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Manuel García Blanco

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García Blanco, primer estudioso del Mahabharata  
 
El intelectual de Palas de Rei merece la atención del teósofo Mario Roso de Luna con su primer trabajo

El Progreso 08/12/2020

NACE EN EL castillo de Pambre, del que será su propietario y del que se desprenderá al comprobar que sus herederos no garantizan su conservación. Es Manuel García Blanco (Palas de Rei, 1882), pionero español en el estudio de la filosofía oriental y  uno de los intelectuales gallegos más desconocidos.

Es hijo de José María García Vázquez y de Camila Blanco Blanco, que ha enviudado de José Moreiras Vázquez, miembro de la familia arrendataria del citado castillo. Camila aporta al matrimonio dos hijos, Andrés y José Moreiras Blanco.

Se queda huérfano cuando estudia bachillerato en el Instituto de Lugo y en 1901 comienza Filosofía y Letras en la Universidad Central de Madrid, donde se doctora en 1907 con la tesis Exposición de las principales clasificaciones de las Ciencias propuestas desde Bacon hasta Spencer.

Pero ya en 1904, su trabajo La doctrina Sankhya-Yoga en el Bhagavad-Gita, sobre el Mahabharata, llama la atención de Mario Roso de Luna, poco antes de que el rey Alfonso XIII le entregue el premio extraordinario de licenciatura. Detrás del citado trabajo está el asesoramiento de los profesores Alemany Bolufer y Bonilla San Martín.

Pero Roso de Luna, celoso de sus conocimientos sobre Oriente, le critica la manera de enfocar el libro y lo que él considera un error, al dividir las teorías en ortodoxas y heterodoxas. Resulta indudable que muy pocos españoles, salvo el jovencísimo García Blanco y el santón Roso de Luna, saben de qué están hablando.

En ese momento ya ha publicado en El Norte de Galicia con el pseudónimo Manuel d'a Torre, como luego hará en El Progreso, por ejemplo, para dar la bienvenida a los Cantares gallegos de Leiras Pulpeiro.

En 1907 da clases en un colegio de Madrid, pero al año siguiente se convocan 32 plazas de Auxiliares terceros del Cuerpo Auxiliar de Estadística. Se presenta y obtiene una. Tras un breve destino en Albacete, viene a Lugo, donde será el jefe provincial de Estadística hasta su jubilación.
Él mismo se sorprende de haber aprobado sin recomendación y da por bueno que sus profundos conocimientos esotéricos le sirvan para alcanzar un cargo tan prosaico. “¡Para algo había de servir mi inmejorable hoja de estudios!”, recoge en su homenaxe, el escritor de Riotorto, Benigno Fernández Salgado.

Es hora de formar familia y García Blanco lo hace con Dolores Ouro Arias en San Cipriano de Repostería. Su ahora cuñado, José Ouro, futuro notario de Palas, había sido amigo de la infancia. Tendrán tres hijos: Ángela (1911), Manuel (1915), Andrés (1917) y Camila (1920).

Su labor de articulista en la prensa de Lugo parece alejarse del esoterismo hindú. Hace sesudas necrologías a sus catedráticos, comenta la Labor secular del Episcopado, analiza a Balmes, ensalzala la labor de la Juventud Antoniana y solicita la institucionalización del gallego.

Desde 1914 es  profesor ayudante del Instituto lucense y en el 1919 intenta una cátedra de Literatura, pero fracasa.

La casualidad lo convierte en uno de los testigos del crimen de Cápito Carreira, ocurrido en el Campo Castelo, por vivir en la misma casa. Hablará bien de los Carreira. Sus amigos son los intelectuales locales, Fole, Celestino...

En 1938 muere su hermano Andrés Moreiras y de él hereda el castillo de Pambre que mantendrá hasta poco antes de fallecer, cuando lo vende a Manuel Taboada Fernández, conde de Borrajeiros. Él muere el 19 de diciembre de 1974, día de su 92 cumpleaños. Y dos semanas después se irá su viuda.

Manuel García Blanco
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