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Agustín Salvador Paz

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Agustín Salvador,  el músico lucense de Pontevedra

Participa en la presentación de un nuevo instrumento, la vocalina, invento de Severino Pérez

El Progreso 10/11/21

SU HERMANO JESÚS era empleado de Obras Públicas a las órdenes de Godofredo Álvarez-Cascos, el bisabuelo del ministro del PP y breve presidente asturiano con Foro Asturias. Su otro hermano, Antonio, oficial del Ejército, y él, Agustín Salvador Paz, (Lugo, 1843?), será músico de pies a cabeza en variadas disciplinas. 

Su salto a la fama sucede al sustituir a Montes como pianista del Círculo das Artes en 1865. No es mal comienzo. Luego, al frente del orfeón recorre Galicia para recoger premios y aplausos. Castro Freire, Montes, Gumersindo López Pardo y él recibirán homenajes de agradecimiento y estandartes bordados con intención de perpetuidad. 

Pero después de ser nombrado socio de mérito, la carrera musical de Agustín, muy intensa y dilatada, va a discurrir en Pontevedra, donde hará de todo. En 1882 es nombrado director del Orfeón Pontevedrés, cuando ya ocupa la plaza de pianista del Recreo de Artesanos en aquella capital.

Son años en los que la ciudad del Lérez se adorna con otros músicos de valía, como el violinista Manolo Quiroga, Isidro Puga, el también lucense Juan Serrano Marqués, Benigno López Sanmartín, Sánchez Manzano y naturalmente, Agustín Salvador.

Además de las instituciones citadas, el lucense va a estar al frente de casi todos los coros de la ciudad que intervienen en las fiestas de san Vicente Ferrer, San Roque, la Peregrina, el novenario de la Concepción y otras. También dirige la banda del Hospicio y el coro de la Casa de la Beneficencia.

A propuesta de Montero Ríos, en 1886 es nombrado caballero de Isabel la Católica.

Casado con Enriqueta Díaz Debén, la prensa informa de la suerte que le corresponde en un sorteo de la Lotería Nacional de 1901. El escritor Jesús Muruais, que juega el mismo número desde 1896, es uno de los que la reparten y la señora de Salvador se va a llevar a casa la bonita cifra de 5.000 pesetas. En ese momento, lo normal es que todos los agraciados aparezcan en el periódico con sus nombres, de modo que nadie se escapa.


En 1908 oposita y gana la cátedra de Música de las Escuelas Normales de Pontevedra. Él e Isolita González se hacen con las plazas masculina y femenina, pero también va a ser auxiliar temporero de las oficinas de Hacienda de Pontevedra el año 1909, y en el 1911, de Estadística.

Dentro de las múltiples actuaciones que lleva a cabo en Pontevedra, la más curiosa es sin duda el recital que organiza el inventor de Cotobade, Severino Pérez Vázquez, que ya había dado a conocer el primer sintetizador de voz del mundo, el Tecnefón, aunque muy limitado en sonidos pues solo se consiguen breves frases, como “mamá amasaba pan” y similares. La escasez de registros no le resta méritos de pionero.

Severino inventa también un piano y la vocalina, una fusión de flauta y ocarina que en 1899 se presenta mediante un concierto en el teatro pontevedrés.

Salvador acompaña al piano a Severino y su vocalina en dos piezas, la Aria di chiesa, de Alessandro Stradella y un duetino para vocalinas, con música de Navarrete, lo cual quiere decir que al menos ha construido dos, una de las cuales se conserva hoy en el Museo de Pontevedra.

En 1916 sufre un ataque al corazón y varias lesiones en la caída correspondiente. Es el prólogo a su muerte, que se produce dos años más tarde uno después de ver morir a su hija Rafaela, profesora numeraria de la Normal de Maestras de Lugo, después de ejercer en Sevilla y Córdoba. Entre los deudos figuran el médico José Lomas y Venancio Díaz Debén. 

Agustín Salvador Paz