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Joaquín Bernardo Pedrosa y Andrade

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Ramón Pedrosa lleva al cadalso a Mariana Pineda

El juez de Alfoz aplica sin titubeos las máximas penas del absolutista Fernando VII

El Progreso 09/11/2021

DICE EL CANTAR popular y recoge Lorca en su Mariana Pineda: “Si Pedrosa me viera bordando la bandera de la Libertad...” Ese hombre al que teme la bordadora es Ramón Joaquín Bernardo Pedrosa y Andrade (Alfoz, 1786), nacido en el Pazo da Escoura de Santiago de Adelán, aquel de quien Eduardo Lence Santar escribe en el margen de un acta municipal al descubrirlo como alcalde de Mondoñedo:

“¡Aquí está el tirano y miserable Pedrosa de La Escoura en Adelán, el asesino de Mariana Pineda… Dícese que era soberbio, un vicioso y un hipócrita redomado!”.

Es el mayor de los cuatro hijos de Juan Pedrosa y Saavedra y de Manuela de Andrade y Maldonado, algo más que unos campesinos acomodados, como se les define. Estudios en Mondoñedo y Santiago antes de ser procurador general de Mondoñedo, alcalde mayor interino, depositario y abogado en la Real Audiencia de Galicia.

Se casa en la catedral arrodillada con Dominica Miranda Ron y son padres de un par de hijos que mueren con 12 y 14 años. Su vida cambia al fijarse en su fidelidad absolutista Tadeo Calomarde, el que recibe la bofetada que no ofende, y en 1825 le sopla a Fernando VII que es su hombre para alcalde del crimen en la Real Chancillería de Granada, dada la cantidad de liberales, masones y bandidos que pueblan la provincia.

Allí va a pasar seis años de su vida, de los 39 a los 45, y de sus dedos saldrá la firma para un centenar de penas de muerte, muchas de ellas por delitos de pensamiento y/o militancia.

El personaje más famoso de los que apiola es sin duda Mariana Pineda, la bordadora de la bandera liberal que le desafía sin miedo a la muerte.

Dadas las características de la mujer y del delito, se especula entonces con la posible pasión amorosa no correspondida que se apodera del juez y lo lleva al crimen, vía garrote vil. O mía, o de nadie.

Aunque hay opiniones variadas, nada se ha encontrado que fundamente una versión tan novelesca, e incluso abundan quienes inciden en que la gravedad está en las leyes, no en quien las aplica.

En el cromo podemos ver la pintura de Juan Antonio Vera que nos muestra a la mujer en capilla y el rostro en redondel del actor Germán Cobos, que interpreta a Pedrosa en la serie de TvE Proceso a Mariana Pineda, con Marisol en el papel central (1984).

Llamado a Madrid para repetir la faena granaína en el foro, Pedrosa se acerca de forma inexorable a la caída de Calomarde, del absolutismo y de Fernando. Isabel II se deja abrazar por los liberales y ese matrimonio es su perdición.

Él se entrega al carlismo naciente y el resultado es de cárcel en el castillo de San Antón coruñés y de posterior destierro en las islas Marianas. Magnífica paradoja histórica habiendo dado garrote a Mariana. Por suerte no había barco para llegar tan lejos y se queda en las Filipinas, varios miles de kilómetros antes de los más lejanos confines españoles.

Tras seis años en las antípodas, regresa a España, pero no a Galicia. Teme represalias. Tampoco verá a su mujer, aunque se cartea con ella a menudo. Busca la compañía de carlistas en el sur de Francia y en Roma, de donde consigue para Galicia privilegios y reliquias, entre ellas, las de san Leoncio, cuyos despojos se reparten entre un monasterio de Alcaudete y algún rincón, pazo o templo mindoniense.

Muere sin conseguir que se le abra proceso de beatitificación, que era su ansia, y sin que sepamos la fecha exacta. Sí se sabe que hasta mediado el XX, en Santiago de Adelán se dicen misas por él, que falta le hacen.

Joaquín Bernardo Pedrosa y Andrade
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