Xosé Soto Rodríguez

Xosé Soto, de Pepiño da Gaita a secretario de Tierno 

También conocido como Xosé de Arxeriz, al personaje no le faltan historias que contar

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El Progreso 31/01/2022
 
ERA TAN COSMOPOLITA como gallego, y en ambos casos destacaba por su simpatía, porque Xosé Soto Rodríguez (O Saviñao, 1938), rebautizado ya como Pepiño da Gaita, a nadie dejaba indiferente. Lo conocí cuando estaba punto de ser secretario personal de Tierno Galván, y mucho antes de convertirse definitivamente en Xosé de Arxeriz.
 
Arxeriz es el lugar de San Lourenzo de Fión donde nace y donde está la granja que en 1985 compra al hermano de su madre, José Rodríguez López, Pepito Mantequillas, sobrino a su vez de Juan López Suárez, Xan de Forcados. Toda una saga intelectual y empresarial de apodos y personajes.

Después de dedicarla unos años a escola-obradoiro, en 1996 crea la Fundación Xosé Soto de Fión, a la que hoy pertenece Arxeriz.
Pero la historia del personaje empieza mucho antes. Luego de estudiar el bachillerato en Lugo y en los Jesuitas de Vigo, el año 1955 marcha a Alemania, donde permanece 18 meses. Regresa a Madrid para estudiar Derecho y allí es uno de los Brais Pinto y un asiduo del Club de Amigos de la Unesco, donde políticamente escucha a Reimundo Patiño y a Bautista Álvarez, por lo que se le supone ganado para la UPG, aunque acaba en brazos de Tierno, Morodo y González.

Su paso por el PSOE se escribe con rasgos difusos, pues al mismo tiempo que se sugiere para él un posible destino diplomático en Trípoli, aparece implicado en una posible evasión de capital a EE.UU.

En cualquier caso, él se distancia del partido a raíz de la muerte de Tierno y se declara más tiernista que socialista.

Pero hay que volver atrás de nuevo. En el Centro Gallego del general Constantino Lobo Montero forma parte del conjunto Rosalía de Castro, donde  recibe clases de Celsa Cainzos Iglesias, profesora de baile; de Domingo Martínez Vieito, que le enseña solfeo y del viveirense Moncho Bermúdez, que lo desasna en gaitas.

El bailarín Luisillo, que acaba de formar su Teatro de la Danza Española, se dirige al Centro Gallego en busca de alguien que pueda hacer de gaitero en el Festival Hispano Americano de Cáceres. Xosé acepta y se enrola en la compañía. También estará con Rey de Viana.

La gaita que se requiere es para un número que llaman “Rías Baixas”, que consta de pandeirada y muiñeira que Pepiño debe certificar con aires galaicos, aunque su don de gentes es aprovechado por Luisillo para otras encomiendas de producción.

Después de Cáceres, la compañía marcha al Festival del Mer du Nord. de Ostende; a Italia, con actuaciones en Verona y Venecia; en las austríacas Viena, Salzburgo y Graz; en Alemania, Francia, Suiza, Irlanda, Inglaterra, Gales, Holanda...

En Irlanda e Italia es donde gusta especialmente su cuadro gallego. En medio de la gira surge la posibilidad de montar un espectáculo el día del cumpleaños del Papa Pablo VI, en honor del primer beato gitano, Ceferino Jiménez Malla, cuando miles de calós se reúnan en Roma.

Será en la Sala Clementina del Vaticano el 26 de septiembre de 1965, tras actuar campamento gitano de   Pomezia. Se titula El convite, basado en un pasaje del evangelio de San Lucas, con música de Moreno Torroba. Fraga les paga los billetes de avión. Al finalizar, el Papa les hace entrega de unas medallas y Luisillo se gana la Ben Meritate. 

En sus viajes conoce y entrevista a personajes de la República como Claudio Sánchez Albornoz y Luis Jiménez de Asúa. Es autor de dos libros y sus memorias, así como editor de la guía de las 73 iglesias románicas de la Ribeira Sacra, aunque queda mucho Pepiño fuera. 

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