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Carlos Acevedo Pena

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Carlos Acevedo, las mejores palomas vuelan desde O Valadouro

Durante años un grupo de colombófilos consigue que Ferreira do Valadouro sea un referente nacional de esa actividad

El Progreso 23/12/2021

DESDE SU FUNDACIÓN en 1955 la Sociedad Colombófila Lucense se destaca enseguida entre las mejores de España y durante unos años los palomares lucenses lideran las clasificaciones nacionales.

El caso de Carlos Acevedo Pena (O Valadouro, 1920) fue singular, no solo por su dedicación a estas aves desde muy temprana edad _ a los siete años ya lo hace _, sino por inculcar en su hijo la misma afición y a la misma edad.

En los ránkings de los años sesenta, dentro de los cinco primeros clasificados suele aparece “el niño Carlitos Acevedo Alonso”, pues así se le cita. Es uno de los tres que tiene con María del Carmen Alonso Vilariño, hija a su vez del farmacéutico José Ramón Alonso Pérez. Los otros dos son María del Carmen y Pablo.

La iniciativa de la fundación social en Lugo hay que apuntársela a Emilio Díaz Arroyo y a Javier Pardo y Pardo, que será su primer presidente. A su lado, en labores directivas o competitivas, figuran muchos más, como son los hermanos Calvo López, Gonzalo y Manuel, Ramón Toba, Eusebio Díaz Arroyo, Gerardo Vázquez Armas, Jesús Celada, Manuel Lage, Melitón Pérez Deales, Casiano Calderón Ferreiro, Ángel Núñez Fariñas,  Vicente López Cedrón y Carlos Chas, sin olvidar el numeroso plantel de colombófilos que aporta también O Valadouro, como Isaac Pérez Salvatierra, José Villanueva y el suegro de nuestro personaje, José Ramón Alonso Pérez, entre otros.

La sociedad lucense, con su añadido de “Al servicio de Transmisiones del Ejército”, tendrá como presidente a Valentín Sexto Souto y al propio Carlos como vicepresidente. En menos de tres años pasa de los ocho socios iniciales al medio centenar. Entre ellos abundan las palomas portuguesas, francesas y  cruzadas.  

Ya decimos que Carlos se inicia muy pronto y su palomar se pone de ejemplo como el mejor de la provincia. También practica ciclismo y es el frecuente ganador de las pruebas locales.

Dedicado al comercio, forma parte de las distintas comisiones de fiestas de Ferreira y finalmente entra en el Ayuntamiento para ser primer teniente de alcalde de José María Guzmán Prieto cuando fallece, todavía muy joven, en 1968.

En buena medida, el éxito de Acevedo se fundamenta en la adquisición de animales pertenecientes al palomar tinerfeño de Ricardo Armas Baker, el colombófilo más importante en esos momentos, dentro y fuera de España, así como en el interés que Carlos pone para penetrar en el secreto de las palomas mensajeras, en el de sus mudas y en los entrenamientos que necesitan para ganar competiciones de velocidad o de resistencia.

En una competición de fondo, por ejemplo, las aves deben alcanzar los quinientos kilómetros para dar la talla. Son aves muy sacrificadas que siguen volando aunque estén heridas de muerte o exhaustas.

Él será campeón gallego en 1960, época en la que también gana diversos campeonatos españoles.

En 1961, dos palomas de la familia Acevedo Alonso consiguen los mejores registros de velocidad en un vuelo de 332 kilómetros entre Burgos y Ferreira do Valadouro que duró cuatro horas y veinte minutos. 

Cuando le entrevistan por sus éxitos procura recalcar la necesidad de que los cazadores no disparen contra estos animales, y si alguno cae en sus manos por agotamiento o heridas, que lo entregue en los puestos de la Guardia Civil, por el alto valor en el desempeño de acciones estratégicas.

Por ejemplo, participan en el éxito del desembarco de Normandía. Por eso, basta informar que una ha sido localizada para que un equipo se desplace a recogerla.

Carlos Acevedo Pena