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Clemente Díaz López

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Ferreira, el más destacado gaitero asturiano era de Negueira

Clemente Díaz, su verdadero nombre, era pastor y construía flautas antes de marchar a Ibias

El Progreso 07/08/2021

SE GANA EL apodo de Ferreira desde que se casa con Clara Murias Fernández, una muchacha de esa aldea asturiana, perteneciente al ayuntamiento y parroquia de San Antolín de Ibias, pero el gueiteiro Clemente Díaz López (Negueira de Muñiz, 1920), procede de Vilauxín en la misma vertiente del Eo, pero dentro de la provincia lucense. Por eso es gueiteiro y no gaiteiro.

Su encuentro con la música arranca en la infancia. Su familia se dedica al pastoreo de cabras y él se entretiene en la construcción de flautas, que hace sonar en progresión autodidacta. 

Con 12 años él mismo construye su primera gaita en compañía de su cuñado Manuel Villar y de un vecino dedicado a la elaboración de madreñas, sin embargo se deshace de ella en Zaragoza cuando en el 36 lo envían al frente de Teruel.

Hasta su muerte mantuvo otra que adquiere a su colega Juan de Uría tras la guerra y para la que él le realiza las payuelas. “Así toca como yo quiero. La tengo trucada”, decía. Uría también es quien le ayuda a perfeccionar su técnica.

Luego se une al tamborilero Amador de Cecos, también de Ibias, y juntos recorren las fiestas de las tres provincias limítrofes, Lugo, León y el occidente asturiano. Amador también toca la batería, los palillos y los bombos, por lo que “éramos como una orquesta”. 

De esa forma, al tener en un repertorio compuesto por temas asturianos tradicionales y canciones de actualidad, o sea música “pa lo suelto y lo agarrao”, salían muy bien de precio y los contrataban los ramistas. 

Ferreira fue uno de los más destacados instrumentistas de la zona, al lado de Luis da Rubia, Eduardo de casa Farruquín, Amador de Martín (Villares de Arriba), Benigno de Casa del Cachón, Luis y Manuel da Cunqueira (Fondodevilla), Belarmino de Taladrid, Manolo del Ferreiro (Luiña), Adolfín y Francisco de Adolfo (Buso), Olegario de Mourín (Villares de Abajo),   Venancio (Torga), Farrucón de Andeo y Francisco del Río, el Cesteiro de Villarmeirín.

Amador fue cabo de Tambores en el Regimiento de Oviedo y luego los dos tocaban a través de Radio Oviedo y Radio Asturias.  

El séptimo volumen de la colección “Fontes sonores de la música tradicional asturiana” está dedicado a él. Sus interpretaciones también pueden escucharse hoy en la Folkoteca galega.

Entre los temas que incluye el CD, está la Rumba d’Ibias, la Alborada de Veiga, una Xota aragonesa, Cachito mío y Espérame en el cielo, así como una entrevista con Clemente Díaz y un vídeo.

“A mis 87 años voy a convertirme en el músico asturiano que haya grabado con más edad. A ver si me va a llegar la fama ahora”, comenta esos días.

Clemente añora los tiempos idos: “Éramos ricos. Pobres en lo material, pero ricos porque los del pueblo nos querían. Tener una gaita era una riqueza y no nos costaba nada empezar una verbena y una juerga hasta el día siguiente”.

En 2009 se le concede el premio Terra Viva de la asociación cultural San Tirso del Eo por toda su trayectoria. Su candidatura fue propuesta por Luis Felipe Fernández García y avalada por la federación de asociaciones Navia-Eo. 

Aunque en todo momento se le consideró oriundo de Ferreira, como proclama su apodo, Clemente no olvidó que solo era primo-hermano de cuna, nacido apenas a unos metros de Asturias.

La última década de su vida reside en Lugo de la Llanera y fallece en febrero de 2015, a los 94 años. Le sobrevive su mujer y siete hijos de los ocho que tuvieron. Sus cuatro hermanos, Felisa, Carmen, Elvira y José Antonio ya habían muerto.

Clemente Díaz López
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