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"Solo nos dio tiempo a sacar a dos de los niños de su habitación en llamas"

Isabela Dasilva y Kelly Alves y el dibujo del incendio hecho por el pequeño Omar. VICTORIA RODRíGUEZ
Isabela Dasilva y Kelly Alves y el dibujo del incendio hecho por el pequeño Omar. VICTORIA RODRíGUEZ
Los afectados por el incendio de Baralla huyeron del fuego en pijama sin ninguna pertenencia

"Todo fue muy rápido. No nos dio tiempo a nada. Solo pudimos sacar a los dos hermanos que dormían en la habitación donde se inició el incendio. Estaban bloqueados por el pánico y podrían haber muerto allí". Así resume Kelly Alves la terrorífica experiencia vivida en el incendio de la vieja casa de A Revolta, en la parroquia de Penarrubia (Baralla), donde residía con otras cinco personas.

La tragedia se desató a las cinco de la madrugada del domingo. La voracidad de las llamas arrasó el inmueble en poco más de diez minutos. Los tres adultos y los tres menores alojados en el inmueble lo perdieron absolutamente todo. "Una vez fuera no podías pensar en ir por el móvil o por el bolso, pues lo más probable es que no volvieses", agrega Isabela Dasilva, madre de los tres menores, que convivía con Kelly y con la pareja de esta, José Luis Pérez.

Ambas suponen que el fuego comenzó en la estufa eléctrica enchufada en la habitación de los hermanos, de 8 y 9 años. La benjamín de la familia dormía en otra estancia. "Al oír los gritos de los chavales, entré allí y la cama estaba ardiendo. Mi pareja cogió una manta y la echó sobre el lecho para que nosotras pudiésemos sacar en brazos a los pequeños, que estaban al lado contrario de la puerta y, al ser una habitación pequeña, solo nos quedaba un pequeño hueco para salir con ellos sin quemarnos", explica Kelly.

Kelly Alves: "Los niños gritaban. Estábamos muy alterados cuando llamamos al 112 desde un viejo teléfono, casi inservible"

"José Luis fue nuestro superhéroe. Gracias a él, a su idea de coger la manta, salvamos a mis hijos", subraya Isabela. De paso recogieron a la pequeña y escaparon todos en pijama o camisón al exterior, presos del nerviosismo.

La instalación eléctrica era antigua y saltaba con frecuencia, "pero no nos podíamos imaginar lo que sucedió. Con el susto que llevamos hubiera sido mejor pasar frío. Fue tremendo", afirma Kelly.

Un viejo teléfono que estaba en el bajo de la casa, casi inservible, les permitió llamar al 112. "Solo valía para avisar a emergencias y se oía muy mal. La telefonista a apenas nos entendía. Los niños gritaban. Estábamos todos muy alterados, en estado de shock", recalca Alves.

El alcalde: "Cubrir as súas necesidades básicas era unha prioridade"

Otra de sus urgencias fue liberar a las tres cabras que guardaban en el establo anexo a la casa y soltar a los perros. Kelly Alves, que también tiene un gato, regresó al día siguiente para ver a los animales y lo poco que quedaba del inmueble donde vivían de alquiler. "Todo se vino abajo. Solo estaban en pie las paredes", dice. Los bomberos de Sarria trabajaron en la extinción del fuego desde las 6.15 hasta cerca de las nueve de la mañana.

Agentes de la Guardia Civil, que fueron los primeros en llegar, se encargaron de tranquilizarlos. "Nos trataron de maravilla. Les estamos muy agradecidos tanto a ellos, como al alcalde de Baralla, que se volcó con nosotros desde el principio, para conseguirnos ropa y artículos de primera necesidad", indica Isabela Dasilva.

SIN DOCUMENTOS. Ni los 600 euros que tenían en metálico, ni la documentación, ni la ropa, ni los útiles de cocina, ni el material escolar, ni las llaves del coche. "No nos quedó nada", lamenta la madre de los pequeños.

Isabela Dasilva "Si José Luis no coge una manta para protegernos del fuego de la cama, no seríamos capaces de sacar a los pequeños"

Las dos mujeres, de nacionalidad brasileña, tendrán que tramitar sus papeles en el consulado de su país en Madrid. José Luis Pérez lo tendrá más fácil. Es natural de Meis, en Pontevedra. Fue él quien alquiló la casa de Penarrubia, hace un año. Poco después llegó Kelly. Isabel Dasilva reside allí desde hace tres meses, tras sufrir un accidente, al ofrecerle ayuda a su amiga para cuidar a sus tres hijos.

Los seis afectados se albergan temporalmente en la residencia Lugh-2, tras un breve paso por el hospital Lucus Augusti para una revisión. Pese a los momentos de terror, los tres niños daban ayer muestras de su espíritu vivaz y alegre. Uno de ellos, Omar, hizo un bello y cándido dibujo de la casa y del fuego, bajo la luna y las estrellas. En apariencia están recuperados del susto.

La ONG de la iglesia les pagará el alquiler de un piso y les dará ropa y alimentos

La situación resulta especialmente difícil para esta gente sin lazos familiares en Baralla y sin trabajo. Encontrar un piso de alquiler, con la ayuda de Cáritas, y escolarizar de nuevo a los niños, en caso de quedarse en la ciudad, son ahora sus principales preocupaciones.

José Luis, que escribe narraciones y poemarios con el pseudónimo Luisiño Pérez, editó durante la pandemia el libro Entre todos, publicado con fines solidarios, según Kelly Alves, "pero somos ahora nosotros quienes necesitamos ayuda", añade. Les hablaron sobre la posibilidad de abrirles una cuenta bancaria para recaudar fondos, "lo que podría ser un alivio". Al menos se sienten respaldadas por el Concello barallés y por Cáritas.

"Solo nos dio tiempo a sacar a dos de los niños de su habitación en...
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