hacer estas batidas multitudinarias numerosos vecinos y familiares continuaron realizando ratreos por la zona, pero de momento su paradero continúa siendo una incógnita.

El día de su desaparición José Luis González estaba con las ovejas, portaba una vara y llevaba boina.