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Hermelino Ben Chao

Hermelino Ben, el auténtico tiki-taka 

El malabarista de Viveiro logró dos récords Guinnes en su especialidad, control del balón en el aire con los pies

El Progreso 09/08/2020

EL NOTARIO SE aburría. Con esa frase resume Hermelino Ben Chao (Viveiro, 1963) su prodigioso control sobre uno o varios balones de fútbol que le lleva a alcanzar récords avalados por Guinness. El notario que daba fe de su habilidad se aburre y él decide finalizar la prueba antes de alcanzar una marca superior.

Todo empieza porque sus problemas auditivos lo apartan del resto de compañeros con los que juega al fútbol, su gran pasión, porque el estudio también se ve afectado por la sordera.

No se puede integrar en el juego colectivo como el resto de niños y a los nueve años Hermelino comienza a entrenar solo con la pelota, en los prados o en superficies lisas, en todas partes. Es tal el entusiasmo que pone en su adiestramiento que le dedica siete y ocho horas diarias, como cualquier profesional circense.

Enseguida descubre que llega a extremos nada comunes, ni siquiera entre los profesionales de ese deporte, más preocupados en lograr trenzados entre sus compañeros, ya que en esos años no existe todavía el freestyler.

Su lugar de nacimiento, su pelo ensortijado y su estructura chaparra como la del astro argentino del momento confluyen en un apodo que parece evidente, el Maradona de Galdo, aunque a veces el sobrenombre se extiende y abarca todo el municipio de Viveiro. Eso ocurre cuando el chaval tiene 17 años y lleva ocho entrenándose.

El año 1987 comienza a vender el cupón a través de la   Organización Impulsora de Discapacitados (OID). Dará importantes premios, como uno de 25 millones de pesetas, aunque él no obtiene ninguno. 

Dos años más tarde se organiza una exhibición en el atrio de la iglesia de Galdo que deja asombrados a todos. Hermelino mantiene un balón en el aire, sin tocar el suelo, a lo largo de nueve horas y media, tiempo durante el cual ni bebe, ni se alimenta.

En 1991, su nombre ya figura homologado entre los habilidosos de los récords y en 1995 consigue dar 74.000 toques de balón exclusivamente con los pies, sin utilizar la cabeza, ni otras partes del cuerpo. El récord anterior lo tenía un muchacho de Burgos, que permaneció tres horas y 57 minutos.

El Maradona de Galdo pulveriza ese registro y lo sitúa en doce horas y 15 minutos, es decir, casi cuatro veces más. Su logro es noticia internacional e incluso es portada en el diario Tribuna de La Habana, donde surgen dos competidores de Hermelino, Luis Sánchez y Erick Hernández. En Holanda existe un Maradona de YouTube llamado Leon Walraven.

Hermilino se convierte en carne de plató y durante una temporada es un habitual de los magazines televisivos de Cuatro, Ana Rosa, la Galega y otros. También habla de él Raúl Ruiz, el exjugador del CD Lugo y del Numancia, que en esos años es colaborador de Michael Robinson y de programas como Fiebre Maldini, Caos FC o Minuto 0.

Para los platós, el de Viveiro incrementa la dificultad de su ejercicio realizándolo con una pelota de tenis, a falta del tiempo necesario para lucirse.

Años después también se recurre a él para grabar un spot que se emite en el descanso de varios encuentros.

Le llaman el mejor malabarista de Europa tras permanecer sobre un bloque de un metro de alto con cuatro balones que sostiene con la cabeza, con un palo, en un dedo y en un pie.

Durante ese tiempo conoce a sus ídolos, como Bebeto, Donato, Míchel, Butragueño, Romay o Cruyff, aunque no a Maradona. Actúa en importantes competiciones como el Mundial de Brasil y trabaja para centros comerciales vestido de Santa Claus y dando toques a un balón, una imagen poco airosa.
  
 


 
 

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