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La Diputación y 15 alcaldías están pendientes de pactos

Lara Méndez y Rubén Arroxo
Lara Méndez y Rubén Arroxo

El acuerdo PSOE-BNG les daría nueve concellos y el gobierno provincial

Las elecciones municipales del pasado domingo decidieron por mayoría absoluta 52 de las 67 alcaldías de Lugo y dejaron otras 15 y la presidencia de la Diputación Provincial condicionadas a pactos entre los partidos.

Socialistas y nacionalistas están condenados a entenderse tras estos resultados, ya sea a través de un pacto de hotel para gobernar, como ocurrió en 2007 cuando ambas formaciones auparon a la presidencia de la Diputación al socialista José Ramón Gómez Besteiro, o con acuerdos puntuales en los ayuntamientos donde precisen sumar para elegir alcaldes, pero sin compartir las tareas de gobierno.

El PSOE es el partido que más necesita el apoyo de los nacionalistas para hacerse con otras siete alcaldías que sumarían a las 19 que ya se aseguraron el domingo. Además, también precisarían que la agrupación independiente Vilalba Aberta apoye o al menos no vote por el PP en la sesión de investidura para conseguir que la socialista Elba Veleiro sea la nueva regidora vilalbesa.

Pero será en la capital lucense donde es más necesario el apoyo de los cinco ediles del BNG a Lara Méndez para que vuelva a ser elegida como alcaldesa, ya que el popular Ramón Carballo fue el candidato más votado y saldría elegido regidor el próximo 15 de junio si nacionalistas y socialistas no votan en conjunto.

Además, en otras alcaldías como A Fonsagrada y A Pastoriza también es obligado el pacto entre ambos partidos antes de la investidura para que repitan los alcaldes socialistas, mientras que en Viveiro, Foz, Burela y O Valadouro les bastaría con la abstención de los nacionalistas.

El PP puede llegar a acuerdos con Cs en O Corgo y cuatro posibles alcaldes independientes tendrán que buscar acuerdos para gobernar

Por su parte, el BNG también necesita un acuerdo con el PSOE en los concellos de Muras y Barreiros para ganar las alcaldías y sumarlas a las de Ribadeo y A Pobra de Brollón, donde mantuvieron la mayoría absoluta. En ambos casos, la abstención de los socialistas bastarían para que saliesen elegidos los nacionalistas.

PP EN O CORGO. Los populares se aseguraron el 26-M un total de 30 alcaldías y tienen en sus manos sumar una más en O Corgo, donde la victoria del candidato popular podría no ser suficiente para que consiga la alcaldía. Por ello, es probable que en este municipio se dé un pacto con Ciudadanos, que lidera en este ayuntamiento Javier Vila, un antiguo socio de gobierno del PP, partido en el que llegó a militar. En cambio, los populares tendrán difícil conseguir la alcaldía de Rábade a pesar de haber ganado las elecciones, ya que el actual regidor independiente, Francisco Fernández Montes, podría reeditar el pacto de gobierno con el PSOE.

Además, otras tres alcaldías en donde las candidaturas independientes ganaron las elecciones también estarán condicionadas por los pactos, aunque una falta de acuerdo inicial entre los partidos puede darles el bastón de mando en la sesión de investidura.

El caso más curioso es el de Monterroso, donde se registró un empate entre la lista del exregidor Antonio Gato y el PSOE. En principio, la candidatura independiente fue dada por ganadora, pero hubo un recurso ante la junta electoral, que será la que deberá decidir.

En O Páramo también se impuso una candidatura vecinal al PP, de modo que el PSOE tendrá la llave de un gobierno que seguramente quedará en manos de los independientes.

El PSOE tendrá que elegir entre Campos o Tomé como candidato a la Diputación y negociar un posible bipartito con el BNG

Tampoco tendrá grandes problemas el exregidor socialista Claudio Garrido para alzarse con la alcaldía de Sarria tras haber ganado las elecciones en un municipio donde se presentaron hasta diez candidaturas. De todas formas, Garrido tendrá que buscar acuerdos para gobernar entre los grupos que formarán la siempre compleja corporación sarriana.

DIPUTACIÓN. Si el acuerdo entre PSOE y BNG para alcanzar alcaldías en las que no hubo mayorías absolutas es previsible, en el caso de la Diputación el pacto se hace obligado después de un mandato convulso en el que la elección del candidato a la presidencia generó un conflicto en el PSOE que acabó por apartar a los nacionalistas del gobierno provincial.

Los socialistas, que cedieron tras estos comicios un escaño en favor del BNG, tendrán que decidir primero quién es su candidato a la Diputación antes de llegar a un acuerdo de investidura. Aunque el secretario provincial socialista, Álvaro Santos, aseguraba ayer que Darío Campos es su hombre para repetir en el cargo, en el partido han surgido voces que colocan como presidenciable al alcalde de Monforte, José Tomé, que logró el pasado domingo una rotunda victoria.

Una vez se aclare quién será el aspirante a presidente, las negociaciones entre PSOE y BNG podrían concluir con la reedición de un bipartito en el que los nacionalistas volverían a ocupar la vicepresidencia y más áreas de gobierno que en otros mandatos, habida cuenta de su crecimiento en la representación provincial.

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