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Un puente entre Os Ancares y Japón

Eriko Kurashita.EP
Eriko Kurashita.EP

La bloguera japonesa Eriko Kurashita pasó varios días en Cervantes para conocer la forma de vida del rural gallego. La cultura y hospitalidad de la gente la enamoraron tanto que se propone ser la embajadora de la comarca en su país. Difundirá su visita en las redes y ofrecerá entrevistas en medios locales para promocionar la zona.

LA MAGIA que esconde el paraíso natural de Os Ancares engancha a los visitantes. La pureza del entorno, las estampas paisajísticas idílicas o la infinidad de rincones de ensueño dejan huella. Toda esta magia llegará ahora muy lejos, nada menos que al país del sol naciente gracias a la bloguera japonesa Eriko Kurashita, que tras una semana empapándose de la cultura de la zona se quedó totalmente prendada.

El periplo de esta intrépida joven nipona, que ha visitado decenas de países y tiene más de 30.000 seguidores en redes sociales, arrancó hace poco más de una semana en el marco de un proyecto con motivo del 150 aniversario de las relaciones diplomáticas entre Japón y España. Eriko, que había conocido en días previos otras regiones de la Península como Cataluña o Andalucía, se estableció en la parroquia cervantega de Doiras para descubrir «la Galicia más rural», como ella misma define. Allí, se instaló en casa de Oliva Vilela y Eduardo González, que la acogieron como una más de la familia y enseguida entablaron lazos difíciles de romper .

IMPRESIONES «No sabía que existía la vida en el rural. Me asombra que la gente sea como una gran familia pese a la dispersión geográfica»

Lo primero que sorprendió a la nipona fue la belleza del paisaje y su dispersión geográfica. Para una habitante de una de las principales potencias mundiales era difícil de imaginar la pervivencia de pueblos con un solo vecino. «No tenía ni idea que existía la vida en el medio rural, me ha impresionado ver lo dura que es y que la gente sea capaz de ser autosuficiente», comenta.

Su llegada generó gran revuelo y fue enriquecedora en ambos sentidos. Los cervantegos se interesaron por sus costumbres, al mismo tiempo que la ayudaron a impregnarse de la esencia del entorno. A Eriko le llamó la intención la personalidad de la gente, «muy reservada al principio, pero con un gran corazón. Una vez que los conoces son amigables y te acogen como a uno más», recalca.

DIFUSIÓN «Quiero que en mi país sepan que España no es solo flamenco y paella. Hay rincones únicos y tan bellos como Os Ancares»

La joven pasó largas horas conversando con la gente, empapándose de su cultura y recorrió de norte a su la comarca filmando todo su periplo. Se calentó al lado de una lareira, bebió vino en bodegas de Negueira de Muñiz, probó los embutidos de Navia de Suarna y se quedó maravillada con el pulpo en la feria de Pedrafita do Cebreiro. «En Japón comemos mucho pulpo, pero ninguno tan rico como este», exclamó la joven. Conoció además el patrimonio de la zona: recorrió el castro de Santa María, el castillo de Doiras y se quedó sin palabras al descubrir las belleza de las pallozas. «Nunca había visto una construcción tan hermosa», dijo.

En su inagotable recorrido contó con la colaboración de la agrupación local Territorio Verde y la Federación de Asociacións Galegas de Catalunya. Todo para Eriko era novedoso. «La vida de aquí no tiene nada que ver con otras culturas, y mucho menos con la mía. Hasta el ritmo de la vida es distinto. En Japón todo es apresurado y cada uno hace su vida de forma solitaria. Aquí son más sosegados y pese a la gran dispersión geográfica son una gran familia. Colaboran para hacer todo tipo de labores juntos y eso es admirable», indicó la nipona.

ACTIVIDADES. Pese a su corta visita Eriko se enamoró perdidamente de Os Ancares. El momento de la despedida fue muy duro y Doiras se convirtió en un mar de lágrimas. «Aquí he encontrado a mi mamá gallega», explicaba la joven refiriéndose a Oliva. No obstante, su viaje no será en vano, pues se propone ser un puente entre su país y la comarca. Pese a los más de 11.000 kilómetros que separan ambas culturas ejercerá como embajadora para acercar Os Ancares a su tierra. Impartirá conferencias en las universidades, entrevistas en medios de comunicación locales, publicará su periplo en su canal de Youtube y en su blog y se plantea incluso montar un negocio vinculado a la comarca. «Quiero que en mi país sepan que España no es solo flamenco y paella. Hay diversidad, rincones únicos y tan bellos como Os Ancares», remarca Eriko, que promete que en cuanto pueda regresará.

Eriko se empapó de cultura gallega
Eriko aprovechó su estancia en Os Ancares para conocer toda Galicia. Así, se desplazó hasta Vilagarcía de Arousa para empaparse de la tradición marinera. Conoció Santiago Compostela, donde se animó a bailar una muiñeira luciendo el traje folclórico, y visitó el programa ‘Luar’ de la TVG.

 

Un puente entre Os Ancares y Japón
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