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El arándano echa raíces en la provincia

Plantación de Surexport en Begonte. C. PÉREZ
Plantación de Surexport en Begonte. C. PÉREZ

Las bondades nutricionales del arándano, por las que los expertos lo califican ya de superfruta, y un intenso márketing han disparado su consumo. La provincia lucense no es ajena a ese tirón y el cultivo empieza a asomar con fuerza en el campo

LOS BENEFICIOS del arándano para la nutrición y la salud, por sus propiedades antioxidantes, han llevado a que muchos lo califiquen ya de superfruta. Diversos estudios resaltan sus ventajas para la prevención de dolencias cardiovasculares e incluso cancerígenas. Esas características y un intenso márketing han disparado su consumo y la provincia de Lugo no es ajena a ese tirón. Aunque aún no alcanza las dimensiones que tiene en zonas de A Coruña como Cerdido, en donde está la mayor plantación gallega (casi 100 hectáreas), el cultivo cada vez está más presente en el campo lucense.

Juega a favor que el tipo de suelo, ácido, es idóneo y la planta se adapta bien al frío. Además, se han logrado nuevas variedades que permiten ampliar la época de producción, por lo que se dan las condiciones para atender la demanda creciente de arándano, sobre todo en el norte de Europa, zona donde, por el clima, escasea hasta el final del verano.

La principal productora en Lugo es Surexport Compañía Agraria SL, en Pacios (Begonte). Hizo su primera plantación entre noviembre de 2015 e inicios de 2016 y el año pasado recogió su primera cosecha, de 8.000 kilos. En 2018 prevé alcanzar los 20.000, ya que casi ha duplicado la superficie, hasta tener 21 hectáreas. Además, seguirá apostando por el arándano. Sus responsables explican que el primer año de producción se recogen una media de 200 gramos por planta, pero cuando está a pleno rendimiento puede dar hasta tres kilos, cifra que da una idea del margen de mejora de Surexport.

La empresa, cuya sede principal está en Almonte (Huelva), no tiene un personal fijo asignado a los arándanos, al tener más áreas de trabajo, pero ha formado a una cuadrilla para tareas relacionadas con su cultivo que requieren más preparación, como la poda, clave para la productividad, o la recogida, porque el fruto se debe manipular lo mínimo posible para que no pierda la pruina –su recubrimiento–.

Sonia López, productora de Vilalba: Non sabía que facer cuns terreos, animais non quería e lanceime ao arando; a terra é idónea, na zona hai máis plantacións

Desde Surexport calculan que la recolección del fruto empezará a finales de junio y se prolongará hasta octubre o noviembre, ya que tienen cuatro variedades distintas para escalonar la recogida. La cosecha de este año en Pacios será más tardía que la de 2017, algo positivo ya que la producción del sur de España se recoge antes y eso les permitirá abastecer el mercado durante más tiempo y que no haya una excesiva oferta concentrada en un periodo corto.

Su primera cosecha se distribuyó a nivel local, con Gadisa o la central de Lidl Narón como principales compradores, pero su reto, cuando la producción se consolide, es el mercado internacional. Para ello no dejan de innovar y en un campo de ensayo investigan nuevas variedades. Surexport también produce fresa, frambuesa o mora, y en la anterior campaña, en picos de actividad, llegó a contratar a 365 personas.

EMPRENDEDORAS. El arándano también es la gran apuesta de varios emprendedores en la provincia. Al frente de una de estas plantaciones emergentes está Sonia López, en Belesar (Vilalba).

Explica que en esa parroquia hay "unha terra idónea, por iso ao redor hai máis fincas destinadas ao mesmo". Comenzó en 2013, para sacar rendimiento a unas tierras cercanas a su casa. "Non sabía que facer con elas e animais non quería, así que me lancei aos arandos", explica. Así, tras recibir una llamada en la que se interesaban por esa parcela para plantar arándanos, decidió investigar para impulsar su propio negocio.

Primero plantó media hectárea y después otra media y este verano será el primero en el que podrá recoger "entre 2.000 e 2.300 quilos", calcula. Comenta que los primeros años son difíciles, ya que "hai moitos gastos e ningún beneficio", pues es en el tercero cuando se puede recolectar. Además, cree que la plantación ecológica "non está suficientemente pagada e o consumidor non a aprecia como debería no supermercado".

Verónica Rivas, productora de Palas: Os primeiros anos son complicados, o mellor está por vir. Penso que este cultivo é unha boa alternativa para o campo

Sonia López es prudente y de momento no se plantea aumentar la producción, a la espera de ver su rendimiento. Venderá en Lugo y A Coruña, "sen estenderse moito máis, porque só é unha hectárea e non dá para exportar".

Ya en A Ulloa, la palense Verónica Rivas también se animó a cultivar este fruto. Conoció sus entresijos en 2013, como empleada en una plantación de Melide, y a finales de 2014 decidió probar suerte por su cuenta y alquiló siete hectáreas de terreno en Palas, cerca de la sierra de O Careón. La inversión rondó los 200.000 euros y contó con ayudas autonómicas al incorporarse al sector y por introducir mejoras en la explotación.

"É unha planta bastante robusta, os traballos son sobre todo de mantemento e de poda", explica sobre las tareas habituales, manuales, que obligan a "ir planta por planta limpando cada buraquiño".

Las asumen Verónica Rivas y una empleada, pero en la recolección, aunque la plantación aún no está a pleno rendimiento, el año pasado trabajaron ya una decena de jornaleros. "A ver se nesta campaña consigo uns 11.000 ou 12.000 kilos, se non fai estragos o pedrazo, porque depende do tempo", dice. Se propone venderlos en la comunidad, porque ve positivo "que o produto galego se poña en valor aquí" .

"As plantas aíndas son novas e os primeiros anos son complicados, o mellor está por vir. Penso que é unha boa alternativa no campo", explica esta joven emprendedora sobre un cultivo que empieza a enraizar en el paisaje lucense.

Pazo de Vilane apuesta por la transformación y comercializa mermelada


Los responsables de Pazo de Vilane, con sus mermeladas. J. VÁZQUEZ

Pazo de Vilane, en Antas, es un referente en la producción de huevos, pero cultiva también desde hace años arándanos. Sus responsables, la familia Varela Portas, han apostado por transformarlos y venden mermeladas (también de frambuesa y tomate). Las colocan por toda España, sobre todo en tiendas delicatessen, aunque las grandes distribuidoras cada vez las demandan más "para romper la monotonía del lineal con algo diferente".

Así lo indica el responsable de producción de la empresa, Juan Pedro Sánchez. "El problema de la comercialización en fresco en grandes cantidades es que obliga a vender a mayoristas, que van a jugar con los precios", explica sobre esa decisión de producir una mermelada "con el 75% de arándano, el hecho diferencial".

"Se conserva dos años y tenemos ese tiempo para buscar canales de venta. Aprovechamos, además, el conocimiento de la marca por los huevos", detalla. Como ejemplo de esa rentabilidad, dice que "producir un kilo fresco de arándano cuesta tres o 3,50 euros y en el lineal se vende a unos 30, pero el productor se lleva lo mínimo, porque el mayorista le paga seis o siete".

"Con un kilo elaboras tres tarros y cada uno se vende a tres o cuatro euros. Sacas al menos un 20% de rentabilidad", recalca. Así, Pazo de Vilane tiene 900 plantas de arándano y todo se dedica a mermelada. Vendieron 15.000 tarros en 2017 y este año planean ampliar el negocio, surtiéndose de productores gallegos.

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