Aprovechar el filón de sus más de 150 grutas, un reto para Lugo

La complicada orografía a base de roca caliza impide el acceso de turistas a las cuevas. La única visitable es Rei Cintolo

Visitantes en el interior de la cueva del Rei Cintolo en Mondoñedo. AEP
photo_camera Visitantes en el interior de la cueva del Rei Cintolo en Mondoñedo. AEP

La gran cantidad de roca caliza que hay en la provincia de Lugo la convierte en la zona de toda Galicia que más cuevas alberga. Según la Federación Galega de Espeleología, en los años 80 se inventariaron unas 150 cavidades, cifra que se ha multiplicado en la actualidad. Esas grutas aportan información esencial para saber cómo era la vida en Galicia hace millones de años. Actúan como cápsulas del tiempo preservando restos de fauna, flora, además de vestigios de la pegada humana como pinturas o trozos cerámicos que permiten reconstruir la historia. 

Pero las cuevas lucenses, a diferencia de lo que sucede en otras zonas de la Península como la cordillera cantábrica o la zona del Mediterráneo, son prácticamente inaccesibles y la única que ofrece visitas a turistas es Rei Cintolo (Mondoñedo). Miles de personas se acercan año tras año a descubrir la belleza de esta gruta que cada temporada alcanza cifras récord. Ante esta situación Lugo se enfrenta a un importante reto. ¿Sería posible compaginar el potencial científico de todas sus grutas con el filón el turístico? ¿Podría Lugo contar con una o varias Altamira? Para los arqueólogos sería fundamental para acercar el conocimiento a la sociedad; sin embargo, la escarpada orografía complica las tareas. 

Algunos concellos proyectan poner en marcha centros de interpretación o rutas para aprovechar todo este potencial

"Las rocas calizas del entorno lucense no forman grandes masas. Son muy estrechas, largas y están estratificadas en el medio de las pizarras, lo que da lugar a una mezcla caótica. Por ello tienen grandes desarrollos longitudinales, pero nunca extensas dimensiones como sucede en otras zonas de la Península, a excepción de Rei Cintolo", explica el geólogo Juan Ramón Vidal Romaní, quien indica que para entender la complicada estructura de este tipo de cavidades hay que remontarse a su formación. "Surgen cuando el agua al infiltrarse a través del suelo se carga de CO2 y se produce la disolución de la caliza. Para ello es necesario además que las rocas estén rotas para que el líquido penetre dentro por fracturas o fallas", dice Romaní. "Pero el agua es caprichosa, lo que da lugar a cavidades irregulares, difíciles de recorrer y muy peligrosas para los turistas", añade el experto, motivo por el cual casi todas las lucenses se limitan a espeleólogos, tal y como sucede en O Courel. 

FÓSILES. Se da la particularidad, además, de que las cuevas de las montañas de Lugo son lugares privilegiados para el estudio de fósiles, algo que no sucede en otras zonas del territorio gallego. "Las grutas desarrolladas en roca caliza son importantes porque todos los organismos que viven, mueren o simplemente caen en ellas se conservan durante mucho tiempo. Si no fuesen de ese material el pH sería ácido y los vestigios se destruirían en poco tiempo, como para en el resto de Galicia", añade. 

Vidal Romaní: "Las cuevas lucenses son irregulares y muy estrechas, por lo que serían peligrosas y difíciles de recorrer para los turistas"

Desde hace décadas muchos han sido los restos descubiertos en la profundidad de las cavidades lucenses que han aportado datos sobre los primeros habitantes de Galicia e información sobre el ecosistema del momento. Entre todos los hallazgos destacan las pinturas rupestres de Cova Eirós (Triacastela); los restos de fauna de más de 100.000 años de antigüedad de Valdavara (Becerreá); el esqueleto humano prehistórico encontrado en Cova do Uro, en la sierra de O Courel; o la gran estalagmita de la cueva de Arcoia, también en O Courel, que permitió reconstruir el clima en la zona durante los últimos 550.000 años. "Todas han servido para reconstruir una fotografía del paisaje, del clima y del modo de vida de hace millones de años. Las cuevas de Lugo nos han transmitido una información privilegiada", explica el arqueólogo Arturo de Lombera

Para este experto sería fundamental buscar un equilibrio entre "la difusión y la protección". "Tiene que ser compatible acercar los yacimientos al público con garantizar su conservación. Debemos tomar como ejemplo el Rei Cintolo, miles de personas se acercan cada año a visitarla, lo que demuestra que a la gente le interesa este ámbito", indica. Un interés que en datos económicos se traduce en que el Concello de Mondoñedo ingresó el pasado año casi 30.000 euros por las visitas a la gruta, lo que demuestra que la puesta en valor de las cuevas sería beneficiosa para su difusión y significaría además un gran revulsivo económico para la provincia. "Es cierto que los difíciles accesos y la peligrosidad del terreno limitan la visita de turistas, pero hay otras opciones para divulgar los hallazgos como la puesta en marcha de centros de interpretación o rutas de senderismo", indica. 

Arturo de Lombera: "Los yacimientos nos aportan información privilegiada, por lo que hay que buscar un equilibrio entre difusión y protección"

PRIMEROS PASOS. Algunos concellos ya han dado los primeros pasos. El de Triacastela planea impulsar un centro de interpretación gracias a un convenio con la Diputación. La intención es poder abrirlo al público a corto plazo para dar a conocer los hallazgos de Cova Eirós. La ubicación prevista es un edificio propiedad del Xacobeo, que lo cederá para este fin.

Por su parte, el gobierno local de Baleira también proyecta diseñar un itinerario en el entorno de Cova dos Mouros -donde aparecieron paneles pictóricos rupestres con motivos esquemáticos-. El gobierno local de Baralla, por su parte, mostró su intención de comprobar la accesibilidad de las grutas que alberga el municipio y diseñar una ruta guiada por todas ellas para atraer visitantes. Cada cierto tiempo ven la luz nuevas formaciones. La más reciente es Cova das Choias (Baralla), en la que Patrimonio dos Ancares asegura que hay grabadas figuras humanas. Y los expertos auguran que el subsuelo lucense aún tiene mucho que decir.

Cuevas lucenses
TriacastelaPinturas rupestres: Eirós, Triacastela
Descubierta en los años 90, la Cova Eirós de Triacastela (en la foto) cuenta con la primera muestra de arte rupestre en cavidad de toda Galicia. Se hallaron, además, miles de vestigios líticos y de fauna.

Animales prehistóricos: Valdavara, Becerreá
En la cueva becerrrega de Valdavara encontraron restos de fauna de unos 100.000 años de antigüedad y apareció, además, el segundo resto más antiguo de la Prehistoria lucense, una muela de leche de hace 17.000 años.

Estalagmitas: Arcoia, O Courel
Arcoia es una de las cavidades más impresionantes. Alberga numerosas estalagmitas, entre la que se localizó una de las más grandes, de 40 centímetros, que arrojó datos sobre el clima en Galicia de hace medio millón de años.

Subacuática: Buraca das Choias, O Courel
Otra de las joyas de la provincia es la cueva subacuática de Buraca das Choias. Es un ejemplo de gruta sumergida casi única en España, por lo que abre una gran oportunidad de atraer un tipo turismo especializado.

 

Nuevas cavidades graníticas abren una puerta al impulso turístico 
Los expertos ven una opción al impulso turístico en el reciente descubrimiento de cavidades en macizos graníticos. En la provincia se están investigando seis, que por su morfología son más accesibles. "Son más seguras y estables que las de roca caliza, por lo que se podrían escombrar para abrirlas al público", precisa Vidal Romaní, quien augura que estas grutas supondrán un gran reto en los próximos años. 

Protección 
De todas las cuevas de Lugo, solo tres están inventariadas por la Xunta: la Cova do Rei Cintolo y Furada dos Cas, ambas en Mondoñedo, y Cova da Tara en Pedrafita. Cova Eirós (Triacastela) fue declarada BIC y Cova dos Mouros (Baleira) están en proceso. Otras 66 están preinventariadas.

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