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Fernando Hué de la Barrera

110 lucenses singulares


Hay que haber vivido en Teruel, o dejarse llevar por mano experta, para comprender en toda su extensión el efecto transformador que supuso para la ciudad la existencia del viaducto viejo, llamado finalmente Viaducto Fernando Hué de la Barrera cuando cumple sus 80 años de existencia en 2009.

El alcalde de la ciudad en ese momento, Miguel Ferrer, acompañado de los familiares del ingeniero, descubren las placas con la nueva denominación y así como ahora las autoridades son tan proclives a cambiar o quitar por capricho político los nombres de la toponimia urbana, en todo Teruel hubo la sensación de que se estaba realizado un acto de justicia.

Uno de los nietos del constructor, presente en el acto y también llamado Fernando Hué, quiere agradecer el gesto y poner de relieve la dificultad que en aquel tiempo supone salvar un vacío tan grande, que se concreta en un puente de cinco arcos, con uno principal de casi 80 metros de luz, y más de 25 de altura sobre la Rambla de San Julián y ocho pilares en piedra blanca.

Es una de las grandes obras de ingeniería del siglo XX y fue el segundo viaducto más grande de Europa. De hecho, antes de ser inaugurado, ya se pide para el ingeniero chantadino la concesión del título de hijo adoptivo y el nombre de una calle. Y aunque ambos homenajes se cumplen, finalmente tiene el que mejor le corresponde, es decir, que el paseo por él proyectado y que une las dos partes de Teruel se llame Fernando Hué.

Lo primero que sorprende de la obra es su grandeza y su presupuesto. Apenas se acercan los gastos al millón de pesetas, y aunque comprendemos que al hablar de los años veinte de España se está muy lejos de las cantidades actuales, esas novecientas mil pesetas que reflejan los papeles a través de los cinco años de trabajos (1925/1929) se nos antojan absolutamente ridículas para tan magna obra.

Quiso el destino que Fernando nazca en Chantada por mor de las obligaciones profesionales de su padre, Miguel Hué, malagueño y registrador de la Propiedad como Rajoy, que está destinado durante varios años en la capital del Asma. Al bebé Fernando solo le corresponde vivir allí ocho meses, pues pasado ese tiempo, la familia baja a las más cálidas tierras del Puerto de Santa María.

Tampoco es el primer gaditano que tiene un fuerte vínculo con Galicia, pues su tocayo, Fernando Hué y Gutiérrez será nombrado once años después, en 1882, obispo de Tui, e incluso otra pariente, de nombre Petra Simona, estudia música en Santiago y conoce a Valle-Inclán, aunque los datos sobre ella son más etéreos, cuasinovelescos.

Fernando Hué de la Barrera es encargado del diseño de la variante de la carretera Teruel-Sagunto. La carretera nace cerca del actual paseo de El Óvalo y descendía hasta cruzar la Rambla de San Julián,para remontar la cuesta de Carrejete y seguir luego al puerto de Escandón.

La solución que se presenta a primera vista es acondicionar la carretera. Pero Hué de la Barrera considera que además de comunicación, Teruel necesita un ensanche ciudadano. Conoce el proyecto de D.E. Mörsch para el viaducto sobre el río Sitter, entre San Galo y Herisau (Suiza) y sueña con la posibilidad de trasladar una construcción semejante a la situación que se le plantea. Hué no estaba solo. En su recorrido confluye la fi gura de Carlos Castel y González de Amezúa (1873-1927), abogado y director general de Obras Públicas, que se implica en el proyecto, consciente de su trascendencia.

Es la solución para evitar que Teruel quedase aislada en su antiguo roquedo y se ensanche para albergar los equipamientos que exige una ciudad moderna, así como las viviendas de más de la mitad de la población actual. A él vino a unirse el llamado viaducto nuevo, que hoy soporta el tráfi co de 15.000 vehículos al día y que permite peatonalizar el de Hué.

En la vida del autor del viaducto turolense y en la de su hijo Fernando, hubo dos trágicos acontecimientos, que dada su vinculación con las vías y caminos, adquieren un curioso significado. El primero de ellos ocurre el 20 de agosto de 1927, siendo Fernando ingeniero jefe de las obras del Canal de Aragón y Cataluña. Los Hué se dirigen en el tren San Sebastián - Bilbao a la playa de Deva.

Al parecer mediado el viaje, su hija Ángeles y algunos miembros más de la familia lo realizan desde la plataforma del vagón que ocupan. Cerca ya de un túnel de Zarauz, bien por una imprudencia de la joven, bien por un zarandeo motivado por una curva en la vía, o por otra causa, María de los Ángeles pierde el equilibrio y cae entre las ruedas del ferrocarril.

Inmeditamente se acciona la alarma del freno, pero cuando se intenta auxiliar a la joven, ya era cadáver a causa de los golpes recibidos, especialmente en la cabeza. En mayo del año anterior, María Ángeles, estudiante de Ciencias en la universidad de Zaragoza, había padecido una enfermedad de la que incluso da cuenta la prensa. Esta circunstancia provoca ciertos comentarios sobre otras posibles causas en la desgracia, sin que en ningún momento hubiese otro tipo de información.

La expectación ante la llegada de los restos mortales de María de los Ángeles, muy querida en la ciudad, era tan grande, que los Hué optan por hacer el traslado del féretro con su cadáver embalsamado de madrugada, para asegurarse de que en ese momento habría menor concentración de curiosos. La familia, profundamente religiosa, encargó durante años casi todas las misas que se decían en el altar del Carmen de la iglesia turolense de Santa Teresa.

Muchos años después, en 1978, su hijo Fernando, también ingeniero destinado en Zaragoza, debe afrontar la muerte de su esposa debido a un accidente de circulación como si los Hué hubiesen de pagar un tributo por su importante aportación a las comunicaciones terrestres.

Esta segunda muerte tendría como consecuencia que Fernando Hué Herrero meditase hacerse sacerdote, pues su ilusión a la largo de la vida había sido que uno de sus hijos lo fuese. Desde ese año al 3 de junio de 1983, Fernando se prepara y cuando tiene 68 de edad se ordena en Zaragoza. El nuevo sacerdote, viudo, padre de seis hijos y con once nietos, recibe las órdenes de manos del arzobispo de la diócesis, monseñor Elías Yanes, en el Seminario Diocesano.

Después de estudiar el Bachillerato había marchado a Madrid para estudiar la carrera de ingeniero de Caminos. El año 1939 ingresa en Zaragoza en la Confederación Hidrográfica del Ebro, donde ha trabajado su padre, como ingeniero jefe del Departamento de Infraestructura Hidráulica y Regadíos, y allí permanece hasta jubilarse en diciembre de 1981.

Desde los 18 años pertenece a la Acción Católica y en Zaragoza también desarrolla tareas apostólicas en la Escuela Propagandista de la AC. Ya viudo habla con el arzobispo de Zaragoza e inicia sus estudios de Filosofía y Teología. En junio de 1982 se ordena de ministerios y el 24 de octubre de ese mismo año recibe el diaconado. Como tal pudo bautizar a una nieta y dar la comunión a otras dos.

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El viaducto de Teruel para la carretera de Teruel-Sagunto está compuesto por un arco central de 79 metros de luz que es el mayor de España y cuatro arcos laterales de 14,40 metros de luz. Son todos los arcos contiguos, con armaduras  flexibles que exigieron costosas cimbras; en los arcos se empotran palizadas de 4 pilares que llegan a tener 18 metros de altura, cerca de los arranques.El tablero se apoya sobre estribos por medio de aparatos de dilatación iguales a los empleados en los arcos metálicos.La decoración de este viaducto, que enlaza dos barrios de Teruel, es elegante pero sobria. Es una obra que honra al autor de su proyecto, el ingeniero jefe Fernando Hué, que también inspeccionó su completa ejecución.
José Eugenio Ribera

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«La construcción del Viaducto fue la otra gran obra del periodo de la Dictadura, pero ésta sí que se concluyó, inaugurándose el 29 de octubre de 1929, 9 años después que hiciera el proyecto el ingeniero Fernando Hué y siendo alcalde Manuel García Delgado. La trascendencia  de esta construcción fue mayor que la de la Escalinata, pues el tráfi co de la carretera de Valencia ya no subiría por la empinada cuesta del Carrajete. Y permitió, sobre todo, que la ciudad sufriera una gran transformación al poder expandirse más allá del Viaducto, en la zona conocida como las Viñas de la Florida, terrenos que serían urbanizados y sobre ellos se construiría el primer Ensanche de Teruel»
José Serafín Aldecoa Calvo
 

PERIPECIA VITAL
1871 (8 de febrero). Nace en Chantada. 1895 Pasa su infancia en El Puerto de Santa María (Cádiz) 1890 Ingeniero de caminos, canales y puertos en Madrid 1898 Jefatura provincial de Obras Públicas de Teruel. 1900 Construye buena parte de las carreteras en el entorno e Albarracín, Maestrazgo turolense, Sierra de Gúdar y parte del Bajo Aragón. 1902 Se casa con Virginia Herrero Villarroya. 1915 Nace en Teruel su hijo Fernando. 1922 Hijo adoptivo de Teruel. 1925 Destinado al Canal de Aragón y Cataluña, que dirige en 1926. Se inician las obras del viaducto. 1926 Confederación Hidrográfica del Ebro. 1927 Muere al caer de un tren su hija Ángeles. 1929 (29 de octubre). Se inaugura el viaducto María Cristina de Teruel. 1932 Ingeniero jefe de la provincia de Zaragoza y consejero inspector del Cuerpo de Caminos, Canales y Puertos. 1934 Consejo de Caminos de la Junta Superior Consultiva de Obras Públicas. 1935 Inspector de la zona este de España (Cataluña, Valencia y Murcia) 1935 Fallece en Teruel. 1983 Su hijo Fernando se ordena sacerdote, viudo y con 68 años. 2009 Se renombra el viaducto María Cristina como Viaducto Fernando Hué de la Barrera.

 

Fernando Hué de la Barrera
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