martes. 03.08.2021 |
El tiempo
martes. 03.08.2021
El tiempo

Francisco Fraga Fernández

Francisco_Fraga_Fernandez_CROMO

Francisco Fraga, el impulso moderno de la Semana Santa de Viveiro

El sacerdote es denunciado a las autoridades de la República por sus encendidas homilías contra el Gobierno

El Progreso 11/07/2021

LA HISTORIA DE la Semana Santa de Viveiro no se puede escribir sin la mención a los franciscanos y dominicos del siglo XIII, pero tampoco sin citar la intervención de Francisco Fraga Fernández (Viveiro, 1889), en el  XX.

Fue este sacerdote quien el año 1944 favorece la fundación de la Cofradía del Santísimo Cristo de la Piedad, impulsada por comerciantes e industriales de la ciudad, que viene a unirse a las históricas Venerable Orden Tercera Franciscana e Ilustre y Venerable Cofradía del Santísimo Rosario.

Luego llegarán nuevas hermandades, del Prendimiento, de las Siete Palabras y de la Santa Cruz, y la celebración alcanza el prestigio con el que hoy se la distingue.

Nada más abandonar el seminario de Lugo se le devuelven las 1.500 pesetas que deposita para  redimirse del servicio militar activo y es nombrado capellán de la Juventud Católica, comenzando una carrera que no lo va a mover de Viveiro en los sesenta años que le quedan de vida.

También recién ordenado diácono comienza a dar clases en el Colegio Insigne de la Natividad de Nuestra Señora. Ramón Canosa, Leal Insua y Enrique Chao Espina son tres de sus alumnos de lengua, tanto latina como castellana. Llegará a ser rector de aquella institución por la que pasaron ilustres paisanos suyos, como Luis Trelles, Pastor Díaz o Castro Bolaño.

En el 1921 queda vacante la Capellanía coadjutorial de Sta. María por haber sido nombrado maestro de la Escuela Aguirre de Landrove, Vicente García Hermida, y se piensa en él para sustituirlo. 

Sus homilías pronto alcanzan fama por la claridad con la que se expresa el orador sagrado y cuando llegue la República, llegarán también los intentos de censura. Curioso, ¿no? Las denuncias contra el cura desafecto se trasladan hasta el ministro de la Gobernación, el coruñés Santiago Casares Quiroga, y el obispado de Mondoñedo se ve obligado a remitir un expediente de defensa.

Como dice su alumno y rendido admirador, el citado Chao Espina, “veritas odium paret”, o sea, la verdad crea enemigos.

Después de la guerra vendrá su labor en pro de la Semana Santa, y en 1954, cuando se encarga de la parroquia de San Francisco en propiedad, Viveiro quiere agradecérselo con un homenaje en el que tomará parte el orfeón de la Empresa Nacional Bazán, el beneficiado de la catedral de Lugo, José Ferro Martínez y el general auditor de la Armada, Jesús de Cora y Lira, llegado de Madrid al efecto. 

El orfeón, de 140 voces y orquesta, actúa después de un almuerzo que se celebra en Covas. Nuevos reconocimientos tienen lugar en 1962, cuando festeje sus bodas de oro sacerdotales, y en 1966, al cumplirse el medio siglo de la sección de la Adoración Nocturna por él creada.

En una semblanza que firma Chao Espina en la revista Finisterre, lo compara a Unamuno en cuanto a su desbordante actividad y lo describe, a sus 57 años, como “un mocetón alto y robusto”.

 Otro momento recordado de la vida de Francisco Fraga es la reunión en la que se discute la realización de un himno para el Congreso Eucarístico Comarcal de Viveiro en el año 1961. Es él quien toma la palabra para determinar que:

_ No veo ningún problema. Como poetisa tenemos a la esposa del señor alcalde y como músico, al director de la Banda Municipal.

Naturalmente se  refiere a Luz Pozo Garza, casada entonces con Francisco Vázquez Ramudo, regidor de Viveiro, y a Antonio Amigo, que efectivamente serán sus autores. Ambos se lo dedican a su inspirador, Francisco Fraga.

Francisco Fraga Fernández
Comentarios