jueves. 28.05.2020 |
El tiempo
jueves. 28.05.2020
El tiempo

Segismundo García

Sargadelos vive su época psicodélica con Segis García

Mañana cumple 68 años el actual propietario de las cerámicas creadas por Raimundo Ibáñez

El Progreso 12/12/19

SIENDO MOZUELOS, MI vecino del piso superior en la calle Aguirre baja por la tardes a jugar y a intercambiarnos tebeos. En ese trueque sale ganando él, porque los suyos los tiene fuera de Lugo, ya que aquí está hospedado en casa ajena. Se llama Segismundo García (A Pontenova, 1951) y hoy preside Sargadelos.

Mañana le caen 68 tacos y nadie lo diría porque Segis conserva ese aire de lector de pulgarcitos con el que envuelve un pensamiento bien amueblado, sin fisuras para la praxis de la vida y abierto a todas las dudas cuando filosofa.

Ya es así en aquella adolescencia, cuando su padre envía a El Progreso las novedades de la villa. Carácter firme en ideas flotantes. Dice que los jesuitas lo hacen ateo, pero en realidad milita en el librepensamiento, donde abunda el laicismo y se dan zarpazos de ateísmo cuando hacen falta.

Supera los estudios de tres carreras con solvencia y entre dudas y verdades, piensa que sería ventajoso para el negocio familiar contar con una franquicia de las cerámicas de Sargadelos, así que en el arranque de los ochenta se entrevista con Isaac Díaz Pardo y sus asesores.

Si Freud estuviese en el conocimiento de las cosas, determinaría enseguida que esa entrevista a tres bandas es la causa primigenia de lo que sucederá. Los asesores, más que Isaac, no ven conveniente que se cree un punto de venta en A Pontenova. No le ven nivel, o lo que sea, y a Segis se lo llevan los demonios.

¿Dijo entonces, a viva voz o para sus adentros, “algún día esta fábrica será mía”? No consta, pero Freud lo firmaría.

Al paso de unos años, cuando ya transitábamos la década de los noventa y con negocios abiertos en Ribadeo, Segis entra a formar parte del accionariado y comprueba en vivo cómo aquellos padres de la patria reunidos en torno a Isaac por obra y gracia suya, apenas hablan de la empresa en sus reuniones y todo se les va en grandes palabras sobre saudades.

Bueno, se entiende perfectamente lo que son saudades. Después estaban los desvíos de recursos de Sargadelos hacia otras empresas, principalmente el IGI, que es un pozo sin fondo y que jamás cuaja en nada rentable.

Y más adelante... Bueno, eso ya lo sabe el lector. Segis se hace con la mayoría y lucha contra pérdidas y sindicatos para reflotar Sargadelos hasta el punto actual, con productividad y rentabilidad satisfactorias.

En los momentos más duros de estos últimos años, el empresario que no le gusta llamarse así, reflexiona de esta guisa: “Gestiono o dirijo una representativa firma que, habiendo salido de la ruina hace dos años (y después de haber inyectado los accionistas casi un millón de euros en dos sucesivas ampliaciones de capital), se ve zarandeada, acosada y desacreditada por el sindicato UGT. La firma y mi persona”.

Gana el envite, como había ganado el anterior, pero en la historia de la fábrica no debe reflejarse el tránsito como una lucha entre dos épocas, la de Isaac y Seoane contra la suya. Son épocas que se suceden, tan distintas en sus protagonistas, como iguales en sus objetivos.

Una de las nuevas piezas que incorpora Segis es la Elesede 51, que representa el Yellow submarine de los Beatles, con el símbolo de Haz el amor y no la guerra al lado del periscopio. A ella sigue Psicodelia, el joyero Ágata o el perfume Brétema.

Quien pretenda penetrar en el por qué de las nuevas formas salidas de Sargadelos debe buscarlo en las páginas de “Nada, y que así sea”, el libro de Segis, cuasihomónimo del de Oriana Fallaci, donde su autor se nos abre en canal para que conozcamos sus dudas y sus certezas.   

Segismundo García
Comentarios