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Los alcaldes de la provincia de Lugo hacen frente al coronavirus

José Tomé, con el bastón de mando. PEPE TEJERO
José Tomé, con el bastón de mando. PEPE TEJERO
Cumplen el primer año de mandato en plena lucha contra los efectos de la pandemia

"É o tempo do rescate das persoas". Esta frase del alcalde de Ribadeo, Fernando Suárez (BNG), resume el papel de los ayuntamientos, obligados a cambiar sus prioridades de forma brusca para erigirse en un dique de contención ante la crisis social provocada por el coronavirus. Su homólogo sarriano Claudio Garrido (Camiña Sarria) va más allá y recalca que los concellos "terán un protagonismo aínda maior na desescalada e no proceso de reconstrución económica e social". 

El primer año de gobierno desde las elecciones municipales quedará en la memoria colectiva como un "período excepcional, que marcará o resto do mandato", subraya la regidora vilalbesa, Elba Veleiro (PSOE). Los proyectos y programas pasaron a un segundo plano. Los servicios sociales están desbordados en su función de amortiguador de las necesidades más urgentes. De ahí la necesidad de reorientar los recursos para afrontar "os efectos desta pandemia", destaca José Tomé Roca (PSOE), mandatario de Monforte y presidente de la Diputación. 

El Ayuntamiento monfortino dispuso de 1,4 millones de euros para atender al comercio, la hostelería o a las personas en situación de vulnerabilidad. 

La inversión social se aceleró, pero el estado de alarma ralentizó contrataciones y procesos administrativos, "coa redución do movemento económico xerado polas administracións locais, que trataremos de recuperar", precisa Francisco Balado (PP), que ostenta el bastón de mando en Castro de Rei. El objetivo a medio plazo no cambió, tal como aclara el alcalde de O Incio, Héctor Corujo (PP), pero "o preferente é a loita contra o coronavirus, non a xestión ordinaria". 

Lara Méndez: "Esta crise permite ver que o futuro pasa pola nosa aposta por un Lugo menos contaminante e con máis espazos para peóns"

El Concello de Lugo se volcó desde "o primeiro minuto" en el bienestar sanitario y social de los vecinos, según explica su alcaldesa, Lara Méndez. Fue también pionero en Galicia, y uno de los primeros de España, en diseñar paquetes económicos de ayudas a empresas. El plan Reanima contempla el reparto de cinco millones de ayudas directas para familias, pymes y autónomos. 

"Apostamos por uns orzamentos máis sociais, distintos. Este ano e o vindeiro imos volcarnos na reactivación da economía", recalca la viveiresa María Loureiro (PSOE). De entrada, "o que gastabamos en festas irá para axudas", El focense Francisco Cajoto (PSOE) matiza que "máis que cambiar, reforzamos as nosas prioridades, que xa eran sociais". El mindoniense Manuel Otero (PP) insiste en que "o realmente importante é o control sanitario e o apoio á sociedade e aos negocios". 

Esa protección social pasa por "os plans de emprego", puntualiza el palense Pablo Taboada (PP), donde se prevé la contratación de 40 personas dentro de un programa financiado con fondos propios y procedentes de otras administraciones. Otros ayuntamientos caminan en esa dirección. 

Compite Vilalba es la herramienta elaborada desde el ejecutivo local para analizar la realidad de los negocios "coa fin de darlles formación, asesoramento xurídico e ver outras medidas aplicables. Tamén crearemos unha plataforma de venta online", expone la regidora de la capital chairega. 

José Tomé: "Este exercicio tivemos que destinanar 1,4 millóns de euros para afrontar os efectos sociais da pandemia"

CONTROL DEL GASTO. El gasto se dispara y obliga a los ayuntamientos a un esfuerzo superlativo ante las nuevas necesidades. "A crise supuxo un cambio e aínda descoñecemos a súa dimensión e consecuencias", subraya el cervense Alfonso Villares (PP). No es la única cuestión que le preocupa, "xa que na Mariña afecta moito a situación de Alcoa, que corre perigo de peche pola falta de compromiso do Goberno central". 

El Ejecutivo de Pedro Sánchez autorizó a las entidades locales a destinar a gasto social el 20% del superávit presupuestario de 2019, pero algunos regidores demandan el acceso a la totalidad de los ahorros acumulados merced a la ley de estabilidad presupuestaria de 2012, la llamada Ley Montoro. "Esta crise provocará un desequilibrio nos orzamentos, polo que é vital derrogar esa norma que restrinxe o uso dos remanentes de tesourería e limita o teito de gasto, incluso cun baixo endebedamento ", expone Fernando Suárez. 

En Chantada trabajan con un presupuesto prorrogado: "Ter a débeda a cero axúdanos de momento a desenvolver iniciativas hacia hacia o comercio e os autónomos ", asegura Manuel Lorenzo Varela (PP), 

IMPACTO EMOCIONAL. El silencio de las calles, con bares y comercios cerrados, calaron hondo en los regidores. "Impactoume ver as rúas de Chantada baleiras. Parecía que pasara un furacán", recuerda Varela. La imagen de Palas de Rei sin peregrinos "parecía surrealista", abunda Pablo Taboada. 

Manuel Varela: "Impactoume moito ver as rúas de Chantada baleiras desde a miña casa. Era como se pasara un furacán"

La desesperación de los golpeados por la necesidad supuso un duro trago. A Francisco Balado le dolió la falta de alimentos y recursos de familias. "Algunhas estaban apuradas para alimentar os seus fillos ao pechar o colexio". A Suárez Barcia le impresionó "ver xente necesitada de alimentos que non foi buscalos por vergoña".

Las llamadas telefónicas en petición de ayuda se multiplicaron, pero Elba Veleiro prefiere incidir en aspectos positivos como "a celebración dos 100 anos dunha residente do hospital asilo de Vilalba, con alegría e vitalidade". El temor a que el virus causase estragos en residencias de ancianos lucenses preocupó a María Loureiro, "pero controlouse a situación". 

Francisco Cajoto alaba la gran solidaridad colectiva. "Unha gran cantidade de xente chamou ao Concello para ofrecerse voluntaria". En Burela, una red de apoyo ciudadano "levaba medicación ou alimentos á xente máis vulnerable", afirma Alfredo Llano (PSOE). A Fonsagrada promovió un taller de mascarillas, cuenta Carlos López (PSOE). "Houbo un altísimo sentido da responsabilidade social", apostilla Garrido. 

Lara Méndez se queda con la "unión da veciñanza cando saíamos ás fiestras para recoñecer o esforzo e valentía dos sanitarios. Ese sentido de comunidade é imprescindible para afrontar esta crise e as que poidan vir", considera la alcaldesa lucense. 

Elba Veleiro: "O ano 2020 quedará na nosa memoria como un periodo excepcional, que marcará o resto do actual mandato"

PEATONALIZACIÓN. La pandemia puso en el foco la sostenibilidad urbanística, sin aglomeraciones. "Esta crise pemite ver con máis claridade que as nosas apostas para Lugo son as do futuro, cunha mobilidade menos contaminante e máis espazos para os peóns", destaca Lara Méndez. 

Lugo anunció avances en sus planes de peatonalización. Chantada o Vilalba también tienen proyectos en ese ámbito. Burela mantiene su compromiso de "minimizar os efectos do cambio climático. Unha das chaves é a humanización das rúas e favorecer a mobilidade", comenta Llano. En Mondoñedo, con el casco histórico mejor conservado de Galicia y muy peatonalizado, como sucede en Monforte, es más urgente terminar el aparcamiento cercano al consistorio. 

Garrido critica el modelo de alto aprovechamiento urbanístico, "que esquece a dotación de espazos públicos e zonas verdes". Adelanta que hará cambios en el nuevo Plan Xeral de Sarria, que se rige por una normativa de 1985. 

Al hablar del futuro, el regidor sarriano vaticina una "potenciación dos servizos públicos ante as carencias detectadas no ámbito sanitario e de atención aos maiores, como consecuencia das políticas de austeridade". 

Las crisis suponen aprendizaje y generan oportunidades. José Tomé espera "unha economía máis dirixida cara a autosificiencia" con una mayor presencia del mercado de proximidad, lo que redundaría en favor del comercio y al sector primario, algo en lo que coincide el mindoniense Otero.
 

Una engañosa calma chicha
► La ruptura del gobierno en Monterroso alteró una etapa con escaso debate municipal, centrado casi siempre en las medidas anticrisis
La política lucense vive una engañosa calma chicha. El debate municipal decayó, pero los ediles vigilan inquietos la dirección del próximo golpe de viento de la crisis. En este contexto, el terremoto que sacudió Monterroso en plena pandemia se hizo más ruidoso. La segunda ruptura de gobierno en menos de un año constituye un caso único en España. El alcalde, Antonio Gato Soengas, que se quedó solo al poco de iniciarse el mandato tras abandonarle sus tres compañeros de lista independiente, destituyó a principios de este mes a los tres ediles del PSOE. Ahora gobierna con el único apoyo del concejal de Compromiso por Galicia. El germen de la discordia de la coalición, que duró menos de seis meses, estuvo la decisión del regidor de cerrar la vivienda comunitaria en marzo, en contra del criterio de los socialistas y las protestas de las familias, ante la sospecha de un posible caso de contagio de Covid- 19 de una trabajadora. Fue una falsa alarma que generó un abismo irreparable. 

En el lado opuesto a Monterroso está Friol, un oasis donde el popular José Ángel Santos (PP) pasó seis meses sin oposición tras la marcha de la edil socialista Ángeles Martínez, que asistió a su último pleno el 26 de septiembre, aunque oficializó su renuncia en octubre. Su sustituto, Yon Penas, tomó posesión el 9 de marzo, días antes del estallido del estado de alarma, por lo que apenas pudo arrancar su actividad. El portavoz municipal del PP de A Pontenova, David Álvarez,está de baja desde el inicio del estado de alarma. 

El mandato será más corto para los ediles de Burela, que tomaron posesión en diciembre, tras la repetición de las votaciones en la mesa de Perdouro. Mientras en otros ayuntamientos modifican sus cuentas para adaptarse a las nuevas exigencias, la corporación burelesa aprobará su presupuesto anual el 4 de junio, en el que incluirá medidas de apoyo a autónomos y negocios. 

EN PLENA CRISIS. El mandatario mindoniense, Manuel Otero Legide (PP) asumió el cargo a principios de marzo, cuando el coronavirus comenzaba a causar estragos. Su predecesora, Elena Candia, renunció para encabezar la lista del PP por Lugo a las elecciones autonómicas, fijadas inicialmente para el 5 de abril y aplazadas hasta el 12 de julio. Con la marcha de Candia, que sigue como concejal, el número de alcaldesas lucenses pasa de once a diez: seis del PSOE, tres del PP y una del BNG. Cuatro de ellas accedieron al cargo por primera vez hace un año. Es el caso de la socialista Elba Veleiro, que le arrebató al PP la alcadía en su feudo histórico de Vilalba, o la guitiricense Marisol Morandeira, también del PSOE, que impulsó la creación de un banco de ayudas de emergencia social para combatir los daños de la pandemia. 

La nacionalista Ana Ermida, al frente del Concello de Barreiros, tuvo un bonito gesto de solidaridad al inicio de la crisis, al ofrecer al Ministerio de Sanidad sesenta camas para infectados en albergues, dependencias públicas y espacios cedidos por particulares. En los últimos días se vuelca con los hosteleros para apoyarles en el difícil proceso de apertura de los locales en un municipio con una economía muy ligada al turismo. 

María José Gómez (PP) se estrenó como alcaldesa de Guntín, labor que compatibiliza con la de jefa territorial de Cultura. En su primer año prestó una especial atención a la mejora de las infraestructuras rurales, en un municipio donde tiene un notable peso el sector primario. Una línea de trabajo similar siguen dos nuevos regidores, el independiente paramés José Luis López y el inciano Héctor Corujo (PP), cuyo municipio acoge un proyecto pionero de aldea modelo de la Xunta. La construcción del centro de salud es uno de los objetivos alcanzados por Carlos Armesto (PP) tras acceder a la alcaldía de O Saviñao. 

El estado de alarma enfrió la tensión política en O Corgo, donde es primer edil Felipe Labrada (PP) gobierna en minoría, tras su efímero pacto con Cs, y sorteó la moción de censura al negarse el BNG a rubricar una alianza con la formación naranja y el PSOE. 

Miguel González Piñeiro (PP) sustituyó en el cargo a su padre, Manuel González Capón, que tomó el bastón de mando en Baralla en 1987 y falleció 17 días después de constituirse la actual corporación. Miguel González confía en que la pandemia sirva para revalorizar el medio rural y traer gente de regreso a los pequeños municipios. 

La modernización del campo y ganar vecinos es también la ambición de Mayra García Bermúdez (PSOE), que con 31 años es la alcaldesa más joven de la provincia, aunque afronta ya su segundo mandato. Junto a la reciente creación de servicios como una escuela de música, García Bermúdez echa mano de las ventajas de la tecnología. Su última iniciativa es la creación de un sistema de geolocalización de las viviendas del municipio para favorecer el trabajo de los servicios de emergencias. Lola Castro (PP) también adopta medidas para fijar población en O Courel con ayudas a la natalidad o la adquisición de material escolar. 

​El turismo, en horas bajas, se perfila como una de las fortalezas de la provincia, ahora que el cliente nacional mira hacia áreas poco pobladas, ajenas a las aglomeraciones, Navia movió ficha para convertirse en una ‘smart rural area’, amparada por la UE, lo que beneficiaría al conjunto de ayuntamientos del GDR Montes e Vales Orientais. La reactivación de las rutas jacobeas dependerá en parte de la incidencia de la nueva normalidad en el uso de los albergues. En A Mariña, la normativa sobre el reparto de espacios en las playas genera malestar en regidores de municipios costeros. 

Los alcaldes de la provincia de Lugo hacen frente al coronavirus
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