domingo. 23.01.2022 |
El tiempo
domingo. 23.01.2022
El tiempo

Máximo Carballal

Maximo_Carballal_CROMO

Máximo Carballal, diez meses siendo la voz del Tropicana

El cantante lucense actúa 13 años en Cuba, EE.UU. y Colombia antes de regresar a Galicia

El Progreso 09/12/2021
 
DURANTE AÑOS FUE el paradigma de los cantantes de orquesta, sinónimo de solista y de artista autóctono. Decir Máximo Carballal (Lugo, 1929) era decir orquesta, verbena y diversión.

Iniciado con el maestro Parra, debuta con micrófono en el Central Cinema lucense para participar en uno de los inventos de Pepe Garalva, llamado Fiesta en el aire. En realidad, más que invento es copia _ al menos en el título _, de un programa homónimo de Radio Nacional presentado por Carlos Alcaraz, antecedente de Cabalgata Fin de Semana y de tanto éxito que recorre las provincias con su espectáculo.

Frisa la veintena y su voz gusta lo suficiente como para liarse la manta a la cabeza y saltar hacia la conquista de América. Lo hace a los 23 años, ya casado y con prole, y aterriza en La Habana precastrista. Después de tres meses sin encontrar escenario, es finalmente contratado por el mejor cabaret de la capital, el mundialmente famoso Tropicana, a donde los cubanos sueñan ir una vez en la vida, como Meca laica, templo de las mulatas y pagoda de las noches caribeñas. 

Allí actúa durante diez meses con un trío a la española que forma él, como cantante, y su primo Carlos López Carballal y el joven vasco Miguel Sagastume Narvaiza, el Mago de Urki, como acordeonistas. Además de los jerifaltes de Batista y mafiosos varios, allí tiene ocasión de conocer a Celia Cruz y Bebo Valdés, así como de endulzar los oídos de Orson Welles, Ernest Hemingway o Xabier Cugat, entre mojito y mojito.

Luego pasa al Colmado Club del asturiano Silvino García, más pequeño, pero más bonito, en sus recuerdos. Sus actuaciones cubanas le valen establecer contacto con un paisano, Ángel López, propietario del Chateau Madrid de Nueva York y agente allí de boxeadores de la isla, al que ya le dedicamos un cromo en esta colección. 

Máximo se va a los rascacielos para cantar en el Chateau cuando los barbudos están a punto de entrar en La Habana. Un nuevo salto en dirección contraria hace que su nuevo hogar sea Bogotá y el As de Copas, su nueva sala de fiestas para enlazar actuaciones durante seis meses seguidos.

En Colombia funda un cuarteto _ dos acordeones y una guitarra _ con el pamplonica Luis Irribarren, el también navarro Melchor Les y el santanderino Ángel Escudero, que también se hacen propietarios de la Hostería  Don Quijote, que los une durante cuatro años más, hasta que Máximo se independiza para crear el Restaurante Maximino.

Cumplidos los trece años de estancia en los tres países, Máximo sufre un ataque de morriña, vende el Maximino y en 1965 regresa a Lugo. En el barco de vuelta, el Montserrat, se organiza un concierto en honor del capitán y  Máximo, naturalmente, es una de las estrellas que actúan.

En la capital lucense  compra un piso y un coche. Dice que estará un tiempo sin trabajar, pero el dolce far niente le dura poco, apenas unos meses.

Ahora será solista de varias formaciones, como la Rambalt de Betanzos, y sobre todo, la Maika de Lugo, con la que volverá a unirse a los festivales de Garalva, en los que participa un jovencísimo Paco Rivera Cela. 

Su repertorio alcanza las 300 canciones y consta de pasodobles, boleros y farrucas. Aires gallegos como Unha noite na eira do trigo y A Rianxeira; aires españoles como Islas Canarias y La casita de papel, y clásicos americanos, como La Pollera Colorá, Me voy pa La Habana y Palo bonito, muchos de los cuales graba allí.

El solista de Lugo por excelencia fallece en 2014.

Máximo Carballal