Los dueños originales reclaman la vivienda de Negueira ocupada hace 15 años por dos gemelos

Enrique Barcia nació en esa casa, la única edificación que sobrevivió a la construcción del embalse ► Relata que ahora ve indignado cómo esos dos hombres quieren la propiedad, aunque reconoce que perdió las escrituras
Las dos casas, parte de la misma propiedad en disputa. AEP
photo_camera Las dos casas, parte de la misma propiedad en disputa. AEP

Enrique Barcia Soto enseña su DNI y señala en él su lugar de nacimiento, Barcela. Hace unos días, este mismo periódico recogía un reportaje según el cual dos hermanos se proclamaban herederos de la única casa de esa aldea de Negueira de Muñiz. "Es la casa de mi familia, yo nací allí", comenta Barcia.

Leer esa crónica en el periódico fue la gota que colmó el vaso de una historia que encadena un desarraigo tras otro. Por eso quiere ver también publicadas otras palabras, que cuenten la versión de su familia, mientras ultima los trámites para certificar la propiedad de esa casa.

Él, según cuenta, nació en esa edificación en el año 1960, el último de siete hermanos. Poco tiempo viviría en esa aldea. Esa última casa de Barcela fue la única que sobrevivió a la construcción del embalse de Grandas de Salime, pero en aquel momento quedó incomunicada por las aguas. Como a tantos otros vecinos de la zona, el plan franquista "de Colonización de la Tierra Llana" los convirtió en "colonos" en la comarca de Terra Chá, en el caso de su familia, en Veiga de Pumar.

"Mi padre murió de un infarto el día que teníamos todo previsto para marchar de Barcela, con 52 años. Siempre supimos y dijimos que fue de la pena por dejar la casa. Imagínate, toda una familia, con tan solo dos vacas, tener que marchar a un lugar que no conocían de nada. Por eso ahora ver que otros dicen que es suya me parte por dentro", comenta Barcia. "De hecho, mi padre está enterrado allí, en Negueira de Muñiz, al igual que un hermano que murió de niño", añade.

Enrique Barcia Soto, con la documentación de la propiedad. XESÚS PONTE
Enrique Barcia Soto, con la documentación de la propiedad. XESÚS PONTE

Ni su padre ni su madre, que murió una década más tarde, hicieron testamento. Las escrituras de la casa, cuenta Barcia, se perdieron. Toda la familia emigró a distintos lugares. El más cercano, A Coruña, donde vive una de sus hermanas -en Barcelona viven otras tres-. El más lejano, Venezuela, donde acaba de morir otra. A Enrique el trabajo también lo llevó a distintos lugares del mundo, desde los 14 años, cuando empezó a trabajar en el puerto coruñés. "La vida no fue fácil", matiza. En ese contexto, hace 15 años, dos catalanes, hermanos gemelos, ocuparon esa última casa de Barcela. La gravedad del asunto, para Barcia, es que ahora reclaman su propiedad. "Siempre supimos que teníamos que arreglar los papeles, pero lo fuimos dejando pasar. Para nosotros fue traumático tener que dejar ese lugar", comenta.

Conflictos

Raúl y Adolfo Graña -nombres de los dos hermanos que ocuparon la casa- contaban el pasado domingo que su abuela había vivido en esa aldea y fundamentan su derecho a la propiedad en unas escrituras forales que habrían encontrado en el desván de su casa de Barcelona. Sin embargo, esa propiedad no fue probada por la Audiencia Provincial de Lugo en el año 2021. En aquel momento los hermanos llegaron a los tribunales por otro conflicto que había tenido lugar en el año 2013, y que fue ajeno por completo a la familia que reclama la propiedad. Varios vecinos se les habían presentado en la casa, con palos y piedras con las que apedrearon las ventanas.

Lo más grave fue que prendieron fuego a unas pacas de paja, que provocaron que las llamas se propagasen por el inmueble. Siete de esos vecinos fueron condenados a tres meses de prisión por un delito de incendio y daños en una vivienda. A su vez, acusaban a los gemelos de causar constantes problemas en la zona. En aquel juicio, los hermanos reconocieron la ocupación de la vivienda y las hermanas de Enrique Barcia aseguraban haber pagado el Impuesto sobre Bienes Inmuebles (Ibi). También autorizaron la vía que lleva a Ernes, que pasa por sus fincas. Sin embargo, no se llegó a probar la propiedad.

A día de hoy, Enrique Barcia y sus hermanas ya hicieron la declaración de herederos. Tras la muerte de la que vivía en Venezuela están esperando un poder de las sobrinas para acabar de poner todo en orden. Barcia muestra documentos, y la razón que está con ellos. "No hay derecho", indica.

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