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Una actividad que mantiene el tirón

Sonia Romay, gerente de la Facenda Farruquiño, posa en su establecimiento en Burela. EP
Sonia Romay, gerente de la Facenda Farruquiño, posa en su establecimiento en Burela. EP
Las carnicerías mantienen el tipo frente a las limitaciones de tránsito con productos de calidad y una clientela que apuesta por el comercio de proximidad

Uno de los primeros movimientos efectuados por el Gobierno tras decretar el estado de alarma fue garantizar el suministro de alimentos en los puntos de venta. De esta forma, los establecimientos de carnicería de la provincia mostraron en todo momento el esplendor de la denominación de origen Tenreira Galega y todos los derivados porcinos que tantas satisfacciones otorgan durante esta cuarentena forzosa.

Las arcas de las carnicerías resistieron el envite del virus gracias a la fidelidad de una clientela que no dejó de acudir a su local de confianza para proveer la despensa. Los profesionales del sector abogan por mantener unas medidas higiénicas, ya de por sí excelentes, complementarias a la normativa vigente, como así reflejan sus expositores y cámaras frigoríficas.

El consumo de productos característicos del país como embutidos y carne de vacuno no experimentó grandes cambios a los vistos antes de la emergencia sanitaria. Eso sí, los compradores hicieron acopio de una mayor cantidad de materia prima para evitar salir a la calle más de la cuenta.

 

→ Facenda Farruquiño

El consumidor gallego no cesó en su empeño de apoyar al comercio de proximidad por la calidad de sus productos y por la confianza que transmiten sus propietarios, en muchos casos también vecinos de la misma población.

Sonia Romay: "Sempre tivemos materia prima porque encargámonos de todo o proceso, desde a cría do gando ata o transporte"

Facenda Farruquiño cuenta con dos carnicerías en Cospeito y en Burela. Sonia Romay dirige un referencia familiar en venta de productos cárnicos en A Terra Chá.

"Afortunadamente puidemos paliar as vendas que faciamos para as festas e romerías que se cancelaron coas que fixemos a diario nos dous establecementos que temos. Os clientes habituais mercaban máis cantidade durante as primeiras semanas de alerta", reconoce Romay, quien señala que "tivemos que contratar a máis persoal para preparar os pedidos e que o cliente recollera a compra. Así minimizamos riscos", explica.

Las existencias de materia prima nunca fueron un problema para la Facenda Farruquiño puesto que "encargámonos de todo o proceso. Desde a cría do gando ata o transporte nos nosos propios camións frigoríficos os matadeiros. Neste senso estabamos perfectamente cubertos", explica.

Donde sí notó Romay la falta de aprovisionamiento durante algunas jornadas fue en "la carne de polo, pero só durante algúns días, porque a demanda era grande en todo o país, pero foron poucos días, nada significativo", aclara.

 

→ Carnicería Xeira Cas’ Mo’

La emergencia sanitaria cogió a Mónica Fernández con su carnicería recién inaugurada en Meira. Pese al poco tiempo en el mercado laboral su local tuvo una excelente acogida entre sus vecinos y poblaciones limítrofes.

"Abrimos tres semanas antes de que se decretase el estado de alarma y fue una sorpresa lo bien que funcionamos desde ese momento. Al principio estaba un poco asustada pero luego vi que las cosas funcionaban mejor de lo esperado", aclara la propietaria.

Gracias a las amplias dimensiones de su local, Mónica Fernández cuenta con otra sección dedicada en exclusiva a la charcutería, por lo que guardar la distancia de protección de un metro y medio no se antoja complicado en Cas’ Mo’.

Mónica Fernández: "Abrí la carnicería tres meses antes del estado de alarma y no me esperaba que nos fuesen así de bien las cosas"

"El comportamiento de la gente a la hora de comprar es excelente. Como tenemos dos colas diferentes, una para la carnicería y otra para la charcutería pueden acceder de dos en dos, sin mayores problemas", manifiesta Fernández quien también ofrece un servicio a domicilio para que sus clientes no tengan que preocuparse por combatir el virus de camino a la compra diaria.

"Servimos hasta un máximo de 20 kilómetros de distancia. También damos la oportunidad al cliente de que haga el pedido por teléfono y que posteriormente venga a recogerlo en persona", admite la propietaria, quien apostará por la venta online en los próximos meses.

 

→ Carnicería Frebas

En el otro extremo de la balanza, el ritmo de ventas se ralentizó en la carnicería lucense Frebas. José Vázquez, su propietario, asegura que "as vendas en vacún e porco baixaron un 30 por cento. Moitos dos meus clientes son de aldeas e coa epidemia hai máis de un mes que non vexo a moitos deles", asegura este carnicero que atestigua que donde si aumentaron los beneficios fue "na venda de polo. E unha carne máis barata. Cun polo tes para facer tres comidas e rende máis cuns filetes de tenreira".

José Vázquez: "As vendas de vacún e porco baixaron un 30 por cento no meu negocio. As de polo aumentaron porque é máis barato"

José Vázquez hace esta afirmación justo después de llevar un par de pedidos a los domicilio de dos ancianas. "Tamén notei que veñen clientes novos, seguramente motivado polo cambio nos horarios de traballo", concluye.

Una actividad que mantiene el tirón
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