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La LEB recupera su habitual igualdad

La decimosexta edición de la LEB Oro, que dio inicio ayer, se presenta con el reto de recuperar la igualdad y la emoción que habitualmente distinguió a esta competición y que el pasado año quedó en entredicho por la insultante superioridad de Obradoiro y Murcia.

A priori, todo apunta a que esta campaña los equipos que finalmente consigan el ascenso tendrán que sufrir mucho más para alcanzar el objetivo. De cualquier manera, es obvio que no todos parten con las mismas opciones. El presupuesto, y por lo tanto la calidad de las plantillas, marca diferencias y en este sentido hay tres clubes que parecen partir con cierta ventaja con respecto a los demás. Menorca, Burgos y Canarias son los equipos que aparecen en casi todas las apuestas como principales favoritos de la competición.

El equipo balear ha confeccionado una plantilla de plenas garantías a pesar de que sus graves problemas económicos le han llevado a un concurso de acreedores. En contra de lo que parece dictar la lógica, la situación económico-administrativa que vive el Menorca solo le ha impedido acudir al mercado internacional, ya que a causa de los impagos la Fiba le ha vetado la posibilidad de solicitar tránsfers internacionales. Con el visto bueno del administrador concursal, los técnicos del Menorca han podido recurrir al fondo de regulación de ascensos y descensos de la ACB, en total 1.700.000 euros, para confeccionar la plantilla.

Así se explica que, a pesar de todo, el técnico del Menorca tenga a su disposición a dos jugadores llegados de la ACB (David Navarro y Marc Blanch), a otros dos que la temporada pasada lograron el ascenso con el Murcia (Morentin y Coppenrath) y a otros que brillaron la pasada temporada en esta misma competición, como es el caso de Romá Bas o de Oliver Arteaga.

El Burgos de Andreu Casadevall lleva dos temporadas consecutivas disputando el play off final de ascenso. Parece que en el club castellano quieren dar este año el salto definitivo. Jesús Castro, Jerome Tillman, Marcus Vinicius, tres de las principales referencias de la plantilla del año pasado, y Albano Martínez continúan en el equipo. A partir de aquí, Casadevall ha reforzado su juego interior con la llegada de Pep Ortega, Mateo Kedzo y Darren Phillip. En el perímetro la apuesta es fuerte en el puesto de base con Dani López y Juan Alberto Aguilar, aunque tampoco presenta demasiadas dudas la aportación de jugadores tan fiables como el escolta Rafa Huertas o el alero Ross Schraeder.

Jakim Donaldson

El retorno de Jakim Donaldson es una de las buenas noticias para la LEB Oro, pero sobre todo para su equipo, el Iberostar Canarias. Alejandro Martínez contará de nuevo con un juego interior de referencia con el estadounidense, apoyado por Richi Guillén, Jesús Chagoyen y Fotis Lampropoulos. Levi Rost, después de su gran año en el Girona, también retorna al conjunto canario, que se ha reforzado en la posición de base con Adrián Fuentes.

Justo después de estos equipos se agolpa otro grupo que no descartan el asalto a los primeros puestos. Granada, Cáceres, Melilla, Breogán y Lleida, éste con sus últimas incorporaciones, apuntan como principales alternativas.

El Granada, también recién descendido, tiene problemas parecidos al Menorca; es decir, también está en proceso concursal, aunque en este caso no ha tenido la posibilidad de realizar un desembolso tan generoso como el conjunto balear. Incluso, el veto de la Fiba podría poner en peligro la participación del estadounidense Mark Payne, aunque en el club granadino sostienen que el jugador no necesita el tránsfer por ser su primera experiencia profesional. En el conjunto andaluz permanecen cinco jugadores de la temporada pasada (Roberto Guerra, Jesús Fernández, Manu Rodríguez, Ángel Rodríguez y Mahmadou Samb), a los que añadieron a otro exACB, el que fuera jugador del Valladolid Edu Ruiz, y a dos jugadores que tuvieron varias ofertas de otros clubes, como es el caso de Carlos Cobos -pretendido por el Breogán- y Francis Sánchez.

Leon Williams, que por lo visto en su paso por el Strasbourg francés puede ser uno de los protagonistas de la Liga, marca la ambición del Cáceres. Gustavo Aranzana volverá a intentar llevar a lo más alto al conjunto extremeño. Carlos Cherry, José Ángel Antelo y Juan Sanguino son los únicos que continúan del equipo que la pasada temporada no alcanzó los objetivos marcados. Pedro Robles, Dani Rodríguez, Asier Zengotitabengoa y Xavi Forcada aseguran el equilibrio en un equipo en el que, de todas formas, la referencia volverá a estar en el juego interior.

El del Melilla es otro de los proyectos con cierta ambición, aunque quizás no tan sólido como los anteriores, y el Lleida parece subirse al carro con un excelente técnico, Ricard Casas, y las incorporaciones finales de Paco Vázquez, Jason Detrick y Jonathan Kale, que se unen a las anteriores de Míkel Feliu, Alfons Alzamora, José Simeón o Marcus Norris.

El Girona del exbreogansita Nacho Ordín parece haber perdido potencial con respecto a la temporada pasada, y el León -sin Jorge García ni Seawright- aspira a repetir lo conseguido el pasado año. Lo mismo se podría decir del Navarra. Por último, el UB La Palma y el Clínicas Rincón, vinculados del Gran Canaria y Unicaja, respectivamente, son los equipos más jóvenes y por lo tanto más imprevisibles de la Liga.

Se mantiene el sistema de ascensos

El sistema de competición de la LEB Oro no ha sufrido variaciones con respecto a la pasada temporada. Es decir, se mantiene el ascenso directo para el campeón de la fase regular mientras que el segundo ascendido saldrá del play off que disputaran los equipos clasificados entre el segundo y el noveno puesto.

Jugadores seleccionables

El cambio más importante hace referencia a la configuración de las plantillas. Desaparece la obligatoriedad de disponer de un número determinado de jugadores seleccionables. En su lugar, los equipos deben contar en sus plantillas con un mínimo obligatorio de seis jugadores de formación y un máximo, no obligatorio, de dos extracomunitarios. Se entiendo como jugador de formación aquel que entre su primer año de cadete y el primero de sénior -independientemente de su nacionalidad- haya estado inscrito en cualquier club afiliado a la FEB en un periodo, continuado o no, de tres temporadas.

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