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Amando Suárez Couto

Suárez Couto, en la proa de la pintura gallega

El ribadense es alumno de la mujer de Julián Besteiro y se casa con la sobrina de León Felipe  

El Progreso 12/07/2020

DESDE LA DÉCADA de los 20, Amando Suárez Couto (Ribadeo, 1894), ya aparece entre los mejores pintores gallegos del momento. Su paisano Clemente López Pasarón lo sitúa entonces con Bonome y Castelao al frente de la plástica  de Galicia. Artista racial le llama Correa Calderón. O pintor da raza, traducen al gallego.

Sus primeros estudios los realiza en el colegio de los Santos Reyes, de Madrid, a donde se ha trasladado la familia. Una de sus profesoras es Dolores Cebrián, esposa de Julián Besteiro. Después estudia en la Escuela de Artes e Industrias de Madrid para escapar de la enseñanza oficial de San Fernando. Se depura en el estudio de Marcelino Santamaría y en el Museo del Prado, antes de viajar por Europa.

Cuando lo conocemos, en 1971, recuerda así esos años: “El aprendizaje de mi pintura se realizó en mi primer viaje a París, para estudiar a los impresionistas”. Un viaje cuya primera parte, hasta Biarritz, la cubre en barco con un armador de Ribadeo.

Galicia es entonces su tema central: “Mi primera época la ocupa totalmente, ya que por este tiempo había mucho más sabor en romerías, fiestas”.

En 1923 ocurren dos acontecimientos importantes en la vida de Suárez Couto. Uno más importante que otro. Realiza su primera exposición individual en el Ateneo de Madrid y sufre un aparatoso accidente de tráfico. 

De la Exposición Fernando Bertrán destaca su parecido a Goya _ su autor favorito _ y entre sus cuadro cita El cura, Recogiendo algas, El marinero de Rinlo, Tarde de domingo, Miquelete, El cestero y La colegiala. Por el contrario, el crítico rechaza sus dibujos por estar “completamente pasados de moda”. Eran influencia de Penagos y Bujados.

En cuanto al accidente, viaja a Coruña en el ómnibus que conduce Antonio Nistal y a cinco km de Vilalba el autobús se estrella contra un árbol ocasionándole varias heridas. En 1915 ya había tenido otro accidente en Saavedra su hermano Enrique.

En 1919 participa en la  muestra de arte gallego de Buenos Aires; en el 24, la revista Ronsel lo presenta en Lugo y en el 29, acude a  la galería Bernheim-Jeune, de París.

Cuando expone en 1928 incluye una escena de boxeo, que González Catoyra interpreta como toda una lección de buena educación.

Se casa con Margarita Camino Andrés, sobrina del poeta León Felipe e hija del célebre psiquiatra Julio Camino Galicia, pionero del hipnotismo. En esa época explota una granja de pollos en Vicálvaro, que durante la guerra suministrará carne a Madrid gracias a un acuerdo con el PCE. Estos negocios con el bando de los perdedores le  ocasionarán problemas con el nuevo régimen.

Luego vendrá su actividad como publicitario de la Metro Goldwyn Mayer, hasta que en 1951 regresa a Ribadeo. Allí desarrolla una variopinta actividad cultural con sus hermanos, además de su trabajo de pintor. Es cofundador del CD Ribadeo  de la Biblioteca Popular Circulante. Colabora en revistas e ilustra libros, como Ribadeo antiguo, de Francisco Lanza. 

Pinta las gaiteiras, o meniñas, del grupo Saudade   que él mismo crea con muchachas de Ribadeo y que va a servir para levantar el monumento al gaiteiro en el alto de Santa Cruz. Hoy se encuentra en el Museo Provincial de Lugo. 

La temática le agrada. Preguntado en aquella ocasión por su cuadro favorito, responde: “Uno que pinté a los dieciocho años, era la polka punteada de la romería de Santa Cruz, me gustaba mucho ese cuadro y me sigue gustando”.

Otra de sus obras más conocidas son el retrato del Viejo Pancho a caballo, los ancianos del Asilo y la Tarde apacible que ilustra el cromo.

Amando Suárez Couto
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