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FERTILIZANTES BAJO SOSPECHA

Abonar con lodos, una práctica con muchos interrogantes

Finca llena de plásticos donde se abonó con residuos mal procesados. M.M.
Finca llena de plásticos donde se abonó con residuos mal procesados. M.M.

La intoxicación de tres vilalbeses por ácido sulfhídrico despierta dudas sobre los tratamientos que se aplican a estos residuos

Cómo se abonan los campos. Qué productos se utilizan. Cómo se tratan esas sustancias y de qué manera pueden afectar a la cadena alimentaria. Estas son solo algunas de las cuestiones que han despertado el interés de los vecinos a raíz del suceso registrado hace unos días en Vilalba, donde tres personas resultaron intoxicadas por ácido sulfhídrico y dos animales murieron.

El incidente, que pudo tener consecuencias fatales, se produjo cuando un camión de una compañía de revalorización de residuos de As Somozas introducía unas sustancias —que todos los presentes identificaron como lodos— en un pozo de purín en el interior de un establo. Este material era empleado como abono para la tierra.

La Consellería de Medio Ambiente, tras practicar una inspección en la planta de origen —nunca visitó el establo y no recogió muestras—, aclara que "o material involucrado no episodio de Vilalba é un fertilizante, non un lodo". Los técnicos determinaron además que la compañía realizaba periódicamente, y desde el 14 de mayo, envíos de "fertilizante líquido" al domicilio de Vilapedre.

Galicia cuenta con 35 gestores y transportistas que se dedican al almacenamiento y tratamiento de residuos
 

"A empresa, que ten autorización como xestor para a elaboración de fertilizantes orgánicos, realiza analíticas cada tres meses e, segundo a analítica do envío do día 15, cumpre cos parámetros do Real decreto 506/2013 sobre produtos fertilizantes", explican desde Medio Ambiente.

Pese a la respuesta oficial, que no aclara lo sucedido en Vilapedre, lo cierto es que esta práctica, cada vez más extendida en Galicia, despierta el recelo de los vecinos. Por un lado, por los olores y, por otro, porque estos defienden que "non existe" un estricto control, con el consiguiente riesgo que esto puede conllevar para la salud.

Las competencias en esta materia dependen de la Consellería de Medio Ambiente. En 2012 se aprobó un decreto para regular la utilización de lodos de depuradora en el sector agrario, en base a la necesidad de adaptar la normativa comunitaria —86/278/CEE— y la estatal —Ley 22/2011 de residuos y suelos contaminados— a las características peculiares de la comunidad gallega. Pero la propia norma presenta algunas lagunas.

Sí especifica de dónde deben proceder esos lodos —siempre de depuradoras de aguas residuales urbanas, de fosas sépticas domésticas o de depuradoras de agroindustrias, pero nunca industriales—, cómo deben solicitarse las autorizaciones y cuáles son los tratamientos a realizar.

Los expertos alertan de que los patógenos presentes en los lodos podrían introducirse al ser humano a través de la cadena trófica
 

En cambio, no concreta las medidas de seguridad en sus traslados —más allá de que los lotes deben ir acompañados por una ficha de trazabilidad, que tiene que registrar la presencia de sustancias potencialmente contaminantes como los metales pesados—, ni las restricciones a la hora de depositarlos en fincas próximas a las viviendas o al cauce de los ríos, ni tampoco las sanciones que podrían acarrerar prácticas irregulares, cuestiones que Medio Ambiente tampoco aclaró a este periódico.

Actualmente, y según el Sistema de Información de Residuos de Galicia (Sirga), hay una veintena de gestores y transportistas que se dedican al almacenamiento de residuos y a su posterior tratamiento en la provincia de A Coruña. A estos se suman otros cinco en Lugo, ocho en Pontevedra y dos en Ourense. De estas empresas, según Medio Ambiente, solo hay siete que están autorizadas para la valorización de lodos de depuradora para uso agrario.

A priori, reutilizar un residuo para convertirlo en un recurso es positivo, el problema radica en que los tratamientos que se realizan pueden no ser los adecuados y acabar contaminando la tierra en la que pastan las vacas, de las que bebemos su leche o comemos su carne. O infectar terrenos donde se plantan cereales o se cultivan hortalizas, por ejemplo.

En el caso concreto de los lodos de depuradora existen diferentes procesos para higienizarlos y estabilizarlos. Pueden compostarse, tratarse con cal viva o aplicárseles un proceso digestivo anaerobio, que consiste en la degradación de la materia orgánica en ausencia de oxígeno molecular.

Es necesario establecer dentro de la legislación "mejores parámetros que informen apropiadamente del estado sanitario de los suelos tratados con lodos"

En este caso, uno de los más empleados, además de que el producto resultante se convierte en un fertilizante o abono orgánico, se genera biogás, que sirve como biocombustible aprovechable para la propia planta para producir a partir de él tanto energía térmica como eléctrica. Entonces, ¿cuál es el problema?

Todo apunta a que esos procesos a los que se debe someter a los residuos para que puedan convertirse en recursos —fertilizantes en polvo, a granel, granulados o líquidos— no se están ejecutando correctamente, o no en todos los casos.

Y es por ello que las dudas continúan cerniéndose sobre el suceso de Vilapedre. Fundamentalmente porque el producto que se depositó en el pozo de purín emitió gases que, de haber estado correctamente estabilizado, no tendrían por que aparecer. Los niveles de oxígeno se desplomaron —llegaron a situarse al 19%, cuando lo normal es 21—, según confirmaron los bomberos, y se registró una alta concentración de ácido sulfhídrico —un gas incoloro, inflamable y muy peligroso—, hasta las 15 partes por millón. Pero no es el único caso palpable.

"Entre agosto e setembro estiveron traendo camións para unha finca da Esfarrapa. Coincidiu coas festas e os veciños tiveron incluso que marchar das casas, non se respiraba", cuenta Rafael Galdo, un vecino de As Pontes.  

La tierra de esa finca a la que hace alusión muestra un paisaje desolador. Cristales, botellas, rotuladores, cápsulas de café, todo tipo de plásticos y hasta jeringuillas brotan sin control un mes después de que se abonase con algún tipo de fertilizante procedente de una planta de revalorización y que, tal y como se puede constatar con un simple vistazo, no fue tratado correctamente.

Pero por qué alguien decide entonces comprar estos abonos y despositarlos en sus tierras. Muy sencillo, porque salen "regalados", aseguran sin ningún tipo de dudas los ganaderos. "A min chamáronme para ofrecerme un fertilizante. Non o quixen, aínda que así podería ter aforrado entre 4.000 e 5.000 euros ao ano", cuenta un vecino de As Somozas, Alejandro Castro, que va un paso más allá.

"A xente cólleo porque tamén che poñen un tractor pagado pola empresa, e que custa ao redor de 100 euros a hora, a traballar para ti. E se os apretas un pouco, ata son capaces de pagarche algo", dice el ganadero.

Según su teoría, estas plantas necesitan "librarse de calquera maneira" de esos residuos convertidos o no en fertilizantes —su aplicación directa no es legal— "para poder seguir producindo", lo que lleva a que se cometan imprudencias y mala praxis. Pero hay más cuestiones perjudiciales.

Algunos estudios, como el de Ignacio Nadal, Clarissa Gondim, Leticia Platero y Federico Navarro-García, del departamento de Microbiología II de la Facultad de Farmacia de la Universidad Complutense de Madrid, alertan de la peligrosidad de los lodos de depuradora desde el punto de vista no solo ambiental, sino también sanitario.

Estos investigadores argumentan que esta sustancia, por su origen, "podría producir la transferencia al ser humano a través de la cadena trófica de microorganismos patógenos y otros microorganismos resistentes a antibióticos".

Por eso, defienden que es necesario establecer dentro de la legislación "mejores parámetros que informen apropiadamente del estado sanitario de los suelos tratados con lodos", además de aspectos que actualmente no se evalúan como la "resistencia a antibióticos".

Abonar con lodos, una práctica con muchos interrogantes
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