La planta de Bioflytech en Palas recibirá a fin de mes sus primeras larvas de mosca para procesar

La compañía iniciará así la producción de harinas proteicas para alimentación animal
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photo_camera Jesús Rodríguez Pallares muestra la larva seca que se procesará en Palas de Rei. VICTORIA RODRÍGUEZ

La primera de las seis naves que la firma Bioflytech está construyendo en Palas de Rei iniciará a final de mes su producción con la llegada de las primeras larvas secas de mosca. La planta palense será la encargada de procesar esta materia prima en harinas proteicas que van dirigidas a la industria de la alimentación de mascotas, acuicultura y avicultura, y en menor medida para alimentar a los animales de la industria peletera, según señala la compañía a través de un comunicado.

Con el inicio de la producción de esta primera nave, la planta palense iniciará el procesado de unas 2.000 toneladas de larva seca de mosca soldado negra, aunque el objetivo para el primer trimestre del próximo año es que ya estén operativas las otras cinco naves que completarán este complejo. Así, una vez que la planta esté en máxima producción podrá procesar un total de 12.000 toneladas anuales de larva, lo que se traducirá en unas 4.000 toneladas de harinas proteicas y grasas funcionales al año.

La materia prima que abastecerá a la planta palense procede de las instalaciones que esta misma compañía posee en Fuente Álamo (Murcia), en donde se produce la larva fresca.

En todo caso, cuando el centro de producción de Palas se encuentre a pleno rendimiento, el objetivo de la compañía "es que se cierre aquí todo el ciclo de engorde y transformación de la larva", según explicó recientemente a este medio el Ceo de Bioflytech, Jesús Rodríguez Pallares.

El objetivo es consolidar la planta de Palas como uno de los principales productores mundiales de derivados de insectos para la industria de la alimentación animal.

El complejo: la primera de las seis naves de transformación
Lo que Bioflytech pondrá en marcha este mes es la primera de las seis naves con las que contará el complejo. Progresivamente, se irán poniendo en marcha las demás, con el objetivo de que a finales del primer trimestre de 2024 la planta ya esté en disposición de procesar unas 12.000 toneladas de larva seca al año.

Ciclo completo

Además de producir harinas proteicas, parte de la larva se destinará a grasas funcionales para piensos y la industria farmacéutica o cosmética. Además, el compost podrá usarse como fertilizante.

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