Álvaro Rodríguez Eiras

Álvaro Rodríguez Eiras, el alcalde más joven de España

Otero Aenlle lo nombra para Meira cuando tiene 27 años, diez años antes de crear Aresa

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El Progreso 03/02/2022
 
LOS ORÍGENES DE Aresa hay que buscarlos en Meira, donde José Rodríguez Gato y su esposa Lucila Eiras González tienen un comercio que surte a los agricultores de diversos productos que necesitan. En él comienza a trabajar su hijo, Álvaro Rodríguez Eiras (Meira, 1932), cuando cumple los 18 años.

Había hecho el bachillerato en los Escolapios de Monforte y luego compagina el trabajo en el negocio familiar con la corresponsalía de banca.

De la mano de su pariente, el farmacéutico Federico González López, se inicia en la práctica del tiro al plato, y pronto van a ser dos de las principales escopetas de la provincia, con triunfos en las pruebas que se convocan, desde su debut en una tirada de A Fonsagrada.

En concreto, gana la primera competición de la  Fiesta Montera de Ancares (1962) y el trofeo Santa Isabel de Friol (1963), entre otros. Asimismo, formando el equipo lucense con José López Buide y Abelardo Pardo Santiago, se hace con el campeonato gallego de A Coruña en 1966.

Meira acoge también importantes tiradas que Federico y él se encargan de organizar durante las fiestas de la Ascensión.

En el medio de su época como tirador, el año 1959, el gobernador civil de Lugo, Enrique Otero Aenlle, lo nombra alcalde de Meira y como solo tiene 27 años, se convierte en el más joven de España.

Permanece un lustro en el cargo, hasta que en 1964 es sustituido por Mario Eibas González, cuando ya está casado con Carlota López Ferreiro.

Dos años más tarde va a sufrir un grave accidente automovilístico en el cruce de las que entonces eran las calles de General Franco y General Mola, y las rondas de los Caídos y de Castilla, dentro de la N-VI Madrid-Coruña.

Él sale de General Franco cuando el coche que conduce el sacerdote de Francos (Paradela), Rodrigo Mourenza Rodríguez, se lo lleva por delante. En el sanatorio Compostela se le aprecia fractura con hundimiento de la bóveda craneal, en la región parietal derecha, “con fisuras que irradian a bóveda y base de cráneo”.

Con la Iglesia hemos topado, pudo haber dicho entonces Álvaro, aunque las heridas eran tan graves que en ese momento lo único preocupante era salir con vida del trance, como así ocurre.

Es el prólogo para el cambio que va a dar a su vida con la creación de Aresa y su traslado a Lugo en 1971 a fin de consolidar el negocio desde la capital. La primera sede de la empresa se establece en la calle Montirón, pero apenas dos años después, la expansión de la firma obliga a un traslado hasta la cercana Avenida de Madrid, donde se construye la nave central.

Esos buenos resultados  conllevan que sea propuesto para encauzar la Confederación de Empresarios de Lugo (CEL) y así se convierte en su primer presidente, como también lo será como presidente fundador de la Confederación de Empresarios de Galicia. 
La CEL lo distingue con su Medalla de Oro, mientras el crecimiento de Aresa se materializa con la adquisición de una nave de 4.000 metros cuadrados en Rábade, que en una década debe ser duplicada.

Son los años de una famosa campaña publicitaria, la de “Ramón, o Fertimón!”, símbolo de su influencia en los medios agrícolas. Todo ello se culmina con la entrada en la dirección de la empresa de su sobrina Carlota López Pardo, así como la creación de los premios Aresa, que suponen un referente de prestigio en investigación, y de dos nuevas marcas, Todocampo y Cecoagro.

El tiro al plato cede paso al golf en sus aficiones, reservando como siempre una atenta mirada a los resultados del Real Madrid.

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