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La vuelta a la rutina y a la huerta

La terraza del bar O Piñeiral, en A Fonsagrada, con sus primeros clientes, entre ellos el alcalde del municipio. EP
La terraza del bar O Piñeiral, en A Fonsagrada, con sus primeros clientes, entre ellos el alcalde del municipio. EP
Muchos vecinos de A Montaña que viven en la capital lucense volvieron a sus aldeas para abrir sus casas y cuidar sus cultivos. Con suerte, de camino tomaron un café en una terraza

No hacía falta sufrir ninguna pandemia para saber que los bares y las huertas son los sitios más queridos; los primeros para casi todo el mundo y los segundos para quienes tienen la suerte o se la han ganado. Para muchos no se hizo esperar el ansiado reencuentro, y este lunes fueron varias las personas que se desplazaron desde Lugo a A Montaña para cuidar de sus casas, de sus tierras, de sus fincas, de las que estuvieron separados hasta ahora.

En A Fonsagrada, el acontecimiento del día fue la apertura de la terraza del bar O Piñeiral, a dos escasos kilómetros de la capital municipal. Quienes se acercaron hasta la villa fonsagradina, tuvieron así la suerte de poder parar de camino. Y los que no, fueron a propósito. Carlos López, el regidor, se tomó allí un descanso de todo lo que sigue preparando para que este martes abra el museo comarcal o la biblioteca, que lucirá un aspecto renovado tras el confinamiento, y después de que este lunes los comercios abriesen sus puertas.

“O sábado teremos mercado de legumes e hortalizas para a horta”, comentó. Los mercados de textil y otros productos para casa todavía no están permitidos y tendrán que esperar, pero los vecinos ya podrán acompañar esa visita al huerto de todas las hortalizas que quieran plantar y de un café con leche por el camino. La terraza amplia de O Piñeiral, en pleno Camino Primitivo, permitió mantener sin problemas las distancias físicas recomendadas para prevenir la expansión del virus. “Non tivemos ningún caso e cómpre seguir facendo as cousas ben”, matizaba el regidor. El café o la cerveza fueron ese primer paso a la ‘nueva normalidad’ para muchos fonsagradinos.

VUELVEN LAS FERIAS. O Cádavo vuelve este martes a celebrar su tradicional feria después de dos meses de parón. Los vecinos están expectantes, con ganas de disfrutar de este evento tan querido, pero al mismo tiempo sabiendo que tendrán que tomar precauciones que lo convertirán, por el momento, en una celebración distinta.

Las calles de Becerreá también registraron una mayor afluencia durante el primer día de la nueva fase

El municipio fijó para el 25 de mayo la apertura de los establecimientos hosteleros, después de la reunión mantenida entre la asociación que representa este coletivo y el gobierno municipal.

Aunque la ausencia de algún bar abierto se dejó notar en el municipio, el comercio funcionó con total normalidad en la capitalidad y los vecinos se preparan para la jornada de este martes.

BECERREÁ Y BARALLA. Las calles de Becerreá también registraron una mayor afluencia durante el primer día de la nueva fase, con varias terrazas abiertas en la villa. Incluso llegó a haber alguna aglomeración, tanto en los espacios públicos como en el supermercado, al que acuden normalmente vecinos de otros concellos limítrofes a hacer la compra. Los espacios municipales, como la biblioteca o la casa de la cultura, seguirán cerrados, según indicó este lunes el regidor, Manuel Martínez.

Las terrazas de Baralla abrieron también sus puertas en la jornada de este lunes. “Parece que hai máis vida”, manifestó el alcalde, Miguel González, que destacó el buen comportamiento de los vecinos.

En este municipio no abrió ningún establecimento, bien por no tener terrazas preparadas o porque la metereología siempre es un poco más rigurosa en la zona

SIN PEREGRINOS. El alcalde de Pedrafita do Cebreiro, José Luis Raposo, volvió a pasar este lunes por O Cebreiro y a verlo, de nuevo, vacío, en una estampa que no se conocía desde comienzos de los 80. “Non vin ningún coche alí, o que esperta moita tristeza”, comentó.

En este municipio no abrió ningún establecimento, bien por no tener terrazas preparadas o porque la metereología siempre es un poco más rigurosa en la zona. El regidor no deja de pensar, sin embargo, en cómo volver a la normalidad sin que eso suponga un riesgo para los vecinos, o en cuánto tardará el Camino Francés en dejar su huella en el municipio. “Estamos pensando como celebrar as vindeiras feiras, en como poderemos ofrecer polbo para comer... pero sobre todo, neste momento, en buscar o xeito de que a ninguén lle falte traballo”, destacó. Esa es la normalidad a la que todos quieren volver.

La vuelta a la rutina y a la huerta
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