Manuel Gómez, de Becerreá: "Era a casa da familia, de toda a vida, e queimouse todo"

Un voraz incendio arrasó una vivienda en Pando. Su inquilino habitual está ingresado, por lo que en el momento del suceso estaba vacía, y hasta allí se trasladó su hermano, que residía por temporadas en el inmueble
Uno de los hermanos dueños de la vivienda, que residía temporalmente en ella, observa los daños. CARLOS CASTRO
photo_camera Uno de los hermanos dueños de la vivienda, que residía temporalmente en ella, observa los daños. CARLOS CASTRO

Las llamas lo calcinaron todo a su paso sin que nadie pudiese remediarlo; sin que nadie pudiese, siquiera, enterarse. "Era a casa da nosa familia, a casa de toda a vida, e queimouse todo o que había dentro", resume Manuel Gómez, uno de los dos hermanos propietarios de la vivienda que ardió por completo este lunes en el lugar de A Veiga, en la parroquia de Pando, en Becerreá.

El origen de las llamas todavía se desconoce, pero Manuel cree que pudo ser un cortocircuito: "O lume non quedou prendido, na casa non había ninguén, pero si quedou enchufada a televisión, aínda que estaba apagada".

Y es que su hermano, que vivía a diario en el domicilio —Manuel iba por temporadas a Becerreá pero reside la mayor parte del tiempo en Lugo—, lleva varios días ingresado en el hospital Lucus Augusti recuperándose de una enfermedad, por lo que el inmueble estaba vacío en el momento del suceso.

Se cree que el incendio se inició de madrugada, ya que cuando un vecino llamó al 112 por la mañana la casa ya estaba calcinada

Manuel piensa, igual que los testigos y los servicios de emergencias, que todo se pudo desencadenar en la noche del domingo al lunes, ya que no fue hasta poco después de las 8.30 horas del lunes cuando un vecino de otro núcleo se percató del incendio, al ver cómo salían humo y llamas de la casa.

Lo cierto es que el inmueble está a varios centenares de metros de otros domicilios del lugar de A Veiga, pero en ellos residen personas mayores que, probablemente, no se percataron de lo que ocurría.

Este particular se puso en contacto con la central del 112 Galicia y cuando los primeros efectivos llegaron al lugar ya nada se podía hacer por la casa, de piedra y madera: poco más quedaban que las paredes exteriores y el techo ya se había venido abajo.

Así mismo, cuando Manuel llegó, el panorama era desolador. "Chamoume meu irmán desde o hospital para avisarme, porque eu a esas horas estaba en Lugo", cuenta, y añade que solo la cocina y el baño, al tener placa de cemento, se "salvaron algo".

Los efectivos desplazados

Hasta el lugar se trasladaron la Guardia Civil, personal del Concello de Becerreá con una motobomba y los bomberos de Sarria, que lo único que pudieron hacer fue enfriar la zona y evitar daños en los alpendres colindantes, en los que el inquilino guardaba hierba, tractores y un coche.

Los bomberos tuvieron que regresar al mediodía a refrescar las vigas y evitar que se reavivasen las llamas

La intervención duró unas dos horas, si bien después del mediodía los bomberos tuvieron que regresar a refrescar las gruesas vigas para impedir que las llamas se reavivasen, mientras Manuel se afanó durante toda la mañana en echar agua sobre lo ya calcinado.