Investigado un tratante de Lugo por la venta irregular de carne de caballo

Hay seis imputados más en otras provincias, por transacciones con mataderos de Burgos ►Se les acusa de estafa y falsedad documental y se decomisaron canales de 30 reses equinas
Uno de los caballos. GUARDIA CIVIL
photo_camera Uno de los caballos. GUARDIA CIVIL

La Guardia Civil investiga a un tratante de ganado de Lugo, de iniciales J.C.B. y de 29 años de edad, por la comercialización irregular de carne de caballo para el consumo humano, como presunto autor de los delitos de estafa y falsedad documental. En el marco de esa operación, hay imputados seis tratantes más de otras tantas provincias por las mismas prácticas ilícitas

Los hechos fueron investigados entre marzo y mayo, a raíz de la inspección llevada a cabo por el Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) del Instituto Armado a mataderos ubicados en la provincia de Burgos. Dichas inspecciones, según informó la Benemérita, buscaban prevenir y erradicar el comercio ilícito de carne equina no apta para el consumo humano y su introducción en la cadena alimentaria.

Fruto de la información facilitada por los servicios veterinarios oficiales de la Junta de Castilla y León asignados a las empresas, en relación a casos "extraños" relacionados con el sacrificio de ganado caballar, llamaban la atención varios episodios detectados en dos complejos cárnicos de la capital y la provincia burgalesa. Así, se hallaron "llamativas irregularidades" en la documentación de ejemplares equinos destinados al sacrificio, procedentes de tratantes de Lugo, A Coruña, Badajoz, Cantabria, Huelva, La Rioja y Burgos, que sacrificaban sus reses en esta última provincia.

CASOS. En el marco de la investigación se detectaron irregularidades como la discordancia en la edad de los animales presentados -adultos de diez años que pretendían suplantar a potros de un año-, reseñas físicas que "en nada se parecían al ejemplar presentado", caballos con dos microchips y "fehacientes manipulaciones en los pasaportes". Las canales de 30 ejemplares fueron decomisadas, retiradas de la cadena alimentaria y destinadas finalmente para su tratamiento como subproductos de origen animal no destinado a consumo humano.

El tratante de Lugo está acusado de vender uno de los nueve animales que fueron identificados como "no aptos" para el consumo humano. Una vez localizados los presuntos autores, se presentaron las diligencias en los juzgados y la Fiscalía delegada de Medio Ambiente y Urbanismo de Burgos.

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