Estoupacaldeiros: décadas de amistad y música

La apertura en Rábade de una tienda de instrumentos tradicionales llevó en 1978 a un grupo de jóvenes a interesarse por la música. Cuatro décadas después se subirán al escenario para celebrar esta trayectoria. Será mañana en el arranque de las fiestas
Ensayo de Estoupacaldeiros esta semana para preparar el concierto de mañana en las fiestas de Rábade. SABELA FREIRE
photo_camera Ensayo de Estoupacaldeiros esta semana para preparar el concierto de mañana en las fiestas de Rábade. SABELA FREIRE

En unos años en los que se estaba viviendo la salida del franquismo, cinco rabadenses -Fonsi, Manuel, Lucho, Luchi y Quico- se empezaron a interesar por la música tradicional. Fue de forma casual, en 1978, después de que unos vecinos del municipio abriesen una tienda con artículos vinculados a la cultura gallega, entre los que se encontraban instrumentos musicales. Esto animó a aquellos jóvenes a crear la asociación cultural Chaira y ese fue el germen del grupo de Estoupacaldeiros, que suma 40 años de trayectoria.

Francisco Fernández Montes, 'Quico', al que ni sus años en la alcaldía lo han apartado de la banda, explica que "o nome Estoupacaldeiros é posterior á orixe do grupo" ya que surgió espontáneamente. "A primeira vez que recordo escoitalo foi a Fonsi e aí quedou", indica. Él es, junto a Luis Coira, 'Lucho', el único integrante que está en el grupo desde sus inicios.

Lucho cuenta que la idea que los movió fue "juntarnos para hacer algo" y que esa siempre fue un poco "la filosofía del grupo, es decir, no buscamos la excelencia musical, sino disfrutar de la vida y de la música".

"No buscamos la excelencia  sino una vía para disfrutar de la vida y de la música", explica Luis Coira, uno de los fundadores del grupo

En esa primera formación, Fonsi tocaba el bombo, Manuel el tamboril, Lucho y Luchi las gaitas y Quico el pandeiro y la pandereta. A día de hoy de forma estable hay unos diez integrantes, pero también hay días en los que llegan a juntarse 30 personas. Entre los nuevos miembros está Gemma, la mujer de Lucho, que incorporó el acordeón a la banda y que, según su marido, es "la única que sabe de música en el grupo". Una de las características de Estoupacaldeiros es que siempre fue "un grupo muy abierto", enfatiza.

El grupo fue evolucionando al ritmo que avanzaba la sociedad. "Inicialmente tocabamos só música moi tradicional e con moi pouco canto, só cantabamos tres ou catro pezas e hoxe en día máis da metade delas son con letra, incluso ás veces noutras linguas", explica Quico. Otra diferencia que recalca es que inicialmente solo sonaban rumbas, jotas, muiñeiras y algún pasodoble, mientras que en la actualidad hay mucha más variedad, por eso "do mesmo xeito que a música evolucionou tamén o fixemos nós, é necesario adaptarse".

Como era habitual cuando estos rabadenses empezaron en la música, Estoupacaldeiros tiene sus orígenes en los pasacalles, de los que Quico guarda un cariño especial. Cuenta que en esos pases "empezabamos ás nove da mañá e xa nos recibían nas casas con galletas, anís, Licor 43, ponche... e así todo o día ata completar o pasarrúas, ao final non sabiamos nin o que tocabamos", bromea.

Quico también recuerda con añoranza las actuaciones en Rábade y señala que muchas incluso fueron improvisadas, destacando por encima del resto las del Rabafolc. Por su parte, Lucho menciona una actuación en el San Froilán lucense, en la que acabaron tocando subidos en la fuente de la Praza do Campo.

Entre otras muchas anécdotas, también está un viaje en 1986 a Madrid con un final imprevisto. "De camino paramos en la Ruta Gallega al mediodía. Resulta que se estaba disputando la etapa de Sierra Nevada cuando Álvaro Pino ganó La Vuelta y nos quedamos a verlo por la tele. Lamentablemente llegamos tarde a la actuación, pero necesitábamos ver aquello", relata Lucho. En ese viaje actuaron en las fiestas de Moralzarzal, de las que Quico recuerda que "había dúas persoas que levaban un caldeiro cheo de sangría e viñan detrás toda a actuación".

Otro de los recuerdos que tienen es que el público les pedía que bailasen y ellos no sabían, por lo que se inventaron un paso de muiñeira para que pudieran ver cómo era el baile gallego. Quico recuerda que al final "dábamos ese mesmo paso en todas as pezas, daba igual que fose xota que muiñeira, pasodobre, sempre faciamos o mesmo".

Ahora, varios mandatos municipales después, Quico comenta que para él sigue sin ser raro compaginar su cargo público con Estoupacaldeiros: "Eu fun antes músico que alcalde, músico son de nacemento e alcalde fíxenme polas circunstancias".

El grupo se citará de nuevo este viernes en Rábade, justo después del pregón que abrirá las fiestas, para celebrar con los vecinos esos 40 años en el escenario.

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