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Los bares de localidades como Triacastela y O Saviñao padecen el horario de cierre

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La hostelera Yésica Cela, en su bar. PORTO
Pese a sus buenas cifras en cuanto a contagios, estos concellos sufren las nuevas restricciones

Las calles de Triacastela están prácticamente vacías, solo se ve a algún vecino paseando. En una localidad como esta, ubicada en pleno Camino de Santiago, se deja notar mucho la falta de peregrinos, lo que lleva a que la mayoría de los establecimientos hosteleros opten ya por no abrir en invierno. Una medida que ya tomaban antes de desatarse la pandemia del covid.

Una de las excepciones es bar O Escondite, que regenta Yésica Cela Valcárcel y este viernes ya a las cinco y media de la tarde —treinta minutos antes del horario de cierre marcado por la Xunta— limpiaba el local. "Hai que ir adaptándose ao que manden, é normal que poñan restricións, pero debería ser segundo os contaxios", opina la empresaria, aunque aclara que no está en contra de las medidas tomadas por la Administración autonómica.

Ahora, dice, "non hai moito movemento" en el pueblo y considera que "non afectan moitísimo" las restricciones a los bares. Sus principales clientes son los vecinos de la zona, quienes "teñen moito medo e están moi concienciados", y los caminantes "son un extra", dice. Su negocio también sirve comidas, por lo que la obligatoriedad de cerrar a las seis de la tarde le impide dar cenas. Esto no supone un problema porque "o boom das ceas é se hai peregrinos e non hai nada".

El bar Os Tres Castelos es el otro negocio hostelero que se encuentra abierto estos días en Triacastela. Su responsable, Manuel López García, se queja de estas restricciones en un concello que no tiene ningún caso de covid y a él le supondrán una importante bajada en los ingresos. "Despois de traballar a xente paraba. Agora só serviremos uns poucos cafés pola mañá e viños á mediodía", lamenta el hostelero.

A esto hay que sumar la falta de peregrinos. "O pobo vive do turismo", recalca el empresario, quien asegura que 2020 fue "moi perdido" y "a ver como vén o verán..." .

"Non é xusto que se non hai casos teñamos que pechar ás seis da tarde, como se houbera unha incidencia alta ou estivesemos nunha gran cidade"

La niebla cayó pronto este viernes por la tarde en la capitalidad de O Saviñao, incluso antes del temprano cierre de la hostelería, que apenas recibía clientes en unas horas ya de por sí poco frecuentadas. "Xa ves como está o panorama". indicó Antonio Rodríguez, de O Candil, señalando a los dos únicos clientes que tomaban café y veían la televisión en su local minutos antes del cierre.

"O que nos deixan abrir non dá nin para sufragar os gastos. De que serve que poidas servir dez cafés?", se preguntaba el hostelero, indignado con la decisión de las autoridades sanitarias de imponer el cierre a las 18.00 horas a los negocios como el suyo.

En el caso de O Candil, dice Antonio, la mayor fuente de ingresos son las tapas, que se preparan y envían a las mesas a las últimas horas del día. "Pero ao final de mes temos que pagar o aluguer e aínda por riba súbeno, así non se pode", concluyó un indignado Antonio Rodríguez.

Marisa Blanco es su vecina, propietaria de O Noso Lar, justo al lado. La terraza de este establecimiento es una de las más concurridas de Escairón en verano. Ayer estaba absolutamente vacía y no había mucha más gente en el interior.

"Non é xusto que se non hai casos teñamos que pechar ás seis da tarde, como se houbera unha incidencia alta ou estivesemos nunha gran cidade", señala la hostelera haciendo referencia a la ausencia de infecciones por coronavirus registradas ayer por el Sergas. O Saviñao era, junto a Sober y Folgoso do Courel, el único ayuntamiento de Ribeira Sacra sin nuevos casos al cierre de esta edición.

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