¿Quedamos en O Cruce o A Curva?

La ubicación ha orientado el día a día de locales con los menús o cafés para trabajadores ► Bares de Lugo, Barreiros y Viveiro con igual nombre no tienen pérdida, pese a algún despiste
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photo_camera Julio José Estua y María del Mar Sante, su bar de A Curva, del mismo punto de San Xusto de Barreiros. X.LOMBARDERO

Se llaman igual pero no son de los mismos propietarios. Están a pie de vía, en lugares estratégicamente accesibles pero nada tienen que ver con las ubicuas franquicias hosteleras que acaparan zonas céntricas y clientes con portátil ultrafino. O Cruce y A Curva son bares de comer, beber y charlar, sin más pretensiones que atender lo mejor posible a trabajadores o servir de último reducto social en pueblos que se despueblan. En Barreiros y Viveiro hay dos A Curva que han llevado a simpáticas confusiones, pese a la distancia. En Lugo el bar O Cruce de la Estrada Vella de Santiago es pequeñito, al contrario del O Cruce de As Gándaras, en el otro extremo de la capital.

"Case todos os días chama xente para reservar mesa ou provedores que se equivocan", señala con humor Carme Rodríguez, hostelera que cogió hace un año el establecimiento abierto de seis de la mañana a cuatro de la tarde en la Estrada Vella de Santiago. "Estou contenta, é un servizo do barrio e tamén para xente dos autobuses a primeira hora, dos traballadores...". Sus precios base son similares a los de As Gándaras: 1,30 euros el café y 2 euros la caña. Aunque este otro Cruce de caminos ofrece menú a 13 euros los laborables y a 13 en festivos.

"Tennos chegado algunha nota do outro Cruce, pero normalmente cada comercial ten a súa zona", indican Eva Fernández y Francisco Corral desde la Calzada das Gándaras. Más difícil es convencer al fisco: "Facenda non entende que gastemos tanto nos pinchos", dice de un local abierto hace 21 años y con 13 empleados. Atienden a trabajadores de O Ceao, gente de la residencia de mayores o, por las tardes, jóvenes y chavales que mueve el fútbol.

El reto, como para el resto de locales consultados en este momento del primer asalto del 2024 con el Carnaval, es mantener los precios de las consumiciones cuando todo sube. No solo el Iva de la luz, también el azúcar, el aceite y toda la matanza para los cocidos. Es un año en que se vienen curvas, en muchos sentidos.

"Vemos como aos produtos lles baixan a calidade ou o tamaño pero soben os prezos, o chourizo custa un euro pero é máis reducido, e o azucre vén nun envase máis pequeno e cóbrano máis", explica Luisa Lamas Docal, quien recientemente celebró 16 años al frente del bar A Curva, en Xunqueira, ya casi en la periferia de Viveiro. La comparación del momento con el de hace una década la resume así: "Estás a tope de xente, traballas o dobre pero ganas tres veces menos que hai dez anos, porque precisas máis persoal; agora quédache un soldo, sempre que non che caia un mes de reparacións ou algún imprevisto así. Por iso, na miña opinión, hoxe compensa máis traballar para alguén e adaptarte que non ter un negocio".

Respecto a sus comienzos con el bar, hoy necesita dos empleadas a jornada completa, un extra de fin de semana y otra a media para servir los menús de lunes a viernes. Lo de los menús a 12 euros es importante en la zona, pues muchos obreros forestales y de los parques eólicos necesitan comida caliente a primera hora, mientras que un poco más tarde llega "xente xubilada de Viveiro" y otro tipo de clientela. Y porque reabrió la Taberna de Xerdiz que, si no, entre los cierres de As Lobeiras, Val do Naseiro y otros, apenas había casas de comidas hasta Muras para los trabajadores de la zona. Ahí tienen el café a 1,30 euros o la caña a 1,50 y también aprovechan para socializar en torno al fútbol o las partidas de tute.

El nombre se lo puso Luisa, antes el local se llamaba Divino. Otros muchos lo llevan en España, aprovechando el emplazamiento: en Cambre, cerca de Fisterra, en Nerga y en Os Valos (Pontevedra) donde hay un furancho de A Curva; o el café bar de Alvarellos, en Ourense, por citar solo algunos en Galicia, aunque clientes de Luisa le han llegado a enviar fotos de locales homónimos en Lanzarote.

Como también existen O Cruce o El Cruce en Narón, As Pontes, Sobrado, Vilasantar, Burricios, Ponteceso, Pontevea, Ribeira, y dos en Villarrodís y A Pastoriza, en A Coruña, en Caldas de Reis... y en el municipio coruñés de Ordes funcionan O Cruce y A Curva, en una combinación ya difícil de superar con nombres típicos de bares y cafeterías como los de Avenida, Plaza o Centro.

Eso, o un simple Casa Manolo, como muy castizamente funciona en Madrid el bar de la calle Jovellanos, cerca del Congreso, donde sus señorías desayunan antes de ir al hemiciclo.

En pleno Camino. A Curva de San Xusto (Barreiros) la regentan Julio José Estua y María del Mar Sante, y es casi una lucha contra el abandono pues "o rural tende a morrer". Desde que en 1989 abrieran el bar en el seno de la gran curva del pueblo, del centenar de casas y mucha ganadería de la parroquia, hoy pocas quedan abiertas y solo cinco granjas suman más vacas que entonces.

Por eso los obreros del ensilado de forraje son clientes principales, como otros trabajadores que tienen el menú por 11 euros (13 para el turista o no habitual), mientras que la caña cuesta 1,50 y el café sigue a 1,20 euros.

Al principio contaban también con una pequeña tienda de alimentación pero pasó su época, como la de otras tabernas que había en el pueblo: Casa do Xastre, Casa de Colás, A Rúa, Domingo da Taberna... pero aprovechan las épocas de trajín en el Camino de Santiago, en Semana Santa, el verano y octubre o noviembre. Al igual que Carme en O Cruce de Lugo, aprovechan la ruta jacobea. Antes de la pandemia incluso atendían dos albergues cercanos, pues entre Ribadeo y Lourenzá esas antiguas escuelas eran los únicos refugios en 24 kilómetros. Como el asunto se torció con el Concello, ahora se centran en el servicio de restauración, con unos 30 clientes diarios.

"Un día presentouse aquí un camareiro a servir unha comuñón e outro un comercial para entregar uns polos, pero eran para o bar de Viveiro, en Xunqueira", dice Julio. El hecho de que muy cerca, en Vilamar, otro bar se llame Xunqueira, lleva a puntuales despistes.

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