José María Beltrán Veiga

Beltrán Veiga, el Foz más moderno y turístico

Sus actuaciones sobre San Martiño de Mondoñedo y A Rapadoira sientan las bases del atractivo actual

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El Progreso 04/04/2022

FUE ALCALDE DE Foz durante trece años, aunque a veces no se le hace la cuenta correcta. Para ello se gana la simpatía de sus paisanos, que es entonces la forma de medir los apoyos políticos. 

José María Beltrán Veiga (Foz, 1925) _ Pepe de Amparo, para los coetáneos de juventud, como sus hermanos Benigno y Jaime _, fue un hombre cariñoso, inquieto, culto, con iniciativa, creyente y profundamente enamorado de Foz.

Su voluntad de hacer se manifiesta en plena adolescencia cuando finalizada la guerra es secretario de la juventud masculina de Acción Católica de Foz. 

Antes de llegar a la alcaldía, es profesor de Matemáticas en el Instituto Técnico de Ribadeo, y está al frente de una gestoría y una auto-escuela. También será el  promotor de la primera estación de servicio de Foz.

Como alcalde, Beltrán lleva a cabo importantes reformas en la catedral de San Martiño de Mondoñedo y en A Rapadoira, claves para el desarrollo turístico. Es el creador de la mancomunidad que impulsa el desarrollo de A Mariña y sabe aprovechar su don de gentes para obtener la mayor propaganda por parte de los periodistas y escritores, tanto de los locales, como Suso Fernández, los inmediatos, como Trapero Pardo o Jorge Víctor Sueiro, como de otros que no lo eran tanto, como Antonio Díaz Cañabate, o Eugenio Montes, al que lleva como mantenedor de unos juegos florales.

También inaugura la Biblioteca Municipal y la primera emisora de radio y hace de Foz el primer municipio de A Mariña con servicio automático de teléfono

En 1963 organiza la I Travesía de la Ría para piraguas y en 1968, el I trofeo de fútbol Conde de Fontao, en el que llegan a participar equipos de primera y segunda división, con especial atención a la rivalidad entre gallegos y asturianos.

Sin duda, el peor momento de su mandato tiene lugar durante las fiestas de San Lourenzo de agosto de 1962 cuando la elaboración anticipada de la crema para unos pasteles causa una intoxicación que en algunos medios se estima en torno al 70 por ciento de la población y de veraneantes, algo exagerado.

Otros, más prudentes, estiman que no hay familia sin algún caso, lo cual hace que el cálculo sea más realista, aunque también más abierto.

En cuanto tiene constancia del gran número de afectados, Beltrán Veiga se pone al frente del plan de actuación con el presidente del Colegio Médico provincial, José Pérez Mel, que veranea allí. Desde la plaza del Ayuntamiento, el alcalde solicita la colaboración de todos los médicos que puedan encontrarse en la zona y a los pocos minutos reúne un equipo de doce galenos establecidos allí, o veraneantes de  Ribadeo, Viveiro, Ponferrada, Madrid o Lugo.

Su misión es recorrer los domicilios de los intoxicados y realizar transfusiones de sangre. Se dice con gran alarma que las farmacias han agotado los medicamentos apropiados.

En otro orden de cosas, Foz logra con él varios premios nacionales de embellecimiento, crea el eslogan Foz, Costa Nova e instala a su entrada dos letreros que sugieren a los automovilistas: “Si lleva prisa, vaya despacio; esta villa es muy bonita”, posiblemente de su autoría. A Rapadoira ya es entonces “la playa marítima de los lucenses”.

Se casa con la catedrática de Lengua y Literatura mindoniense Pepita Pedreira Pérez y tienen cinco hijos, María Elena, Ricardo, Manuel, Jacobo y Paloma.

Nombrado interventor en Vilalba debe dejar la alcaldía en 1971, y posteriormente tendrá ese mismo puesto en un ayuntamiento de Madrid donde se jubila. Fallece allí en 2004.

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