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Iago Eireos

Un lucense que nos enseña a ser europeos 

Iago Eireos, un símbolo de las ventajas de la Unión en el Día de Europa  

 

El Progreso (19/05/19)

IAGO EIREOS TIENE un rostro descomunal. Mejor dicho, lo tuvo, porque una fotografía suya, de unos tres por tres metros de tamaño, lució durante 2013 en la fachada de la Comisión Europea, en plena Castellana madrileña, algo que muy pocos humanos _ salvo alguna estrella de cine, los políticos más egocentristas y los modelos de El Corte Inglés _, pueden presumir de algo así.

Hoy se celebra en Estrasburgo la tercera y última jornada del Día de Europa de 2019, un buen momento para recordar que Iago Eireos (Lugo, 1980), fue elegido en aquel momento como uno de los 19 españoles que mejor supieron entender qué significa ser europeo y cómo beneficiarse de ello.

Desde ese año, la lista de proyectos, exposiciones y actividades donde encontramos a Eireos no para de crecer día tras día, lo que confirma la fuerte vocación de aquel chaval de la Ramón Falcón que hacía encuestas para conseguir algo de pasta, y que paseaba por las calles de Lugo en busca de tipos humanos que luego le sirvieran de modelo.

Lo suyo es recoger la realidad y transformarla en arte con los medios más oportunos en cada caso, mediante lápices, brochas, pinceles... o una furgoneta.

Sí, porque en 2012 Iago se compra una de segunda mano y la transforma en una cámara estenopeica, esto es, en un espacio oscuro, sin lente, dotado de un pequeño agujero que se abre al exterior y con un soporte para colocar material fotosensible que atrape lo que por allí entre. 

Dicho de otra forma, todo lo contrario a la cámara del móvil que hace fotos macanudas aunque su usuario no sepa ni qué es un diafragma, ni qué un estenopo.   

Sus compañeros de FP  decoran el vehículo, lo rotulan  y lo adaptan a las necesidades de su aventurero amigo. A todo ello lo bautiza como On The Road Project, con Kerouac en la cabeza, como no podía ser de otra forma después de elegir como emblema el título de su novela. ¿Objetivo? Recorrer en tres meses la mayor parte posible del sur de Europa en busca de las huellas que deja el hombre cuando se desplaza. Las gasolineras que necesita para sus motores, los negocios que se instalan al borde de las carreteras, los moteles, los vehículos... en tres palabras, on the road.

Esta iniciativa lo hace muy popular en las instancias europeas. Lo de construir una cámara estenopeica tan grande como una furgoneta llama la atención de un mundo donde parece que ya nada puede sorprender. Él resucita una técnica que había sido atropellada por la velocidad tecnológica y logra con ella otra mirada sobre el espacio común europeo.

Tanto les gustó que fue el representante gallego en el citado proyecto de los 19 rostros. Además, en el 2005 ya había sido estudiante Erasmus en Iasí (Rumanía). Ahí descubre otro campo para expresarse, la pintura mural. De sus resultados disfrutan hoy los usuarios de la Biblioteca Municipal de Torrelodones con una bella imagen que a nadie deja indiferente. ¿Por qué no hay más cosas de Iago Eireos en Lugo? Se ignora. Quizá le afecte la maldición de ser el lucense más europeo y el europeo menos lucense. Lo que se dice profeta en tierra propia.

Florencia, el Alentejo, el premio Art&Environment Montalbano en Empoli, las Torres Hejduk en la Ciudad de la Cultura, Zaragoza, Cuenca, Vigo o Carballo, son hitos en el caminar de Iago.
 

Iago Eireos
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