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El guardián del tesoro

Enrique Puente Abuín. EP
Enrique Puente Abuín. EP
El socialista Enrique Puente Abuín, natural de O Corgo, se encargó de trasladar a México fondos del Gobierno republicano a bordo del Vita

Los republicanos españoles enviaron a México en 1939 un barco cargado de joyas, oro y obras de arte para ayudar a los exiliados. Al timón del Vita iba el capitán José de Ordorica, relacionado con el PNV, pero su verdadero responsable era un nativo de O Corgo, el socialista Enrique Puente Abuín. El ministro de Hacienda, Méndez Arce, le designó comisario de este yate, donde se evacuaron bienes del tesoro público valorados en siete millones de dólares de la época. 

Enrique Puente Abuín nació en Laxosa, en el seno de una familia de labriegos en 1908. Era hijo de José Puente y Dolores Abuín, según obra en su partida de nacimiento, recopilada por Carlos Gómez Reixa, quien explica que no le quedan parientes en el municipio. Su vivienda natal es conocida como la Casa do Roxo, "aínda que non se sabe se xa tiña este nome ou se llo puxeron pola filiación política de Enrique", indica Reixa. 

Con 16 años, Puente Abuín emigró a Madrid, donde trabajó como panadero y se afilió al sindicato de Artes Blancas, de UGT. Terminó la Guerra Civil con el grado de coronel y el Estado Mayor Central le designó responsable de la región fronteriza de La Junquera durante la evacuación de Cataluña. 

El Vita zarpó del puerto francés de Le Havre en febrero de 1939 y llegó a Tampico el 23 de marzo. Ante la ausencia del doctor Puche Álvarez, como representante del Gobierno de la República y hombre de confianza de Negrín, Puente Abuín le entregó el tesoro a su correligionario socialista Indalecio Prieto, enfrentado al mandatario republicano. Prieto se responsabilizó del cargamento con autorización del presidente mexicano, Lázaro Cárdenas. 

Algunos historiadores sostienen que Puente estaba compinchado con el peneuvista Moreno Gamboa, dueño del Vita, y con Prieto, al que envió un telegrama este último durante una escala en Estados Unidos, para avisar de la llegada del buque. 

El tesoro sirvió de base para la constitución de la Junta de Auxilio a los Republicanos Españoles (Jare), liderada por Prieto. No era un botín menor. Incluía objetos de la Caja de Reparaciones del Ministerio de Hacienda, del Banco de España y del Monte de Piedad de Madrid. Había también piezas de las catedrales de Tortosa y Toledo, entre ellos un mano con 50.000 perlas, y uno de los supuestos clavos de Cristo, de la capilla del Palacio Real. 

LEYENDA. Los republicanos fundieron el oro y la plata y se lo vendieron al Banco de México. Las piedras preciosas fueron a parar a manos de joyeros mexicanos y estadounidenses. El objetivo era repartir los fondos entre los exiliados en Francia y México. La falta de un listado concreto, para evitar una reclamación del Gobierno franquista, generó una leyenda en torno al paradero de parte del tesoro. El misterio se acrecentó al descubrirse en 2010, en la laguna del cráter del Nevado de Toluca, pedazos de reloj y cajitas de latón con la leyenda del Monte de Piedad de Madrid. Una de las hipótesis es en este lugar se arrojaron piezas que no eran metales preciosos. 

Enrique Puente fue miembro de la ejecutiva del PSOE residente en México. Le asignaron la propiedad de inmuebles de la Jare, entregados al gobierno Giral en el exilio. Desde 1946 no tuvo responsabilidades políticas. Trabajó en el campo de la radiodifusión y falleció en 1957.

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