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Contraste en la reapertura de la hostelería en la provincia

Terraza en Ribadeo. JOSÉ Mª ÁLVEZ
Terraza en Ribadeo. JOSÉ Mª ÁLVEZ
Así se ha vivido la jornada del viernes en los distintos puntos de la geografía lucense

A Mariña reabre con normalidad relativa porque bastantes bares siguen clausurados

La hostelería reabrió en A Mariña con normalidad solo relativa, porque fueron bastantes los propietarios de locales que prefirieron permanecer cerrados a la espera de ver cómo evoluciona la situación epidemiológica y, con ella, las restricciones al uso de sus negocios. Todos, de Viveiro a Ribadeo, coinciden en señalar que abrir y cerrar de forma intermitente les está generando muchos perjuicios y no cubren gastos.

Los que sí abrieron lo hacen con cierta esperanza y en una jornada en la que notaron que la gente "viene con ganas, se ve que tenían falta de café", como comentaban en una cafetería de la calle Doctor Moreda, en Ribadeo. En Foz, Burela o Viveiro los que abrieron también notaron esas ganas por acercarse a consumir, aunque también mostraron sus dudas sobre el uso del código QR, del que casi unáninemente aseguraron no saber nada.

CLIENTES EN LA TERRAZA DEL BAR PININ DE BURELA EL PRIMER DIA DE APERTURA DE LA HOSTELERIA -FOTO JM ALVEZ

SARRIA . En la zona de O Malecón se vio un tímido terraceo, también con mucha cautela porque cerrar a las 18.00 limita mucho.

Terrazas en Sarria. PORTO


Guitiriz y O Corgo, la otra cara de la moneda con las verjas de la hostelería bajadas

Mientras toda la provincia disfrutaba, en mayor o menor medida, de la reapertura de la hostelería, dos concellos, Guitiriz y O Corgo, no podían abrir sus bares ante la elevada incidencia de coronavirus.

La alcaldesa de Guitiriz, Marisol Morandeira, volvió a apelar al "autoconfinamiento" de los vecinos para bajar la incidencia acumulada a 14 días, que sigue por encima de los 1.500 de nuevos casos por cada 100.000 habitantes.

Morandeira también recordó que el municipio se mantiene en el "nivel máximo" de alerta sanitaria. "Aquí los casos activos son 87, por encima de 1.500 de incidencia acumulada", detalló. Pese a estos altos registros, la alcaldesa de Guitiriz ha precisado que "los casos activos van disminuyendo" y confía en que "a lo largo de este fin de semana y principios de la que viene" se reduzcan.

El caso de O Corgo es diferente, porque no tiene un núcleo de población tan delimitado. Los bares que hay a lo largo de la conocida "recta de O Corgo" estaban clausurados y se percibía gran sensación de vacío.


El trimestre más duro para Vilalba

"Foron tres meses fastidiados".  Es el resumen que hace de las últimas semanas José Ramón Pérez, propietario del bar Centro de Vilalba, un municipio que este viernes recuperó algo de libertad y movimiento en esta nueva normalidad después de estar más de un trimestre en el nivel máximo de restricciones.

La hostelería fue uno de los sectores más castigados, ya que desde el 21 de noviembre, cuando se decretó el cierre perimetral y las nuevas prohibiciones tras el brote en el asilo vilalbés, los bares apenas pudieron abrir unas semanas, con las terrazas a la mitad de la capacidad y los interiores al 30%, igual que pueden hacerlo ahora.

Bar Centro de Vilalba. M. ROCA

"Estivemos practicamente sen axudas e cos mesmos gastos. Nós tivemos sorte de que o aluguer nolo perdoaron", explica José Ramón, al tiempo que se muestra confiado en que la recuperada nueva normalidad se pueda mantener en el tiempo. "Penso que a xente está mentalizada despois de todo o que pasou, pregunta se pode entrar, se hai sitio, cumple coas normas...", apunta.

La conversación se ve interrumpida con la llegada de una nueva clienta. "Bos días Ramón. Canto tempo!", lo saluda Rocío de Rosende, una joven que defiende que la hostelería "non é o foco dos contaxios". "Somos máis irresponsables nos ámbitos privados que nun sitio público onde se gardan as medidas. Non sei como reacionará a xente agora que se levantaron as restriccións, tanto pode darlle por desbocarse como ter medo e seguir recollida", analiza.

En la misma línea se manifestó Néstor González mientras tomaba un café en el interior de la churrería La Plaza —el ambiente en las terrazas escaseó, soplaba un frío nordés—. "Penso que ver reducido o noso abano de liberdades pola incidencia tan grande que houbo fará que a xente teña algo de temor a que se reactive de novo ao relaxar as restriccións", dijo.

Pero si algo animó el ambiente este domingo en Vilalba fue la eliminación del cierre perimetral. Como cada viernes de mercado, se vio más movimiento y más tráfico en el casco urbano, algo que revitalizará también al comercio local, que se nutre de municipios cercanos.

"Ya vinieron clientes de otros sitios y tuvimos muchas llamadas de más que vendrán en los próximos días", explica Estefanía Urueña, de Urbo Moda.


La mayor parte de las cafeterías siguen cerradas en Monforte al no poder abrir en los interiores

El nivel de alerta aún es muy elevado en Monforte y no permite a la hostelería servir en interiores. Por esa razón, una gran parte del sector ha preferido seguir cerrado a pesar del alivio de las restricciones.

Solo los establecimientos con la posibilidad de habilitar terrazas grandes pusieron cañas o cafés en las mesas. Hubo actividad, principalmente, en calles peatonales como la Rúa Cardenal o en tramos de A Compañía.

La imagen en Monforte distó mucho de ser la habitual de una tarde casi primaveral como la de ayer. Muchos dueños consideran que no es rentable abrir pudiendo atender solo en las terrazas. Los clientes, eso sí, respondieron a los pocos bares disponibles.

En Chantada, la situación fue bien distinta. Bares y cafeterías pudieron recibir clientes en los interior y el buen tiempo animó las el ambiente en las terrazas. Algunos de los negocios más céntricos del municipio se mostraron satisfechos incluso con las últimas semanas, en las que se sirvieron numerosos cafés para llevar.

Terrazas en Chantada. EP

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