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Rafael Amargo: "Soy un poquillo sinvergüenza, pero un poquillo nada más"

Rafael Amargo. EP
Rafael Amargo. EP

El bailaor Rafael Amargo mezcla flamenco y danza clásica en 'Dionisio', un nuevo espectáculo que presentará este sábado sobre el escenario del Gustavo Freire

Baila e interpreta un personaje que está diseñado para él. Rafael Amargo, fuerza de la naturaleza sobre los escenarios, llega el sábado al auditorio Gustavo Freire para ponerlo patas arriba.

Dionisio es un espectáculo en el que se mezcla la danza clásica con el flamenco.
En realidad, Dionisio dentro de la mitología griega era un personaje muy en segundo plano, pero que yo descubrí que era mágico y magnífico. Ha sido un trabajo de excavar dentro de un personaje que he tenido que hacerlo mucho más importante, que en realidad lo es porque inventó la cepa y el vino, vivió el primer caso de amor prohibido y luego inventó el teatro, la máscara. Decía que detrás de una máscara, cualquier persona podía ser la persona que quisiera ser, no su propio yo. Entonces con esa tontería acaba con el pueblo, se los tira a todos.

Ha dicho en alguna ocasión que se sentía identificado con la figura de Dionisio, que existían aspectos en común y que ha hecho muy suyo el personaje. ¿Por qué es así?
Resulta que esta obra la empecé a escribir con Francisco Ortuño, un dramaturgo y académico de la Real Academia, porque me decía que no había conocido a nadie más Dionisio que yo. Quien la ha continuado, quien ha reconfirmado toda esta dramaturgia haciéndola toda nueva es Rafael Moraira, que me decía lo mismo: "Todo esto lo he escrito pensando en ti". Los dos, Ortuño y Moraira, han hecho la obra como si yo fuera Dionisio.

Todo un honor.
Sin duda, pero me pasa que todavía no me doy cuenta de cómo me ve la gente desde fuera. He sido yo el que me he tenido que montar a mí mismo [risas], así que tengo los pilares de la casa un poco chungos.

¿Hace entonces una versión muy personal del mito de Dionisio?
Para darle de comer un poquito, lo he exagerado un poco. Si se acostaba con uno, pues yo con 20. Lo he elevado a la categoría de arte, porque tampoco voy a contar yo cómo soy. Es una ficción, porque cuando me aprendía los textos, cuando los leía, me sonaban muy cerca. Hay que darse cuenta que los dramaturgos lo han escrito pensando en mí, en lo que yo soy como ser humano, mi parte canalla, loca y gamberra.

¿En qué partes lo exagera?
En la orgía y en la bacanal que hay, por ejemplo, que hay muchísima gente y está toda como muy correcta. Luego cuando Ariadna le pide a Teseo que le ayude a surcar los mares también hago una cosa como muy histriónica. Cuando tú quieres contar una cosa y te da un poco de respeto porque lo sientes cerca, lo sueles llevar a la miseria o a la riqueza, o a la comedia o al drama, pero no lo dejas en el medio porque es de ti de quien hablas. La obra va sobre Apolo y Dionisio, sobre los apolíneos y los dionisíacos, es decir, la geometría, las líneas, lo correcto, todos los días madrugar; y el otro, que era un golfo. A mí me ha tocado el golfo, como te puedes imaginar.

Dijo hace tiempo en una entrevista que es un adicto al amor. ¿Es también un adicto a la danza, al arte?
Yo nací bailando, me acosté bailando. Nací sietemesino, salí de mi madre por ahí... ¡pam, bailando siete meses! Tenía unas ganas de comerme el mundo... más que adicto al baile me siento un ‘bailarongongon’ muy ‘gozarongongon’, soy muy ‘gozarón’ yo, me gusta mucho la vida a mí, soy un poquillo sinvergüenza, pero un poquillo nada más.

¿Qué le aporta el baile?
A mí me el baile me aporta como la pulsación del corazón, me aporta una calidad que vida que menos mal que bailo, porque me gusta el deporte pero me cuesta. Mi vida es un bailar continuo, ¡ya tienes el titular! [Risas]

Hace poco le dieron la Medalla de Andalucía y es uno de los artistas más premiados de la actualidad. ¿Eso añade más presión sobre un escenario o le motiva?
Qué premios ni qué premios, ¡que me den cheques ya! ¡Un cheque grande! Muchas veces me dan las cosas y no sé si es para abrir la veda, para que yo me equivoque el primero o no sé. El más joven de España en recibir la Medalla de Oro al Mérito de las Bellas Artes, el único flamenco en ganar una medalla olímpica —plata con el equipo de gimnasia rítmica en las Juegos Olímpicos de Río de Janeiro de 2016—, Medalla de Andalucía, una calle en mi pueblo... ¡es que me lo han dado todo de golpe, chiquillo!

¿Pero contento o no con tanto reconocimiento?
Sí, claro, ¡pero más contento me hubiera quedado si me hubieran dado millones! ¡Tanto premio y se me cae la casquería, coño!

¿Hay diferencias entre el Rafael Amargo que deslumbra sobre los escenarios y el Rafael Amargo que sale en los programas de televisión? ¿Hay parte de teatro?
Pues mira, sí, tengo una parte que la gente se confunde mucho conmigo, porque soy un tío enrollado y se han formado un prejuicio conmigo. ¡La gente que no tiene filtro y va con la verdad por delante da mucho coraje! ¡La gente es muy embustera! Y yo soy muy ‘echao p’alante’ y entonces doy coraje. A la gente le doy corajillo. Pero cuando yo me paro, cuando me siento en el balcón de la memoria, digo: "¡Qué lástima, por dios!". Nada más que por rendición me acaban queriendo. Con lo bonito que es el mundo, cómo va alguien a odiar a nadie, ¡por el amor de dios!

También dijo que era un desastre maravilloso.
Eso lo sigo diciendo. No tengo ni reloj, yo llego a los sitios y me pongo a funcionar. Soy un poco desastre porque si no, me tendría que hacer ermitaño y me iría a vivir al campo. Soy muy urbanita y a veces el ritmo de la ciudad va ‘pacá’ y yo voy ‘pallá’. Entonces, ¡tutti frutti!

Ha tenido estos días una reunión con Movistar. ¿Se viene un algún proyecto interesante?
Pues tú qué crees, ¿que voy a montar una tienda de teléfonos? [Risas]. Ahí estamos, me encantaría volver a la televisión, porque nunca he trabajado con regularidad en un programa como conductor, como sí he hecho en Italia, en Francia y en México, programas muy interesantes. Aquí en España solo puedes hacer una cosa, ¡como hagas otra eres un intruso! En América, canta, baila, no te la pierdas, ¡interpreta niña!, te dan la oportunidad. ¿Aquí? Vas a hacer un cásting de actor y acabas en el bar con el director.

Vamos, que lo que quiere usted es presentar un programa.
¡Con lo bien que se me da! Pero te ven que has hecho un carrerón, y que en una cosa eres ya como un mito y entonces no quieren estropearlo. En este país no puedes grabar un disco y ser actriz. O eres actriz o eres presentadora. ¿Por qué no puede? Pero te encasillan, te ponen en un sitio y de ahí no te mueven. Pero bueno, a ver si sale este programa de televisión, ¡pero también tengo una película! ¡Un peliculón!

¿Qué película?
¡En Bollywood y protagonista! En diciembre la grabo, una película sobre la conquista de la India por parte de los portugueses. Aunque creo que no te lo podía decir... pero es que es verdad, vamos. Pero tú dilo, que no pasa nada. Ahora que se me ha escapado no vamos a tirar para atrás, ¡Para atrás nunca! ¡Siempre para adelante! ¡Bollywood!

¿Se considera un mito del baile?
Un mito por dios...¡me considero Dionisio, dios de la mitología griega! Pero como Rafael Amargo, un humano muy apañado.

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