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Los gratos recuerdos ancareses de Alfonso Rueda

Gómez y Rueda se saludan en un acto en la sede de la Xunta en Santiago para abordar temas municipales. ARCHIVO
Gómez y Rueda se saludan en un acto en la sede de la Xunta en Santiago para abordar temas municipales. ARCHIVO
Uno de los primeros destinos como secretario interventor del nuevo presidente de la Xunta fue Cervantes, a mediados de los 90. Pese a su diferencia de edad e ideología, entabló una gran amistad con el histórico regidor Manuel Belón.

A mediados de la década de los 90 un jovencísimo Alfonso Rueda Valenzuela llegaba a Cervantes en uno de sus primeros destinos laborales. Lo hacía como secretario interventor de un Ayuntamiento que dirigía un regidor histórico en la provincia, Manuel Belón. Cuando accedió por primera vez a la alcaldía en 1963 todavía faltaban cinco años para que naciese el futuro presidente de la Xunta.

Pero las amistades no entienden de edades ni ideologías y entre el veterano político, que por aquel entonces ya militaba en las filas socialistas, y el joven secretario, cuyo bagaje político se limitaba en aquellos años a la presidencia de Nuevas Generaciones del PP de Pontevedra, pronto nació un vínculo de cariño y respeto mutuo que ya nunca se rompió y que se mantuvo firme hasta el fallecimiento de Belón, en mayo del pasado año.

En cualquier caso, Manuel Belón había dejado la alcaldía mucho antes, concretamente en el año 2007, cuando cedió el bastón de mando al actual regidor, el también socialista Benigno Gómez Tadín. "Cando Rueda chegou de secretario ao Concello eu era tenente de alcalde", rememora el actual regidor, que señala que, aunque el paso del nuevo presidente de la Xunta por el municipio fue corta, "deixou unha gran pegada e sempre se mostrou como unha persoa moi próxima e afable".

El alcalde cervantego también señala que, independientemente de la gran amistad que hubo entre Rueda y Belón, al que se dirigía como "o meu alcalde", el nuevo presidente gallego también siempre se sintió muy receptivo y unido a un municipio que visitó en múltiples ocasiones ya como vicepresidente de la Xunta. "A verdade é que sempre escoitou as nosas demandas e na medida das súas posibilidades penso que nos axudou en todo o que puido", explica Benigno Gómez que, entre risas, añade que "agora que manda máis espero que o siga facendo".

Benigno Gómez Tadín: "Rueda deixou no concello unha gran pegada e sempre se mostrou como unha persoa moi próxima e afable"

Poco tiempo después de su llegada a Cervantes y tras ejercer como secretario interventor en los ayuntamientos de A Cañiza y Cambados, Rueda era nombrado director xeral de Administración Local, iniciando así una carrera política "que xa se lle vía que era a súa gran paixón", reconoce el regidor.

COMIDAS CON BELÓN. En esa percepción de la gran pasión que Rueda siente por la política coincide Cándido Teijeiro Vega, yerno de Manuel Belón. Junto a su suegro tuvo la oportunidad de asistir a muchas de esas comidas y encuentros privados que "siempre que podían" mantenían el veterano alcalde y el futuro presidente autonómico.

"Entre ellos había un vínculo muy especial, charlaban de política y también de Cervantes, que creo que es un territorio que a Rueda le impresionó desde el primer momento", dice Teijeiro, que reconoce que esa misma atracción por este municipio fue la que él mismo sintió. "Yo soy de Salvaterra de Miño y siempre recuerdo la primera vez, hace muchos años, que llegué a Cervantes. Lo especial que es la gente de allí, cómo te acogen desde el primer momento y te ofrecen todo lo que tienen. También recuerdo aquellas vacaciones de verano en las que lo primero que hacía era olvidarme del reloj. Pienso que toda esta magia de esta tierra, es un poco lo que sintió Rueda, y por eso le tiene tanto cariño".

Cándido Teijeiro Vega: "Rueda hablaba mucho con mi suegro de política y de Cervantes, creo que es un territorio que le impresionó"

Entre los encuentros entre Belón y Rueda, Cándido guarda numerosas anécdotas. "Una de las más divertidas fue en 2018, cuando Rueda había venido a Salvaterra de Miño a realizar un anuncio relacionado con el museo del vino. En el acto estaba también mi suegro, que había venido a visitarnos. Había decidido colocarse en un segundo plano, tanto que le llegué a advertir que desde donde estaba, Rueda no lo iba a poder ver ni saludar. Belón era a veces muy discreto y en esa ocasión optó por pasar desapercibido, porque entendía que su presencia allí no tenía más motivo que la de ver, aunque fuese en la distancia, a su amigo".

"Sin embargo, cuando Alfonso se subió al atril para leer su discurso vio desde lo alto a mi suegro, así que cambió parte de lo que tenía previsto decir para advertir a los presentes: "Ahí tienen ustedes a uno de los mejores alcaldes que tuvo Galicia". Desde luego, se apreciaban mucho", remata Cándido Teijeiro.

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