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La Xunta alerta de que no tolerará casos como el de la residencia de Fonsagrada

Política Social cerró el centro por su deplorable atención a los ancianos y trasladó a los 29 residentes a un ala sin usar del Hula, a la espera de reubicarlos en otros centros de la tercera edad

La conselleira de Política Social, Fabiola García, afirmó este jueves que la Xunta de Galicia "no va a admitir" situaciones como las vividas por los ancianos que estaban en la residencia privada de la tercera edad Vivienda Comunitaria Burón I y II de A Pobra de Burón, en A Fonsagrada, y que se "actuará con toda contundencia" por parte del gobierno gallego ante "cualquier irregularidad".

"Recibimos un aviso de los servicios sociales e inmediatamente acudió la inspección de la Xunta. Llamamos a la Guardia Civil y decidimos trasladar a todos los residentes al hospital público de Lugo para que se les hiciese un chequeo completo”, informó la conselleira, además de avisar “a los familiares" y a la "Fiscalía".

García aseguró que "la Xunta no va a admitir esto de ninguna manera", porque las personas mayores se merecen "los mejores cuidados”, por sus “seres queridos", pero también por los trabajadores de las residencias que "hacen un trabajo magnífico y no se merecen que su imagen se vea dañada".

"Una cosa es que entre un virus" en unas instalaciones dedicadas al cuidado de personas mayores, dijo Fabiola García en referencia al Covid-19, "y otra cosa es que en una residencia no se esté atendiendo a los mayores con la dignidad que se merecen".

Recordó que la obligación de "tratar a los mayores con todo el cariño y el cuidado que se merecen", por lo que "no podemos ni vamos a permitir casos como este. Se actuará con toda contundencia ante cualquier irregularidad", zanjó.

CIERRE. La Consellería de Política Social procedió este miércoles al cierre de la residencia a raíz de una denuncia sobre las deplorables condiciones en las que vivían los 29 internos. Los ancianos fueron trasladados a un ala sin utilizar del hospital Lucus Augusti, donde permanecerán antes de ser recolocados en otros centros.

El departamento autonómico tomó la decisión de clausurar las instalaciones después de que la Inspección de Servizos Sociais recibiese el martes un informe del Concello de A Fonsagrada que alertaba del inadecuado funcionamiento de estas viviendas comunitarias. El origen de este caso está en una denuncia anónima, en la que se aportaban imágenes sobre el funcionamiento e la residencia. Varios ancianos estaban atados a la cama y algún enfermo tenía llagas.

Los inspectores se personaron este miércoles en A Pobra de Burón y permanecieron varias horas en los edificios, acompañados de los agentes de la Guardia Civil, que les prestaron apoyo y levantaron un atestado. Otra de las irregularidades detectadas fue el número excesivo de internos. La residencia estaba autorizada para 23 personas, pero acogía a 29.

El objetivo del cierre y del traslado de los usuarios es "garantir a súa saúde e procurar que gocen da atención e dos coidados sociosanitarios que necesitan", según fuentes de Política Social. "Trátase dunha primeira fase do proceso antes de decidir onde se reubican, en consenso coas familias", agregó un portavoz de la consellería.

La Xunta remitió un informe a la Fiscalía sobre los hechos "constatados" por sus inspectores por si fueran constitutivos de delito penal. Si es así, el fiscal los trasladará al juzgado, algo que estimaban como probable fuentes consultadas por este periódico.

Las trabajadoras de estas viviendas comunitarias, ubicadas en la avenida Lenin de A Pobra de Burón, permanecieron en las instalaciones. Su propietaria estaba ilocalizable.

EN EL HULA. Los ancianos quedaron albergados en la noche de este miércoles en una planta vacía del hospital Lucus Augusti, donde permanecerán como si estuviesen en una residencia. Llegaron en una caravana de ambulancias, tras ser evacuados a última hora de la tarde. La caravana partió una vez que se comprobó que todos dieron negativo en las pruebas de coronavirus. Un equipo sanitario se desplazó por la mañana desde el Hula hasta A Pobra de Burón para hacerles el test.

Una de las ambulancias en las que fueron evacuados los ancianos. EP

Algunos residentes compartieron vehículos, y otros iban encamados y solos, dependiendo de su estado. Si se registrase algún positivo habría que aplicar un protocolo de traslado especial, en régimen de aislamiento.

Uno de los residentes llegó antes al hospital porque el médico del Punto de Atención Continuada fonsagradino, que hizo el martes una valoración inicial de estos residentes, concluyó que necesitaba asistencia hospitalaria por un problema en una pierna. Este jueves se le hará una valoración geriátrica al resto para comprobar su estado de salud. En caso de que alguno lo necesite se procederá a su ingreso en el Hula.

Estos mayores se encuentran en una unidad de hospitalización que no se utilizó nunca hasta ahora y que estaba habilitada para poder ingresar allí a pacientes con Covid-19. Esta área será gestionada como un recurso sociosanitario, de forma que contará con la asistencia de personal del Sergas, enfermeras y auxiliares, pero en menor número que una unidad de hospitalización. Los ancianos no están ingresados en el hospital, sino que permanecerán en él hasta poder ser trasladados a otra residencia, algo que se calcula que no ocurrirá hasta después de Semana Santa, como mínimo.

A la llegada de los residentes se estableció un circuito de entrada específico para llevarles con rapidez desde la ambulancia a su habitación, sin pasar por el servicio de Urgencias.

La Xunta alerta de que no tolerará casos como el de la residencia...