Agresión en O Corgo: "Chegaron de súpeto, nin puiden ver con que me abriron a cabeza"

La piscina de O Corgo recobró ya su habitual calma tras la pelea del domingo. VICTORIA RODRÍGUEZ

El bar de la piscina de O Corgo ya recuperó su habitual tranquilidad tras la pelea del domingo

Los ocho sospechosos de la agresión repentina en el bar del área recreativa de O Corgo siguen huidos, mientras la Guardia Civil trata de localizarlos. Al mediodía del lunes, la terraza del bar de la playa fluvial de Chamoso ya había recuperado su habitual tranquilidad. En ella ya no había rastro alguno de la batalla campal que se desencadenó a última hora de la tarde del domingo, cuando un grupo de personas accedió de forma violenta al recinto, dejando a su paso cuatro heridos. Uno de los que se llevó la peor parte fue un vecino de Castroverde, cliente habitual y que ayer aún intentaba recuperarse del susto. "Chegaron de súpeto, nin me deu tempo a ver con que me deron, cando notei que xa me abriran a cabeza", relata el hombre.

Esta persona, de 48 años, tuvo que ser trasladada al Hula en ambulancia, donde le dieron "oito ou nove" puntos. En este mismo centro hospitalario también fue atendido su hermano, de 45, que se encontraba con él en ese momento; el propietario del bar (52 años), que también recibió puntos, y otro vecino de O Corgo, de 36, que presentaba varias contusiones y que en el momento de los hechos disfrutaba de la terraza en compañía de su mujer y su hijo de corta edad. Todos ellos ya estaban el lunes dados de alta.

Los propietarios del bar evitaron hacer declaraciones y mostraron su confianza en la labor de la Guardia Civil, de cara a identificar a las ocho personas que participaron en la agresión. De momento no hay detenidos.

Los agresores irrumpieron en torno a las siete de la tarde con barras de hierro y otros objetos contundentes en la terraza del bar y "sen mediar palabra", según fuentes municipales, se emplearon con extrema violencia "polo que as consecuencias puideron ser tráxicas".

Según estas mismas fuentes, este grupo de personas, de etnia gitana, había pasado buena parte de la tarde en esta área recreativa, aunque su comportamiento estaba resultando bastante incívico tanto con el personal del bar como con los demás usuarios de las instalaciones.

Alguna llamada de atención por parte del responsable del bar pudo ser la mecha que habría desencadenado la violenta reacción del grupo, que en un momento dado se fue a sus vehículos para armarse con los contundentes objetos con los que materializaron la agresión. También se especula con que si el ataque pudo haber sido fruto de una venganza, por un día en el que a estas personas no se les dejó entrar en la zona de las piscinas con el pretexto de que el recinto estaba lleno.

Para dar con los agresores, la Guardia Civil tiene como principal pista un vídeo que grabó uno de los testigos y en el que, además de la violenta pelea, se ve cómo huyen del lugar en sus vehículos. También se investiga si estas personas son las mismas que en la feria de Adai de 2014 protagonizaron otro altercado porque no les habían dejado apuntarse al concurso de rodeo.