Carreteras lucenses a baja velocidad

La reconstrucción del viaducto de Castro se hizo en tiempo récord, pero la provincia sigue pendiente de otras obras que acumulan lustros de retraso
PROVINCIA. La actividad en la obra del viaducto fue frenética en estos últimos días. VICTORIA RODRÍGUEZ
photo_camera La actividad en la obra del viaducto fue frenética en estos últimos días. VICTORIA RODRÍGUEZ

Cuando este ejemplar llegue a sus manos el tráfico por la A-6 en dirección a Madrid ya llevará varias horas restablecido. Para recuperar esta conexión de la provincia con la Meseta han bastado poco más de 18 meses de trabajo. Un tiempo que ha sido suficiente como para desmontar los tres viaductos afectados por el primer colapso del 7 de junio de 2022, la retirada de escombros, la cimentación y levantamiento de un total de nueve nuevas pilas y la construcción de los tableros de los dos viaductos de esta calzada, con longitudes de 98 y 320 metros, respectivamente.

La magnitud de la obra y el breve plazo de tiempo que el anterior Ministerio de Transportes —Mitma— barajaba para ejecutarla hacía que muchos técnicos fuesen escépticos sobre lo realista de las previsiones. En todo caso, quedó claro que con inversión —unos 70 millones de euros— y compromiso hoy en día casi todo es posible.

Es cierto que para que la A-6 recupere la total normalidad todavía queda mucho trabajo, ya que será necesario acometer la reconstrucción del viaducto de la calzada en dirección A Coruña. Se trata de una mole de 580 metros de tablero que discurrirá sobre 12 pilares y que deberá estar finalizado en 2024. Un plazo más que suficiente, sobre todo, si se tiene en cuenta la rapidez con la que se ejecutó la primera fase, por lo que nadie entendería que no se cumpliese.

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Pero recuperar la conexión total con la Meseta no es la única asignatura pendiente en la A-6. A lo largo del año que mañana comienza,  deberán hacerse visibles los trabajos de rehabilitación de firme en sus tramos más deteriorados, como son los carriles de subida entre el túnel de Neira de Rei (Baralla) y O Cereixal (Becerreá), en donde las máquinas ya trabajan desde hace semanas.

A-54 | A la espera del impulso final

Pero si la rapidez de la reconstrucción de los viaductos de la A-6 supone la de cal, la de arena es la autovía a Santiago, que suma más de cuatro lustros de retrasos. Hace unos días se empezó a trabajar en el último de los 13 vanos del viaducto de Pambre —la estructura más compleja del tramo entre Palas de Rei y Melide— por lo que en el último semestre del próximo año los 12 kilómetros que separarán por autovía a ambas localidades se podrían por fin sumar a los casi 67 que la A-54 tiene a día de hoy en funcionamiento. 

De cumplirse esta previsión, la obra llegaría por fin a su fase final, ya que únicamente restarían por ejecutar los 16,4 kilómetros entre Melide y Arzúa. La duda, en este caso, está en si la autovía quedará totalmente rematada en 2024 o si, finalmente, habrá que esperar a 2025. Y es que, de momento, el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible evita dar plazos concretos sobre la finalización definitiva de las obras.

A Mariña | Sin A-74, ni VAP 

La deficiente red de intraestructuras viarias en A Mariña es otro ejemplo del maltrato que sufre la provincia en este ámbito. En 2024 debería producirse el desbloqueo del proyecto de la A-74, así como la de la VAP Costa Norte, entre San Cibrao y Ferrol.

N-540 | Rehabilitación necesaria

La reforma integral del asfalto de la N-540, que une Lugo con Ourense, es una prioridad en una vía que hoy en días es casi intrasintable, pero fundamental para conectar con el Ave. El pasado octubre, el Mitma licitaba esta obra por 12,5 millones de euros, por lo que las máquinas deberían empezar a verse trabajar muy pronto.