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Rosario Torviso Monge

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Charo Torviso, la primera profesora de Ciencias en el Instituto

Su padre, dueño del Gran Barato, había sido secretario de la Cámara de Comercio durante más de 40 años

El Progreso 03/02/2022

SU PADRE, EL asturiano José María Torviso y Mon, fue durante más de cuarenta años el secretario general de la Cámara de Comercio. Ocupa ese cargo hasta su muerte, en 1946, mientras la presiden Augusto Pozzi, José Pujol y Jesús Bal, es decir, en esas cuatro décadas es el hombre fuerte de la Cámara, el que lo sabe todo y a quien los sucesivos titulares se encomiendan desde su toma de posesión, dada la acrisolada fidelidad del señor Torviso.

Está en la Cámara porque es el dueño del Gran Barato, un comercio de tejidos, calzados, quincalla, paquetería y lo que le pidas, que abre en la Plaza Mayor, 6 _ entonces, en castellano _, y por más señas, en la esquina de los soportales de abajo, como dice en su publicidad.

Más tarde, allá por 1929, también será  presidente de la Empresa de Abastecimiento de Aguas. Su madre es Ramona Monge Caloto, lucense, fallecida en agosto de 1939 apenas finalizada la guerra.

El matrimonio ha tenido cuatro hijas, las señoritas Torviso, Mercedes, María y Moncha, además de ella misma, que formarán nuevas familias con Emilio Figueroa Permuy, Luís Suárez García-Robés y Juan Neira Berbetoros. Rosario que será Charito y Charo desde entonces, se casa con el agente comercial Julio Varela Marey, propietario de un almacén de vinos y con distintas responsabilidades en Sindicatos.

Pero antes de que todo eso ocurra, Charo es ya una de las alumnas más destacadas de su generación, además de una convincente actriz que hace de reina en Del Rey abajo ninguno, de Rojas Zorrilla, con la que el profesor de Literatura trata de recabar fondos en el Teatro Principal para irse de excursión con sus alumnos a Santiago. Ella y las hermanas Núñez, Milagros y Ubaldina, son las actrices más destacadas.

Luego hará Magisterio, Químicas en Madrid y Físicas en Santiago, lo que la convierte en una mujer muy preparada, capaz de aspirar a cátedras el año 1932 al lado de Salvador Velayos Hermida, y de convertirse en la primera profesora de Ciencias en el Instituto de Lugo. 

Charo Torviso se afilia a la Sección Femenina, de la que llega a ser secretaria provincial en los años inmediatos a la guerra.

Comienza dando clases en la calle San Marcos y en el caserón de Conde Pallares hasta que finalizan las obras del actual edificio del Instituto. Ella va a ser la tercera mujer que integre el claustro de ese centro de enseñanza y la primera, como ya dijimos, que lo haga en una asignatura científica que acabará siendo Biología, según los nuevos planes de estudio.

De 1931 a 1945 es profesora ayudante interina, dentro de la cátedra vacante de Física y Química, numeraria en 1938, profesora adjunta en 1953 y en 1961, encargada de cátedra de Ciencias Naturales, hasta jubilarse en 1976. 

Fallece en Lugo el 30 de abril de 2006, tres meses antes de cumplir el siglo y muy cerca de donde su padre tenía el Gran  Barato. Le sobreviven su hermana María Torviso Monge y sus sobrinos, Ramón Neira Torviso, Emilio Figueroa Torviso, María del Carmen Maseda García, Juani Morcillo, viuda de Juan Neira, y Chon, que estuvo a su servicio durante más de treinta años.

Apenas unos meses después de su fallecimiento, su sobrino Ramón Neira Torviso hace entrega de su biblioteca al Instituto Lucus  Augusti,  tal como es el deseo de la profesora.

Al mismo tiempo, Neira entrega al centro los recordatorios de los ejercicios espirituales que se celebraban en los años cuarenta y un cuadro del pintor y profesor Manuel del Río, trasladado a Oviedo en 1960 y que Rosario mantuvo con ella toda su vida.

Rosario Torviso Monge