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Leonardo Rodríguez Díaz

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Leonardo Rodríguez, un ministro que habla gallego

Había sido cronista de la I Guerra Mundial para El Mundo y diputado por Lugo y Chantada

El Progreso 18/07/2021

HORAS ANTES DE que Wenceslao Fernández Flórez reciba un homenaje popular en A Coruña el año 1922, el escritor se pone en contacto con el presidente del comité organizador del acto, el vendedor de instrumentos musicales Canuto Berea, para que disponga todo lo necesario con el fin de suspenderlo. Acaba de enterarse de que en ese momento va a llegar a la ciudad el cadáver del exministro Leonardo Rodríguez Díaz (Lérida, 1877), y bajo ningún concepto concibe que él pueda estar en un banquete mientras en otro punto de la ciudad se le rindan honras fúnebres al político.

Y no era el único. Leonardo Rodríguez fue un personaje querido y respetado menos en una ocasión, precisamente cuando Romanones lo nombra ministro de Abastecimientos el año 1919 y para ello debe dar esquinazo a los conservadores, a cuyas filas pertenece desde que lo conquista Canalejas.

Hijo de gallegos emigrados a Cataluña, lo último que se considera Leonardo es catalán o cunero.  Todo lo contrario, se opondrá ferozmente a que “los extranjeros” ocupen puestos en las candidaturas gallegas a Cortes, pues para defender los intereses de la tierra hay que ser gallego, entender a sus paisanos y hablar su idioma, dice.

Muere joven de un cólico de hígado fulminante con apenas 45 años, pero ya había sido diputado en cinco ocasiones _ una, por Lugo y cuatro, por Chantada _, y director general de Comercio, amén de encabezar varias aventuras periodísticas de relevancia, como en la Revista Económica y Financiera, que él funda, en El Noroeste y en la dirección de Fígaro.

Estudia Derecho en Santiago y es cronista en Europa de la I Guerra Mundial para El Mundo, cuyas crónicas recopila en “Entre campos de batalla”. Tomo I. Al margen de la guerra (1915). Luego funda la sección española de la Exposición Comercial Internacional y es delegado en la conferencia internacional sobre la jornada laboral (Suiza, 1913).

Augusto González Besada lo designa como representante de Lugo y él se encarga de hacerse querer, como por su intervención a favor de la declaración de la muralla de Lugo como monumento nacional en 1921.

Tuvo como secretario particular y político a José Meirás Otero, que después lo será de José Calvo Sotelo. En las Cortes forma un particular grupo parlamentario al que llaman Partido Regionalista Gallego como mote. En él confluyen Pedro Seoane, que representa a Fonsagrada; Julio Wais, a Coruña, e incluso algún andaluz.

Todos son conservadores y todos hablan gallego entre ellos. Los periodistas que más atención les prestan son Julio Camba, Daniel López, Castelao y Fernández Flórez, de ahí su posterior respeto el día de su entierro.

También Meirás Otero lo conoce en esos momentos para hacerle una entrevista en su domicilio. El mayordomo le abre la puerta y le pregunta si es de Lugo. A lo que Meirás responde con otra pregunta: “¿Y usted?” El criado le explica: “No señor, pero si se lo pregunto es porque don Leonardo ha establecido que si viene gente de Lugo, que pasen enseguida”. Y Meirás aprovecha: “Pues dígale usted que soy de Lugo, La Coruña, Orense y Pontevedra”. 

En aquella ocasión bufa contra los cuneros, porque él, aunque nace en Lérida, se siente gallego hasta las cachas. Y cita a los coetáneos que sí lo son: Lladó, Martínez de Velasco, Luís Bello, Martín Fernández,  Barber, Álvarez Mendoza... Muchos.

El ferrocarril _ como la mayoría de los políticos gallegos _, la ganadería, la minería, la lengua gallega  fueron constantes preocupaciones del político antes y después de llegar al ministerio. 
  

Leonardo Rodríguez Díaz
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