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Un bus a ritmo de pandemia

El autobús de la empresa González de la Riva, en la estación de Lugo. XESÚS PONTE
El autobús de la empresa González de la Riva, en la estación de Lugo. XESÚS PONTE
El autobús González de la Riva cubre la única línea de transporte diaria que lleva a gran parte de los vecinos de A Montaña lucense a la capital ida y vuelta. Sin embargo, los
horarios se han reducido en más de un 50% a causa del Covid-19 y, con ellos, los viajeros

MÚSICA de fondo y silencio absoluto. El segundo autobús de Becerreá a Lugo sale a las 09.30 horas de la mañana. Meterse en esta línea de Pedrafita do Cebreiro a Lugo no es un mero trámite, sino que supone un viaje por las diferentes aldeas de A Montaña lucense, en el que cada parada muestra, de una forma bastante representativa, la demografía de los municipios. "En Becerreá y en Baralla es donde se sube más gente", dice el conductor de la empresa González de la Riva, Ángel Fernández, que lleva trabajando en esta línea desde 2017.

El autobús, con un total de 20 plazas, hace 52 paradas en total a lo largo de todo el trayecto, aunque en la mayoría de ellas solo se sube una persona. "Con el tema de la pandemia, tuvimos que reducir los horarios a menos de un 50% de los que hacíamos antes", explica Ángel, que realiza el camino por diferentes municipios todas las semanas. El Covid-19 ha disminuido la cantidad de viajes y la de usuarios, ya que la gente "tiene un poco de miedo ahora".

Los viajeros ya no charlan tanto y el paisaje cobra protagonismo, ya que la mayoría mira por la ventana mientras los demás adivinan las expresiones que se esconden detrás de las mascarillas. "Yo recuerdo un ambiente muy agradable. La gente hablaba bastante. No era como un autobús grande en el que viaja mucha gente", sostiene un antiguo conductor de la línea, Iván Suazo, que estuvo un año y dos meses a cargo del volante del autobús.

Ángel Fernández, conductor de la línea: "Con el tema de la pandemia tuvimos que reducir los horarios a menos del 50% de lo que hacíamos antes"

La radio está encendida en todo momento y sintoniza canciones propias de una verbena, aunque la gente no parece escuchar lo que está sonando. En algunos momentos, la emisora pierde la señal y el único sonido que se escucha es el ruido del coche por la carretera vieja hasta llegar a Lugo. "Siempre hay mucha tranquilidad en el coche, pero ahora con el tema del coronavirus mucho más. Apenas se escucha a la gente hablar", explica Ángel.

La mayor parte de los viajeros son clientes habituales de este servicio, por lo que saludan al conductor con familiaridad al entrar. "Normalmente llevo a personas mayores y, en menor medida, a estudiantes", manifiesta el conductor, que cobra allí mismo los viajes sin necesidad de encargar los billetes con cita previa.

Los usuarios mayoritarios de este autobús, que destaca en gran medida por su pequeño tamaño en relación a los demás vehículos de la estación de Lugo, son personas mayores que necesitan ir al hospital, así como estudiantes y jóvenes que están sacando el carnet de conducir. "Estiven indo a Lugo no autobús de Becerreá durante tres anos seguidos de luns a venres e o horario daquela coincidía ben para a maioría da xente", dice la becerrega Ana Camba, que empleaba este servicio para ir a rehabilitación. "Había moita xente que ía traballar todos os días no bus, pero agora co cambio de horarios é complicado. Se non se acomodan as horas ás necesidades da xente, teremos que ir todos en vehículo particular e despois xa non haberá volta atrás", dice Ana convencida.

Carmen Carrete, vecina de Baralla: "Yo suelo coger el autobús para hacer alguna compra o recado. Me gusta el ambiente que hay en el vehículo"

"Yo suelo cogerlo para hacer alguna compra. Me gusta el ambiente del autobús", afirma la barallense Carmen Carrete, otra habitual del González de la Riva que disfruta del viaje con el gel hidroalcohólico en la mano. "A veces cojo el autobús desde Becerreá, sobre todo para ir al hospital", dice una de las vecinas del concello becerrego, Raquel Fernández, que utiliza el servicio cuando sus hijos no la pueden llevar hasta Lugo. "Es verdad que antes había más opciones", reconoce.

Los horarios y la forma de interactuar han cambiado. La nueva normalidad ha llegado también al González de la Riva, que seguirá con su trayecto de Pedrafita do Cebreiro a Lugo siempre que haya gente que se suba a él. De momento, la música continuará sonando y el paisaje seguirá siendo el fiel compañero de sus usuarios, que podrán mirar por la ventana y esperar tiempos mejores mientras la música se vuelve a sintonizar automáticamente al llegar a Lugo.

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